la operación karlos Undécima sesión de la vista oral

La versión de Campanario se tambalea

  • La médico que pidió una prueba complementaria, la de la suplantación, asegura que le preguntó a Remedios Torres en qué trabajaba y que fue ella quien le dijo que era "limpiadora en una inmobiliaria"

La de ayer era una sesión tan de trámite en el juicio de la Operación Karlos, tan falta de interés tras jornadas de testimonios importantes y de escuchas demoledoras, que en la sala de prensa había cuatro gatos. Ni reporteros de programas que entran en directo ni fotógrafos ni cámaras ni atareados técnicos de radio y televisión... Ayer se saltaron todos la cita, se ocuparon de otros asuntos con más fuste: el accidente de Ortega Cano, los pepinos, la operación del Rey... Tras días de lleno total, de bullicio informativo, ayer había en el Palacio de Justicia de Cádiz una sala de prensa con mesas vacías y un pequeño grupo de periodistas locales que comentaban la jugada.

Nadie esperaba nada. Pero ocurrió entonces que saltó la liebre. La abogada de la Seguridad Social, una de las acusaciones, acababa de terminar su turno de preguntas a una médico. A la médico que en su día atendió a Remedios Torres cuando ésta estaba de baja y solicitaba una pensión de incapacidad laboral. La médico que tenía que evaluar a Remedios antes de que su expediente pasase al Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI). La médico, en fin, que a la vista de los informes médicos que aportaba la paciente, decidió que Remedios debía someterse a una prueba complementaria, a la prueba en la que después Remedios fue suplantada por la madre de Elisa Calvente.

El fiscal comenzó a hacerle preguntas a esa médico. Y una de ellas fue la espita. Usted anotó en su informe que Remedios era limpiadora, le recordó el fiscal a la testigo. ¿Pero eso se lo dijo ella? "Sí, me lo dijo ella", respondió rotunda la testigo.

Al fiscal debió encendérsele una luz. Debió advertir de pronto que se abría una brecha en el muro. Y se lanzó hacia ella palanqueta en ristre. ¿Pero esa información se la proporcionó Remedios?, quiso confirmar el fiscal. "Sí, me la dio ella. Me dijo que era limpiadora de una inmobiliaria". ¿Y esos datos no los tenía usted en una documentación previa?, apuntó el fiscal por si acaso. "No, esos datos, que era limpiadora de una inmobiliaria, desde junio a noviembre de 2005, cuando le dieron la baja, son referencias de la interesada. También me dijo que había trabajado como operaria de una fábrica de lámparas hasta 1974". ¿Y comprobó usted que la persona a la que atendía era Remedios Torres? "Sí, era ella; me mostró su carné de identidad".

El fiscal dio por terminado el interrogatorio. En la sala de vistas y en la sala de prensa flotaba la sensación de aquello no podía ser, que no podía haberse tambaleado de una manera tan sencilla toda esa versión exculpatoria que han puesto en pie en el juicio María José Campanario y su madre. Ambas han dicho que Carlos Carretero las engañó, que ellas pensaban que le pagaron a Carretero para realizar gestiones legales, para una revisión de la minusvalía que tenía reconocida Remedios Torres, que en absoluto imaginaron que se trataba en realidad de estafar a la Seguridad Social, de simular que Remedios estaba trabajando y conseguir mediante informes médicos falsos una pensión de incapacidad laboral. Todo eso (que el fiscal ya veía cuestionado con las escuchas telefónicas aunque no pareciese suficiente) acababa de venirse abajo con la declaración de la médico. Remedios, según indicaba la testigo, sabía la verdad: no desconocía que Carretero la había contratado de modo ficticio en una inmobiliaria, no era ajena a esa superchería.

Si Remedios estaba en el ajo, no era aventurado pensar que su hija, que fue quien pagó a Carretero, también lo estuviese. El abogado defensor de Campanario se dispuso a echar abajo el testimonio de la testigo, a recomponer el muro, a tapar la grieta.

Es curiosa la "concomitancia" que se observa entre el informe que usted hizo y el informe de la Unidad Médica de Valoración de Incapacidades (UMVI) que usted tenía cuando atendió a Remedios, le planteó el abogado de Campanario a la médico. Si los datos sobre el trabajo de Remedios estaban en su expediente, ¿no pudo ser que en lugar de preguntarle a Remedios, usted copiase esos datos del informe de la UMVI? La médico contestó de nuevo rotunda. "No. En mi informe hay más datos. Escribí que era limpiadora en una inmobiliaria porque le pregunté en qué trabajaba y ella me lo dijo. Siempre pregunto a los pacientes cuando vienen a la evaluación en qué trabajan. Eso está ahí porque me lo dijo ella. Se puede ver que hay más datos en mi informe que los que figuran en el informe de la UMVI".

El abogado mostró extrañeza por el hecho de que la testigo recordase algo que ocurrió hace cinco años. Y le planteó de nuevo si pudo haber copiado los datos en lugar de recibirlos de boca de Remedios Torres. Pero la médico insistió en que fue Remedios quien se los proporcionó.

La cuestión es tan relevante, el episodio es tan crucial, que el presidente del tribunal intervino a continuación para tratar de aclarar el asunto. Le dijo a la testigo que era muy importante, dado el curso del juicio y las versiones opuestas que existen, saber si Remedios dijo que trabajaba como limpiadora en una inmobiliaria, si no fueron copiados esos datos de otro informe. No hubo cambio en la respuesta: "Escribí lo que me dijo la señora. Esos datos los puse porque ella me los dijo".

Declararon como peritos otros médicos en la sesión de ayer. Pero todo lo que sucedió en la sala de vistas quedó eclipsado por el testimonio de la médico sobre el encuentro que mantuvo en su día con Remedios Torres.

Sí hubo, en todo caso, otro momento notable. El abogado del inspector médico Francisco Casto Pérez Lara, que fue quien le arregló a Remedios la cita con la médico, mencionó después, cuando ésta declaraba de nuevo pero como perito sobre otra cliente de la trama, una posible actuación de la médico para beneficiar a un familiar. El presidente del tribunal cortó al letrado, le exigió rigor y éste acabó por pedir disculpas. "No se puede alegremente atacar el honor de una perito", dijo, enfadado, el magistrado.

Campanario y su madre están acusadas de intentar obtener de forma fraudulenta una pensión de incapacidad laboral, de ser clientes de la trama montada por Carretero y, según el fiscal, también por Casto Pérez. Tras ver cómo el juicio las alejaba de haber participado en el episodio de la suplantación, ayer llegó un inesperado revés. Al menos no había nadie para televisarlo en directo.

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