Provincia de Cádiz

"No le puse la mano encima"

  • Un acusado de abusar sexualmente de un joven con retraso mental niega la versión del denunciante. La fiscal reclama en la Audiencia siete años de prisión

El acusado de abusar sexualmente de un joven con retraso mental al que recogió cuando éste hacía autoestop en la zona de Caños de Meca aseguró ayer en la Audiencia que es absolutamente incierta la versión que sostiene el denunciante. "En ningún momento le puse la mano encima", afirmó el procesado tras relatar que llevó al joven hasta Los Caños y que allí tuvo un pequeño incidente no violento con él. Nada de carácter sexual. El denunciante contó después una versión bien distinta y ésa fue la que creyó la fiscal, que reclamó al tribunal que condene al acusado a siete años de prisión.

Lo que relató el joven fue que estaba haciendo autoestop, que lo recogió el procesado y que al poco empezó a tocarlo y después lo llevó por un carril a un lugar apartado y allí abusó sexualmente de él. El denunciante explicó que el acusado no le pegó pero que sí lo amenazó: que le tenía miedo y que por eso accedió a hacer lo que le pedía.

Los hechos, de una u otra manera, sucedieron hace ya cinco años. El juicio que han deparado lo celebró ayer la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Cádiz. En la vista, como suele ser habitual, nadie explicó por qué la causa se ha retrasado tanto tiempo. Quizá porque en el ámbito jurídico ocurre que a nadie asombra que pasen cinco años desde que ocurren unos hechos hasta que llega la hora del juicio y se cita a unos testigos para que respondan a un montón de preguntas sobre algo que vivieron hace tantos años. Un guardia civil que intervino en el caso, por ejemplo, ni siquiera recordaba si el denunciante estaba nervioso o no cuando le contó que habían abusado de él. "Es que eso fue hace cinco años", repetía el agente cada vez que explicaba que no se acordaba de algo sobre lo que le interrogaban al fiscal o el abogado defensor.

El único incidente que el acusado admitió haber tenido con el autoestopista fue que cuando llegaron a Los Caños, el joven no quería bajarse del coche: que hacía mucho calor y pretendía seguir disfrutando del aire acondicionado. El procesado dijo que él le pidió que se bajase, el chaval se bajó y se fue. Pero él, dijo, se quedó por allí oculto porque sospechó algo; al poco, vio regresar al joven, que se puso a quitarle el aire a una rueda. Entonces él le llamó la atención y se fue de nuevo.

El chaval llevó a los guardias al lugar apartado donde dijo haber sido objeto de abusos; allí recogieron una colilla que inculpa al acusado. Éste dio una explicación: el joven, al salir de su coche, se llevó unas colillas del cenicero.

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