Reflexiones sobre la crisis Santiago Cobo, Juan Pérez, Carlos Dorante y la profesora Socorro Montoya

Los protagonistas de la crisis de los 90 vuelven a escena y dan su receta

  • La última depresión del siglo XX tuvo un "impacto brutal" y dejó el mayor paro de la historia: un 45,1% · Las soluciones fueron una gran pacto por la provincia, inversión en carreteras y mucha solidaridad territorial

La historia, la economía y hasta la legislación son cíclicas. Guerra y paz; liberalismo y proteccionismo; progresismo y conservadurismo; picos y valles. El vaivén de la vida es constante y las alegrías son tantas como las penurias, aunque éstas se recuerdan siempre más vívidamente.

Ahora toca crisis. Toca atravesar el valle y mirar al horizonte en busca del final de la travesía, del principio del final. Esta sensación no es desconocida para muchos gaditanos porque ni siquiera ha pasado una generación entera; es la misma, en parte rejuvenecida, que vivió la última depresión. Fue entre 1992 y 1995 y en la provincia tuvo una especial virulencia porque se alargó más que en el resto del país y dejó la mayor tasa de paro de la historia española: un 45,12%. El primer trimestre de 1995 no se olvidará nunca. "Fue brutal". Es el primer recuerdo, a bocajarro, de Juan Pérez, ex secretario de Comisiones Obreras en la provincia. A su derecha, su homólogo entonces en UGT, Carlos Dorante, y a su izquierda, el tercero en discordia, Santiago Cobo, el presidente de la Confederación de Empresarios de Cádiz hasta 2001. Los tres vuelven a escena una década después para compartir un desayuno en Diario de Cádiz junto a la profesora de Ciencias del Trabajo Socorro Montoya, que lleva casi veinte años dedicada al estudio del mercado productivo y laboral de Cádiz.

A cada sorbo, un recuerdo y, acto seguido, una expectativa de futuro. Hay diferencias entre ambas crisis, pero también similitudes, más de las que cabría esperar. "La crisis de los 90 también fue global, nacional e internacional, pero en Cádiz se sumaron las reconversiones de astilleros y de las bodegas", recuerda Juan Pérez, que a reglón seguido concluye: "Fue una época durísima". "Caímos como conejos; cambiaron las maneras de hacer en sectores concretos y no había alternativas, así que lo que hicimos fue tratar de superarlo con paso firme y sálvese quien pueda".

Se tocó fondo y se volvió a flote gracias al pacto de unidad llamado Comprometidos con el futuro de la provincia, que se plasmó en un acuerdo a tres bandas escenificado, con gran simbolismo, en una mesa en triángulo y que tuvo como gran hito el recibimiento del ministro de Obras Públicas, Francisco Álvarez Cascos, en Madrid.

Carlos Dorante recuerda que ese pacto fue el germen de otro, el Pacto Territorial por el Empleo en la Bahía que, por primera vez, se abrió a Rota y a Jerez, que "dejó de ser la capital de la Sierra y empezó a convertirse en la puerta de entrada a la Bahía", reflexiona Carlos Dorante. El fruto de aquello fue el Plemca, el plan de empleo que permanecería vigente durante un decenio; también el Consejo Económico y Social de la Provincia, pero, sobre todo, la mayor inversión pública en infraestructuras conocida en la provincia. La autovía Jerez-Los Barrios y la ampliación del puerto de Algeciras son las principales herencias de aquella época.

Importantísimos avances que se consiguieron gracias a la unidad, pero especialmente a la solidaridad territorial. Dorante recuerda que, por ejemplo, los municipios de la costa aceptaron postergar el desdoblamiento de la N-340 en favor de la construcción de la A-381 y ésta, de gran impacto medioambiental, sólo salió adelante gracias al acuerdo de todos los agentes, incluidos los ecologistas y los consistorios afectados. "Cada uno asumió su rol para conseguir la unidad y se hicieron esfuerzos de solidaridad para llevar a cabo iniciativas con concepto de provincia", sostiene el ugetista, a lo que Juan Pérez apostilla que "la provincia empezó a tomar cuerpo" y, de hecho, en esos años fue cuando se instauró el Día de la Provincia. Ahora todos creen que se ha perdido una parte de esa concertación y la férrea voluntad política que marcó aquella etapa. Incluso, Dorante teme que "se está desandando la unidad provincial" y que podría darse la circunstancia de que "nos peleemos por las miserias".

Cádiz se puso al día en infraestructuras y éstas trajeron el aumento de la actividad económica, la creación de polígonos y el nacimiento de la industria turística. Pero la prosperidad fue un "cloroformo". La inversión pública se fue reduciendo sin completar la renovación y la "poca vocación emprendedora y los pocos recursos financieros disponibles nos impidieron desarrollar mejor el tejido empresarial", lamenta Santiago Cobo. Además, la gran presencia de compañías públicas ha creado "limitaciones" y condiciona la expansión empresarial, argumenta Socorro Montoya, que critica la poca inversión en equipamientos como guarderías y cree que en este periodo el mercado laboral ha mejorado en cantidad (más activos y ocupados) pero no en calidad".

Poco puede hacerse ya por mejorar el presente, pero sí por preparar un futuro. Los cuatro coinciden en que lo primero es frenar la escalada del paro y salvar al sector financiero. "La crisis de los 90 se afrontó con una devaluación de la moneda que nos ayudó a exportar y pudimos hacerlo porque había créditos, caros pero los había; ahora no tenemos esta herramienta y hay riesgo de deflación", arguye Santiago Cobo, para el que las salidas a la crisis deben ser primero gasto público en infraestructuras y en formación para poner en valor nuestros recursos humanos, sobre todo en Cádiz, que tenemos la población más joven junto a Málaga; y segundo, medidas de largo plazo que deben pasar por que el Gobierno "haga un esfuerzo y aplique un sentido del Estado para pactar y escuchar a los expertos".

Inversión en industria aeronáutica y de agroalimentación, en turismo, pero también reactivación de la construcción a través de la licitación de VPO, apunta Juan Pérez, y, como en los 90, una apuesta clara por el puerto algecireño, "el primero del Mediterráneo". "Que se convierta en la puerta de África y no en la frontera donde se estrellan las pateras", concluye Carlos Dorante, para el que resulta clave que Cádiz "vuelva a ser protagonista y las políticas se hagan pensando en Cádiz, la provincia".

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