Provincia de Cádiz

Tres pilares para la provincia

  • La historia más reciente del desarrollo económico de Cádiz está plagada de proyectos que o están paralizados o su puesta en marcha es muy lenta

POLÍGONO INDUSTRIAL LAS ALETAS

Hablar a estas alturas del proyecto empresarial en el polígono de Las Aletas es poco menos que arriesgado. Por su desarrollo han pasado ya tres presidentes distintos de la Junta de Andalucía (Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz); tres presidentes de la Diputación Provincial (Rafael Román, Francisco González Cabaña y José Loaiza); innumerables alcaldes de la Bahía de Cádiz y hasta tres cambios de Gobierno central. En todo este tiempo, el ambicioso proyecto que proponía una revolución industrial y económica en la Bahía de Cádiz no ha hecho sino dar saltos en horizontal, cuando no hacia atrás.

Se hablaba de al menos 20.000 empleos, de cientos de empresas y de un salto cualitativo en la conexión de la Bahía de Cádiz, la zona portuaria y el resto de la provincia. Sin embargo, primero las denuncias ecologistas ratificadas por la justicia y, en la última etapa, las diferencias entre la Administración central y la autonómica, han hecho que, a día de hoy, no se atisbe no ya un final, sino ni siquiera un principio.

Lo cierto es que la situación de este proyecto es hoy día una incógnita. Pese a que las dos últimas reuniones presididas por la máxima mandataria de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y por la subsecretaria de Hacienda, Pilar Platero, han estado marcadas por la buena disposición a colaborar, todo ha quedado en eso.

El PP anunció que todo estaba dispuesto para que, a más tardar en julio, quedase aprobada por parte del Consejo de Ministros, una nueva reserva demanial del polígono de 527 hectáreas. Esta reserva sería necesaria para preservar lo ya sancionado por el Tribunal Supremo, el dominio público marítimo terrestre que en un principio fue obviado. Para ello eran necesarios sendos informes tanto del Gobierno como de la Junta. Ya antes del verano, unos y otros se acusaron mutuamente de no entregar dicha documentación a tiempo: el PP, decía, porque la Junta no lo había hecho; y esta última, porque "no quería repetir errores". Así, hasta ahora.

En el último año, además, se ha unido un nuevo elemento: los terrenos de Delphi. Para la Junta, que no ha cesado de proponer que dicho suelo sea adquirido por el Consorcio Aletas, supondría matar dos pájaros de un tiro: acabaría con un problema enquistado desde 2007 y, además, significaría un triunfo político ya que habría suelo disponible desde el minuto uno. Claro que, desde el PP, nunca han estado dispuestos a admitir esta opción: Delphi es un problema de la Junta, dicen, y no tiene por qué mezclarse con Las Aletas.

Y todo, con entre 90 y 100 millones de euros en la cuenta del Consorcio aún sin emplear.

ZONA FRANCA

El recinto histórico de la Zona Franca en Cádiz está a punto de poner el cartel de completo. Su expansión dentro del suelo de la capital sólo es posible aprovechando el terreno que deja libre Altadis, con más de 100.000 metros cuadrados, y que va a ser adquiridos por el Consorcio. A la vez se cuenta con el antiguo polígono exterior, con un ambicioso plan de desarrollo para la creación de espacios para industrias limpias con un potencial de 5.000 empleos. Esta actuación se inició hace cuatro años con el objetivo de culminarla en un plazo de diez años, pero la crisis económica está dificultando un desarrollo más ágil, pues la operación implica el realojo de las industrias que hoy funcionan en el polígono para poder reordenar todo el suelo. Se espera, según el Ayuntamiento de Cádiz, cuya alcaldesa, Teófila Martínez, preside el Consorcio, activar la operación a lo largo de los dos próximos años. 

Junto a ello, el actual delegado de la Zona Franca, Jorge Ramos, ha diseñado un proyecto de crecimiento más allá de las fronteras naturales de la capital, con polos de desarrollo en la Bahía de Algeciras, en la propia Bahía de Cádiz y en Jerez de la Frontera. 

La actuación se sustenta en buena parte sobre los fondos europeos que están a punto de ser aprobados. La intención es que en su momento la Zona Franca gestione 1.300.000 metros cuadrados de suelo en el conjunto de la provincia. Todo ello se ha topado ahora con la aprobación por parte del Gobierno de Mariano Rajoy de una Zona Franca para Sevilla. Aunque desde aquí se resta importancia a esta "competencia", no deja de ser un problema añadido al desarrollo del Consorcio. Este, además, se ha unido con fuerzas a la apuesta planteada por el Ayuntamiento de Cádiz de creación de una Plataforma Logística del Sur de Europa, aun un proyecto.

MUELLE DE CONTENEDORES

El puerto de Cádiz tiene paralizado gran parte de su futuro a expensas del proyecto de la futura terminal de contenedores. Esta infraestructura sería el hilillo del que se tiraría para así descongelar la estructuración y la distribución por dársenas del puerto del siglo XXI.

Pero sobre ese hilillo han puesto un cartel que claramente dice "prohibido tirar" hasta que no quede aclarado algo tan crucial y de base como su propia financiación. Muchos meses después del inicio de la obra, la UE decide replantearse la cofinanciación de la obra, de tal manera que Bruselas pone en duda su viabilidad y su razón de ser.

Por miedo a convertirse en cómplice de impulsar una obra sin demasiado sentido, Bruselas recapacita y decide tomarse un tiempo y replantearse si pone dinero o no en esa futura terminal de contenedores. Pero algo fundamental: la obra es irrealizable sin ese dinero procedente de la UE.

Y en esas estamos. Este agosto hizo un año de que políticos de primer orden y de variado color ideológico dijeran ante los medios que no había nada que temer y que ya Bruselas había dicho que sí a las ayudas. Los políticos mostraron su satisfacción, mientras que este periódico era el que les refrescaba la dura realidad de que el "sí" de la UE aún no valía aún para nada. Un año después, el puerto sigue esperando que el comisario europeo de turno firme un documento que inyecte por fin tranquilidad a tantísimos empresarios y gaditanos que esperan la finalización de esta obra.

Hasta entonces ese hilillo que tiraría del desarrollo del puerto de Cádiz seguirá siendo intocable. Mientras tanto, la UTE formada por Acciona y FCC sigue trabajando en la construcción del nuevo muelle de carga, sobre todo porque al presidente de la Autoridad Portuaria, José Luis Blanco, le saldría más caro ahora indemnizarles si hubiera que parar la obra. Y no porque Blanco tenga aún del todo claro que llegarán los euros de Bruselas. La obra sigue pero nadie se atreve a adjudicar la obra del paso subterráneo que daría entrada en el recinto portuario a los camiones, nadie se atreve a asegurar si ese muelle tendrá tren o no, nadie sabe hasta cuándo tendrán que seguir los contenedores en el lugar donde ahora reposan, nadie saber qué hacer con el edificio de Puerto América, nadie sabe qué uso se le darían a los terrenos que quedarían ociosos una vez que los containers se reubicaran. Nadie se atreve realmente a mover ni un dedo mientras Bruselas no hable. El muelle le ha ganado metros al mar y aún no sabe para qué terminarán sirviendo.

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