Provincia de Cádiz

Casi 300 personas se unen en Chiclana para buscar a sus "niños robados"

  • Afectados llegados desde distintos puntos de la provincia e incluso del país acudieron a la convocatoria de Anadir para intentar resolver las presuntas desapariciones de recién nacidos en hospitales gaditanos entre los cincuenta y ochenta

Cerca de trescientas personas que sospechan que sus hijos o hermanos fueron «robados» al nacer se han reunido hoy en Chiclana de la Frontera para aunar esfuerzos en su lucha por averiguar la verdad y por lograr que sus casos lleguen a manos de la Justicia.

La convocatoria de la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares (ANADIR) para congregar a víctimas de estos casos en la provincia de Cádiz, una de las primeras en las que estos comenzaron a salir a la luz, ha superado todas las expectativas de los organizadores, que han logrado reunir esta tarde a 260 personas llegadas desde distintos puntos de la provincia e incluso desde otros puntos del país.

Todos ellos comparten historias paralelas. Sus hijos o hermanos nacieron aparentemente bien en hospitales gaditanos como la antigua residencia Zamacola de la capital gaditana entre los años cincuenta y ochenta y, poco después, les dijeron que el bebé había fallecido, que no podían ver el cadáver y que ellos se encargarían de los trámites del entierro.

Las sospechas de que no fue así y de que en realidad fueron dados en adopción se afianzan con incongruencias generalizadas en las partidas de nacimiento, en las de defunción e, incluso, en quienes han tenido la oportunidad de abrir un ataúd y han encontrado únicamente un paño o una gasa.

Las fiscalías de la Audiencia Provincial de Cádiz y de Algeciras investigan ya unas cuarenta denuncias cada una, a las que ahora se pueden sumar las de otras muchas familias que han acudido a esta asamblea convocada por ANADIR para prestar asesoramiento sobre los trámites necesarios para lograr los documentos e interponer una denuncia ante la fiscalía.

"Sólo pido a los padres adoptivos de mi hija que nos ayuden, que se pongan en nuestro lugar; nosotros no queremos quitársela, sólo queremos verla, que nos conozca, que sepa que existimos, que yo nunca la regalé ni la vendí», decía Carmen Reyes Laínez, cuya hija nació en la residencia Zamacola el 24 de septiembre de 1976.

Chari Herrera, delegada de ANADIR en Andalucía y hermana de una niña que nació en este centro en 1975, se ha encargado de prestar el asesoramiento sobre todos estos trámites que ella inició hace dos años, convirtiéndose en una de las pioneras.

"Cada vez hay más casos; a mí cada día me llaman con un uno nuevo», explica esta joven que ahora quiere conseguir, con el apoyo de los demás afectados, que la justicia ordene exhumar los restos de una fosa común del antiguo cementerio de Cádiz para analizar los restos.

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