Provincia de Cádiz

Seis años y medio por intentar matar a su esposa en Villamartín

  • La Audiencia ve probado que el procesado lanzó su coche dos veces contra la víctima

La Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a seis años y medio de prisión al vecino de Villamartín acusado de haber atropellado a su esposa. El tribunal estima que intentó matarla y que esa intención queda patente por el hecho de que el procesado arremetió una segunda vez con su coche contra la víctima cuando ésta se hallaba tendida en el suelo. La mujer salvó su vida gracias a la rápida, espontánea e inesperada intervención de un hombre que la agarró y la apartó de la trayectoria del vehículo, afirma la sentencia.

La resolución de la Sección Tercera, de la que ha sido ponente la magistrada Ana María Rubio Encinas, condena al procesado, A.B., por dos delitos: tentativa de homicidio (cinco años de prisión) y malos tratos habituales (un año y seis meses).

Los hechos por los que fue juzgado A.B. sucedieron la tarde del 8 de abril de 2007, día del atropello, y durante varios años antes: la sentencia relata que el procesado y la víctima estaban casados desde hacía unos seis años y que desde poco después de la boda, el acusado sometía a su esposa a continuos malos tratos.

El día del atropello la pareja discutió. La resolución explica que la mujer decidió abandonar el domicilio familiar, en Villamartín, y que entonces el procesado salió tras ella, cogió su coche para perseguirla y cuando la mujer cruzaba la calle Coruña, arremetió contra ella con el vehículo.

La víctima quedó tendida en el suelo. Lejos de cesar en su comportamiento, afirma la sentencia, el procesado dio marcha atrás a gran velocidad con intención de arrollarla de nuevo, pero no lo consiguió: un hombre cogió a la mujer por los brazos y logró llevarla hasta la acera.

La mujer sufrió distintas lesiones a consecuencia del impacto del coche pero no de extrema gravedad. El tribunal considera que el procesado actuó de forma intencionada y no a título de simple imprudencia, como sostiene la defensa, y mucho menos por accidente. "La intención de atentar contra su esposa resulta evidente", argumenta, "dado que ésta salió andando de la casa y el procesado no necesitaba coger el coche para seguirla y convencerla de que volviera: bastaba con que la siguiera andando, igual que hacía ella". Si cogió el coche, sostiene el tribunal, es porque pensaba utilizarlo para atropellarla.

La sentencia considera acreditado que la mujer fue objeto de agresiones físicas y de insultos a lo largo de toda su vida matrimonial.

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