Inmigración Otra misión cumplida de la Armada

  • La fragata Reina Sofía llega a la Base de Rota tras cuatro meses de lucha en el Mediterráneo contra las redes de tráfico ilegal de personas.

Numerosos familiares de la dotación de la fragata Reina Sofía exhibieron pancartas y carteles en el muelle. Numerosos familiares de la dotación de la fragata Reina Sofía exhibieron pancartas y carteles en el muelle.

Numerosos familiares de la dotación de la fragata Reina Sofía exhibieron pancartas y carteles en el muelle.

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“¡Ay, qué nervios! ¡Ya están aquí!”. Una señora mayor expresaba en voz alta las sensaciones de los centenares de personas que se han dado cita esta mañana en el muelle 2 de la Base Naval de Rota. Esperaban ansiosos a los 215 hombres y mujeres de la fragata Reina Sofía que, tras casi cuatro meses de despliegue en el Mediterráneo Central, regresaban al recinto militar para reencontrarse con sus familias.

Máxima expectación. Emociones contenidas antes de los fuertes abrazos que se avecinaban. Así aguardaban la llegada del buque numerosos seres queridos, desde bebés hasta abuelos. El sanluqueño Javier María Aparicio, jefe de Operaciones de la fragata;la cabo Elena Ballesteros, madrileña afincada en El Puerto;el también cabo Jesús Flores, de Arcos;el marinero Jesús Núñez, de San Fernando... tantos y tantos nombres propios de militares que estaban a sólo unos minutos de poder besar a los suyos.

Con el buque ya amarrado al muelle, se celebró un breve acto oficial de bienvenida que estuvo presidido por el Almirante de la Flota. Manuel Garat Caramé elogió el trabajo desempeñado por la dotación de la fragata en el marco de la llamada operación Sophia, destacando que ha permitido “seguir luchando contra las mafias crueles que tratan de explotar los anhelos de los seres humanos por buscar una vida mejor”. En su intervención, el Almirante subrayó que esta operación “es un reflejo del sacrificio y la importancia que la Armada, que España le da a misiones de este tipo, que no persiguen otro objetivo que facilitar que haya naciones en desarrollo y ser capaces, poco a poco, de promover el progreso y ayudar a sus gentes a lograr mayores cotas de bienestar”. Sonaron a palabras sinceras de agradecimiento por otra “misión cumplida” instantes antes de la explosión de alegría que se produciría en el muelle entre pancartas, carteles e incluso algún brindis para la ocasión, sin olvidar la banda de música que hizo lo propio in situ.

De este modo, la fragata Reina Sofía ponía fin a una misión que inició el pasado mes de octubre junto a una unidad aérea embarcada de la 3ª Escuadrilla con un helicóptero AB-212 y un equipo operativo de seguridad del Tercio de la Armada como partes integrantes de la misma.

Sophia es una misión internacional liderada por la Unión Europea con el objetivo de “contribuir a los esfuerzos destinados a prevenir la pérdida de vidas en el mar y a abordar las causas de esta emergencia sanitaria”, según ha informado la Armada. En este sentido, tiene la finalidad de “interrumpir las redes de tráfico ilegal o trata de personas que actúan en el Mediterráneo Central”.

Esta operación, que pone de manifiesto la contribución de las Fuerzas Armadas a las misiones internacionales, responde al interés de España de “participar activamente en mejorar la seguridad en el mundo y, por ende, la suya propia”. A este respecto, la Armada destacó que “por su proximidad a Europa, la estabilidad en Libia es transcendental para los intereses nacionales y de los países de la UE”.

Ahora la Base de Rota se prepara para despedir a la fragata Navarra, que zarpará este jueves para integrarse en la operación Atalanta, centrada en la lucha contra la piratería y la protección de los buques del Programa Mundial de Alimentos. Permanecerá en aguas del Océano Índico hasta el próximo mes de agosto.

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