Provincia de Cádiz

Menos pena al hombre que ayudaba a un niño de 13 años a prostituirse

  • El TS absuelve de abusos al padrino del menor porque éste "no fue coaccionado"

El Tribunal Supremo ha absuelto de un delito de abusos sexuales al padrino de un niño de 13 años de edad que se prostituía en una playa de Conil porque considera que el menor mantenía relaciones sexuales de forma voluntaria y que no fue coaccionado ni presionado. La nueva sentencia, que revoca una anterior de la Audiencia Provincial de Cádiz, mantiene la condena por un delito de prostitución de menores. A.B. ve rebajada así su condena de cuatro años y medio de prisión a dos años y medio.

La resolución ratifica la condena a dos años de prisión por prostitución de menores a E.M., profesor de Primaria, cliente del menor. El fiscal solicitó en el juicio, celebrado hace un año, 10 años de prisión para cada uno de los procesados. Pidió también que el maestro fuese inhabilitado profesionalmente seis años pero la Audiencia rechazó aplicar esa pena. Argumentó que el menor no estaba a su cargo ni era alumno suyo y que, por tanto, no cometió el delito "con ocasión de su profesión de maestro".

Los dos procesados presentaron recursos contra la sentencia de la Audiencia ante el Tribunal Supremo, que ha estimado en parte el del padrino del menor.

El Supremo explica que la propia sentencia de la Audiencia señala que no fue acreditado que A.B. "determinara al menor a ejercer la prostitución", sino que era el niño quien decidía voluntariamente ejercerla. Que así quedó probado con el testimonio "determinante y contundente del menor".

"La propia sentencia de la Audiencia recalca la idea de que los actos sexuales no fueron realizados por el menor por la sutil presión que suponía la superioridad de la edad o cualquier otra, como la que concurría en A.B. (relación parental e influencia que ejercía sobre el menor)", indica el Supremo. El niño realizó los actos sexuales "sin que su voluntad se hallase coartada o condicionada", agrega, por lo que no hubo delito de abuso sexual.

Los hechos considerados probados han permanecido sin alterar: en las dos últimas semanas de junio de 2009, el padrino y su ahijado acudían a la playa de Castilnovo, en Conil, y allí A. vigilaba por si llegaba la Policía y el menor mantenía relaciones sexuales con hombres a cambio de dinero, relata la sentencia.

Ambos procesados negaron en el juicio que hubiesen favorecido de alguna manera que el menor se prostituyese.

La sentencia da por probados en cambio dos encuentros sexuales entre el menor y el maestro. Y sostiene que A. auxiliaba al menor en el ejercicio de la prostitución, que guardaba el dinero, que proporcionaba una tienda de campaña para los encuentros sexuales a cambio de dinero, que vigilaba y que le buscaba clientes al chaval.

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