Provincia de Cádiz

El dueño de una empresa de transportes niega que se dedicase al narcotráfico

  • Dos empleados del empresario y otros 4 acusados admiten su relación con 1,9 toneladas de hachís ocultas en un camión

J.M.M., dueño de una empresa de transportes domiciliada en Granada, negó ayer en la Audiencia que tuviese relación alguna con el cargamento de 1,9 toneladas de hachís que Vigilancia Aduanera halló en febrero de 2009 oculto en un camión de su compañía. El empresario, en prisión preventiva, oyó a dos empleados suyos admitir ayer, ante el tribunal, que participaron en el transporte de la droga. Luego, en respuesta a las preguntas que le hicieron la fiscal Antidroga y su abogado defensor, aseguró: "Yo no sabía nada. Yo nunca he transportado eso".

El juicio comenzó ayer en la Sección Tercera. En el banquillo se sientan nueve procesados. Seis de ellos fueron breves al responder a la fiscal. Les preguntó si reconocían su participación en los hechos relatados en el escrito de acusación, respondieron que sí (en los que a ellos concierne, matizaron algunos) y acabó el interrogatorio.

El séptimo en declarar fue J.M. y ya no fue tan rápido, aunque el trámite acabó pronto. El empresario negó reiteradamente que él supiese algo acerca del hachís y afirmó que no conoce de nada a seis de las personas que lo acompañan en el banquillo. Sólo a J.P.C., empleado suyo, jefe de tráfico de su empresa, y a M.A.M.M., que también trabaja para él y a quien la Policía detuvo cuando conducía el camión articulado en el que iba la droga.

Eso fue el 24 de febrero del año pasado en la carretera N323/E-902 que une Granada con Guarromán (Jaén), a la altura de esa localidad. El camión transportaba 63 fardos de hachís ocultos entre cajas de plástico usadas, de la mismas características que las utilizadas para el embalaje de fruta. El hachís pesó 1.945 kilos.

El cargamento viajaba camino de Holanda. El conductor del vehículo portaba un papel manuscrito con la dirección en la que debía entregarlo, en Beverwij, una localidad cercana a Amsterdam.

El papel lo habían recogido en Tarifa días ante J.M. y el también procesado M.C.V., según relata el escrito de acusación. Se lo había entregado un hombre que desembarcó de un ferry procedente de Tánger.

J.M. explicó ayer que él acudió a una cita relacionada con su empleado J.P. tras ser detenido éste pero ofreció una versión distinta a la que tienen los investigadores sobre ese episodio. El empresario dijo que una persona, desconocida, lo llamó y le pidió unos papeles porque "unos moros" tenían amenazado a J.P. y también a su familia. Los investigadores relacionan esa cita con el cargamento de hachís y una certificación sobre su captura a los miembros marroquíes de la organización.

Entre los seis acusados que ayer reconocieron los hechos hay tres a quienes el escrito de calificación menciona como jefes de la organización. Son J.J.M.B., M.C.V. y J.M.A.G., para quien la fiscal solicita 6 años y 4 meses de prisión.

La fiscal pide 4 años y 6 meses de prisión para el empresario y sus dos empleados. Para otros tres procesados, S.T., V.M.P. y S.G., 3 años y 6 meses.

S.T. también reconoció su participación aunque matizó algunas cuestiones. S.G. está acusado de colaborar con la organización al ocultar hachís en un agujero excavado en la tierra junto a su vivienda, en Sanlúcar. Ayer dijo que eso no es cierto, que él desconocía que hubiese hachís escondido cerca de su casa y que no conoce a ninguno de los otros procesados. "Yo no tenía ni la más remota idea de lo que había en el agujero", le respondió a la fiscal.

El juicio continuará hoy con declaraciones de los investigadores.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios