Provincia de Cádiz

La desesperación de un chiclanero que va caminando hasta a Madrid

Por la mañana salió de Chiclana y anoche llegó a Jerez. Hizo todo el camino a pie y así pretende seguir hasta Madrid, donde quiere que le reciba el presidente del Gobierno o el ministro de Trabajo. Esa es su intención, aunque no sabe si es más difícil alcanzar la capital de España sin usar ningún medio de transporte o ser escuchado por algún político de alto rango. A punto de cumplir los 50 años, Manuel ha adoptado esta medida desesperada porque ha llegado al límite. Ha pasado del todo a la nada en poco tiempo. De tener una empresa (Construcciones Manuel Romero) con medio centenar de trabajadores a su cargo a quedarse con lo puesto, sin empleo y endeudado hasta las cejas. La crisis de la construcción ha golpeado con fuerza a este autónomo chiclanero que está sufriendo un calvario porque no consigue cobrar los trabajos que desarrollado en los últimos meses, entre ellos unas obras para el Instituto de Viviendas de las Fuerzas Armadas (Invifas) en La Línea de la Concepción y una actuación realizada comunidad de vecinos de Chiclana. Por estos dos trabajos debería haber ingresado más de 100.000 euros que hubieran llegado en forma de oxígeno para seguir respirando. Es el efecto dominó de la crisis. Unos dejan de pagar, otros de cobrar... Esa cantidad le hubiera servido para tapar el agujero que tiene con la Seguridad Social y Hacienda, con las que tiene pendiente un pago aplazado de 73.000 euros que ya no puede demorar más.

"Voy a Madrid como moroso para que me den trabajo o para que se pueda negociar la deuda que tengo porque no puedo pagarla", comentaba ayer Manuel mientras reposaba en la sombra bajo un puente de la autovía A-4. Unos buenos zapatos, gafas de sol, un sombrero, un bastón y una mochila con víveres son su soporte camino de la capital del reino en el que no faltan las medicinas para mantener a raya su diabetes y su hipertensión. En Chiclana deja preocupadas a su esposa y a su hija de 17 años, "a la que no puedo ni comprarle los libros para el próximo curso". En definitiva, un hogar sin ingresos por culpa de la maldita crisis.

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