Provincia de Cádiz

Las cuentas de la almadraba hacen aguas

  • Las empresas no ven opciones de aumentar la cuota de 630 toneladas y plantean su "reestructuración" · Seis de las diez últimas campañas, sin beneficios o deficitarias

La Organización de Productores Pesqueros de Almadraba OPP-51 convocará en los próximos días a los propietarios de las cuatro empresas que todavía se dedican a la captura del atún rojo en Conil, Barbate, Zahara y Tarifa para decidir cómo afrontar la campaña de 2011. La reducción del 4,4% del Total Admisible de Capturas (TAC) acordada en la comisión internacional para la conservación de la especie -repercutible en las cuotas de todas las flotas- deja a las artes gaditanas "en la situación más crítica" de su historia, tal y como admite el gerente de la OPP-51, Diego Crespo. La "reestructuración", eufemismo de suspensión de actividad de alguna de las empresas y de despidos, planea sobre un sector en el que las cuentas hacen aguas.

Las almadrabas podrán capturar un máximo de 630 toneladas de atún rojo en la que será su campaña más corta e incierta. Nunca se pescó tan poco, ni siquiera entre 2003 y 2006, años fatídicos en los que las capturas oscilaron entre las 697 toneladas (2006) y las 849 toneladas (2005). El año pasado, sus redes capturaron 888. Existía un TAC para las empresas gaditanas de 668 toneladas, pero se consiguieron 220 más procedentes de intercambios de cupos entre España y otros países -del llamado Fondo de Maniobra- y entre las almadrabas y otras flotas. Estas dos posibilidades se verán muy limitadas en 2011, según avanzó ayer Crespo.

Informaciones "extraoficiales" manejadas por la OPP-51 apuntan a que Portugal no negociará con su cuota -este año ha aportado unas 87 toneladas al Fondo de Maniobra-. Las perspectivas son idénticas con respecto a otras flotas españolas, a las que las almadrabas adquirieron la opción de pescar un plus de 110 toneladas de atún rojo. "Si hay miseria, hay miseria para todos", asevera Crespo, que participó en la reunión de la Iccat -Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico- celebrada la semana pasada en París.

Con 630 toneladas por ejercicio la actividad almadrabera es inviable con sus dimensiones actuales. Si la carne roja del mar alcanza los 9,8 euros por kilogramo en el mercado, el precio medio de la década, las empresas apenas rozarán los seis millones de euros de producción en 2011, según el Análisis de la Producción Pesquera elaborado anualmente por la Junta. Las almadrabas sitúan sus gastos medios en torno a los 11 millones por campaña, aunque la oscilación de costes puede ser amplia. Su cuota mínima de rentabilidad, el montante para no perder dinero, asciende a unas 1.100 toneladas, casi el doble que el TAC fijado en París. Las cuentas de 2011 anticipan pérdidas inasumibles, máxime cuando se suman a otros dos años en los que los empresarios han sido funambulistas en el alambre de la rentabilidad.

El Análisis de Producción Pesquera, que ofrece datos de producción por toneladas y en euros de las artes desde 1985, concede pingües beneficios a las almadrabas a finales de los noventa y principios de la última década. Sin embargo, la esquilmación de los caladeros por parte de las flotas industriales y las posteriores restricciones mantienen ahora en jaque al sector, que sólo ha registrado ventas superiores a la marca aproximada de rentabilidad de diez millones de euros en cuatro de los últimos diez años.

La situación se ha agravado desde 2008, ejercicio en el que se establecieron cuotas de pesca para permitir la recuperación del stock. Si antes se faenaba sin límites, ahora hay que ajustarse a cupos cada vez más exiguos, una condición que discrimina a las flotas artesanales, tal y como razona el representante de la OPP-51: "Nosotros no buscamos ni perseguimos al atún, somos un arte pasiva, que aguarda en la costa su migración. Por eso tenemos años buenos de pesca y otros malos, e históricamente unos han compensado a los otros. Pero, ¿qué hacer si todos los años son malos porque así lo establece la cuota?".

En París, la Iccat ha renunciado a proteger a las flotas artesanales y sostenibles y se ha negado a penalizar a los cerqueros industriales, responsables de la agonía del atún rojo. Crespo lamenta que "todo haya sido una puesta en escena bochornosa". Con escaso margen de maniobra, los almadraberos se encomiendan a que el Gobierno habilite medidas de compensación.

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