Ecos de los cambios habidos en la dirección de la Guardia Civil Juan Antonio Delgado, más purgado que purgador

  • Al ex diputado de Podemos por Cádiz lo acusan de ser el instigador de los cambios en la Guardia Civil. Pero hay indicios de que no ha sido así: Marlaska no lo quería como asesor

  • Su fichaje en el Ministerio del Interior fue exigido por Pablo Iglesias y asumido por Pedro Sánchez, pero acabó en la DGT

Juan Antonio Delgado, en un acto en la sede de Podemos en San Fernando junto al ex Jemad Julio Rodríguez, en la campaña electoral de las generales del pasado noviembre. Juan Antonio Delgado, en un acto en la sede de Podemos en San Fernando junto al ex Jemad Julio Rodríguez, en la campaña electoral de las generales del pasado noviembre.

Juan Antonio Delgado, en un acto en la sede de Podemos en San Fernando junto al ex Jemad Julio Rodríguez, en la campaña electoral de las generales del pasado noviembre. / D.C.

Juan Antonio Delgado, ex diputado de Podemos por la provincia de Cádiz, guardia civil en excedencia y cargo de confianza desde el pasado mes de marzo en el Ministerio del Interior, se convirtió este martes, sin quererlo, en uno de los protagonistas de la política nacional. Periódicos como El Mundo o La Razón recogían la información de que la Asociación pro Guardia Civil (APROGC) acusaba a Delgado de ser el instigador de la "purga" habida recientemente en la cúpula del instituto armado, anunciando incluso la presentación de una querella contra él. Pero un repaso a lo sucedido en los últimos meses invitan a pensar que estos tiros no parecen ir muy bien encaminados. Sobre todo porque Marlaska se opuso desde el principio a que Delgado entrara como asesor en Interior y, tras terminar acatando las órdenes llegadas desde arriba, el ministro del Interior resolvió la papeleta destinando al ex diputado de Podemos a la Dirección General de Tráfico (DGT), donde asume un papel más bien secundario. Es decir, que parece antes un purgado que un purgador.

Fuentes cercanas al Gobierno central explican que el fichaje de Juan Antonio Delgado (San Fernando, 1971) como asesor fue una exigencia expresa que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, le planteó al hoy presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en las negociaciones previas a la investidura de éste. Entendía Iglesias que Delgado podía ser más valioso en departamentos ministeriales más cercanos a su profesión de guardia civil antes que en otras carteras asumidas por la formación morada. Y tras descartarse la opción de Defensa, las miradas se centraron en el Ministerio del Interior.

Que Pablo Iglesias no dejara en la estacada a Delgado tras quedarse éste sin su acta de diputado por Cádiz en las elecciones generales del pasado 10 de noviembre era de cajón. Entre ambos se mantiene una amistad que surgió en la época en la que el hoy vicepresidente del Gobierno invitaba a Delgado a su programa de televisión en La Tuerka antes de que ambos entraran en política. Era la época en la que el dirigente isleño era el portavoz nacional de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), un papel que le reportó muchos defensores en el instituto armado pero también un sinfín de enemigos que celebraron que perdiera su escaño de diputado. Precisamente el fichaje de Juan Antonio Delgado por Podemos para las elecciones generales de diciembre de 2015 fue muy relevante, como el del ex Jemad Julio Rodríguez.

Aunque siempre estuvo a la sombra de Noelia Vera, actual secretaria de Estado de Igualdad, Delgado alcanzó su acta de diputado por Cádiz a finales de 2015, la conservó en junio de 2016 y en abril de 2019, pero la perdió el pasado 10 de noviembre. En total cuatro años en los que desde las Cortes abogó por una mayor democratización en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, por una desmilitarización de la Guardia Civil y por la continuidad de los militares que cumplen los 45 años y están siendo obligados a dejar las Fuerzas Armadas.

Tras perder su escaño, Iglesias se conjuró para no dejar en la estacada a un Juan Antonio Delgado que ya había pedido su reincorporación a la Guardia Civil y que aguardaba que le dieran destino. Y Marlaska terminó cediendo a las presiones pero destinándolo a un edificio alejado del suyo y en un organismo como la DGT donde asume un papel secundario a las órdenes de Pere Navarro.

La influencia por tanto de Delgado en el equipo de confianza del ministro del Interior es nula, como lo es también su capacidad para remodelar la cúpula de la Guardia Civil. Otra cosa es que Delgado se haya alegrado, y mucho quizás, de los cambios decretados.

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