Provincia de Cádiz

El bar Los Cuatro Vientos recoge 8.000 firmas en contra de su cierre

  • Autoridad Portuaria, dueña de los terrenos, ha extinguido la concesión que tenía con el establecimiento desde hace 25 años · La familia que lo regenta se quedaría sin negocio y sin vivienda

El pintoresco bar de los Cuatro Vientos, en el paseo marítimo de La Puntilla, tiene los días contados. Al menos, así lo quiere la propietaria de los terrenos, Autoridad Portuaria, que le lleva cediendo el suelo durante 25 años para mantener el negocio familiar, pero que hace unos meses, decidía extinguir la concesión. Pero el encanto de este establecimiento, su atmósfera popular y su atractiva imagen han conseguido el apoyo de muchas personas que se resisten a hacerse la idea de que todo ello desaparecerá en breve.

Son 8.000 firmas las que ha recogido José Díaz, quien lleva al frente del negocio desde el inicio de todo, allá por 1983, para buscar una solución, una salida que le permita continuar viviendo. Pues su familia no sólo tiene ese negocio, sino que también vive allí. Y como el propio Díaz apunta, Autoridad Portuaria no le ofrece ninguna "opción de futuro".

Pepe el de los Cuatro Vientos, como se le conoce popularmente en la ciudad, ha colocado dos grandes carteles manuscritos en su establecimiento recordando la situación por la que está pasando. Sabía que la concesión de Autoridad Portuaria podría acabar cualquier día, pero ahora se ve en una calle sin salida. Como dice su abogado, José Miguel Pedrosa, si no se llega a una solución razonable, esta familia se queda en la calle, sin casa y sin negocio. Y Pepe tiene ya 58 años. Y tiene dos hijos, uno de 13.

Legalmente, el bar tiene poco que hacer. Lo mismo pasa con los otros dos que están a su vera: el Piriñaca y el Pescador. Este último lleva cerrado bastante tiempo, donde también vive una familia. Y en el Piriñaca, el más cercano a la Ciudad Deportiva, no quieren hablar del asunto.

Aún así, el abogado de los Cuatro Vientos va a continuar trabajando para buscar una salida factible. O por lo menos, seguirá recurriendo. En pocos días, comenta Pedrosa, enviará el tercero de los recursos que ha redactado desde que a finales de enero de este año, Autoridad Portuaria enviara a los tres establecimientos el expediente de extinción del permiso, y el consiguiente desahucio para sus propietarios.

La última carta llegó en julio, con la resolución definitiva (aunque se vuelva a recurrir) de la extinción de la concesión. "Ocho días para cerrar el bar y dos meses para desmontarlo todo", explica Pepe el de los Cuatro Vientos, "y con la amenaza de que me van a cortar la luz y el agua". Sin embargo, al no haber abandonado el lugar, Pepe afirma que Autoridad Portuaria sigue cobrando el canon de unos 300 euros al mes por el que se le permitía desarrollar su actividad hostelera.

Con todo, nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que va a sustituir esta tradicional estampa de la ciudad. En la aprobación inicial del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2003 se hablaba de la construcción de zonas deportivas y un hotel. En la primera aprobación provisional del PGOU, en 2005, se modificó la idea, y se contemplaba la construcción de 135 viviendas en lugar del mencionado hotel. Sin embargo, el Plan Especial de Puertos (consensuado entre Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento), en aprobación inicial actualmente, habla de que, sea cual sea el uso que se le otorgue a estos suelos, deberán estar bajo la "iniciativa pública". Además, según el Plan de Utilización de los Espacios Portuarios (2006), "se hace inviable la posibilidad de desafectación y cesión al Ayuntamiento" de estos suelos, por lo que el desarrollo de estos terrenos se antoja, cuanto menos, muy lejano en el tiempo.

"Yo no lo entiendo. Franco era un dictador malo. Pero los de ahora son peores", lamenta José Díaz, resignado ante su futuro incierto. Desde hace un año aproximadamente, ha pedido tres citas con el alcalde y otras tantas con el presidente de Autoridad Portuaria, Rafael Barra, sin que nadie le haya querido escuchar. Aún así, asegura que él no va a atarse al bar para impedir que lo cierren. Prefiere, tal y como ha pensado, organizar un recital flamenco bajo el lema de "los andaluces protestamos cantando", y presentar las firmas a las autoridades competentes.

300

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios