Provincia de Cádiz

¿El Vietnam de La Janda?

  • Un argumento para desecar la laguna fue la de erradicar los mosquitos

HAY que ajustar las alegrías y las tristezas y no echar las campanas al vuelo, exagerando. Hace unos días leímos en el Diarioun extenso artículo titulado El Vietnam de la Janda, en el que se ponderaba la excelencia del cultivo del arroz en la zona. "Hace veinte años esto era algodón y remolacha, apenas había vida" se decía y comparaba con el nuevo cultivo, que proporciona nada menos que 34.000 jornales. Eso significaría más de 500 obreros durante dos meses o más de 1.000 durante un mes. La gente dice, que no son tantos jornales, y en todo caso para empresas foráneas de contratación, de maquilas de 2 ó 3 operarios, que ni toman café en el pueblo. Y es que cuando se exagera, se cae en el peligro de que todo parezca un bulo. Es como hace unos años, cuando para mostrar las excelencias de los molinos eólicos en esta zona, decían sus apóstoles, que darían 20.000 puestos de trabajo. Cuando en Tarifa, con un mogollón de aéreogeneradores, solo cuentan con unos pocos técnicos foráneos de mantenimiento.

Yo no sé cuantos puestos de trabajo da el arroz y me alegraría que así fuera, aunque me extraña esa cantidad. Lo digo porque no se oye o comenta por estos lares tamaña oferta. Mas bien la gente protesta y padece ¡no se pueden ustedes imaginar! las plagas de mosquitos que se sufre en estos pueblos. Es insoportable. Que hasta se podría compensar, si de verdad hubiera tanto trabajo, aunque fuera gracias a las peonadas que da la mala hierba echinocloa, que llaman liebre salvaje.

Para empezar no se reniegue del algodón y la remolacha, cultivos que en toda la historia de Andalucía, desde los romanos los tiempos de Publio Cornelio Escipión, no ha habido plantas más productivas, sociales y creadoras de puestos de trabajo. Cuadrillas y más cuadrillas entresacando, escardando, recolectando y cargando remolacha azucarera. Y cogiendo algodón. Miles de criaturas con sus sacos en bandolera se ganaban muy bien la vida en su recolección. Aunque estos cultivos también están ya muy mecanizados, hay que recordar sus buenos oficios de antaño. Que desaparecieron por mor de la competencia y de otros mercados, pero que por estas tierras fueron la panacea durante muchos años.

La Laguna de la Janda tiene una historia, que me conozco muy bien, muy larga y novelesca, por llamarle de algún modo. En el fondo unas tierras que han causado miles de quebraderos de cabeza a los habitantes ribereños y que fueron ignominiosamente usurpadas a nuestros pueblos allá en el siglo XIX. Desde la más remota antigüedad descansadero y aguadero de las aves en tránsito. Es la razón de las reivindicaciones ecologistas desde hace tiempo. Y que en parte al menos, deberían ser oídas con un cupo de humedal que cubriera tal menester. Pero en fín, aquí se pondera el alto significado que hasta en eso proporciona el reciente cultivo del arroz, ponderación que cita desde el cangrejo, la culebra, la nutria hasta 15.000 aves de todo tipo. Pero ¡vale! Algo es algo. Es una gran inversión, un gran cultivo que eleva la renta de la zona. Y hoy que tan depauperadas está la agricultura y la ganadería, miel sobre hojuela.

Lo que es de clamar, es el asunto de los mosquitos. Una de las razones que antiguamente se esgrimía para la desecación de la laguna, era precisamente erradicar los mosquitos y su consecuente paludismo, enfermedad endémica por mucho tiempo en la zona. Desaparecieron los mosquitos, durante los anteriores treinta años. Y hoy vuelven en bandadas, en nubes. La Diputación ha eliminado la charca de la Marisma que existía contigua a la Depuradora de Vejer. Pero los mosquitos siguen y es una plaga que sufren los vecinos de Barbate, Vejer y de los pagos la Barca, Cañada Ancha, Santa Lucía, Libreros, El Cañal, el Poblado de Varelo, El Soto, Manzanete, la Oliva...etc.

Dicen que los vuelos aéreos con insecticidas para combatirlos sobre los arrozales, por los requisitos que exigen, son casi imposibles. La separación de cauces y arroyos, las lindes, la contaminación...mucho control y comprensible. Pero algo hay que hacer, porque las criaturas que por aquí y por allí viven, los sufren y padecen.

El progreso, la rentabilidad, la creatividad de unos buenos empresarios es de elogiar y ponderar. Pero todo ello no debe ir en detrimento de lo social y lo saludable. No deben ser incompatibles ni contradictorias unas cosas con las otras. Aquí está la cuestión. Aquí está el quid. ¿Quién le pone el cascabel al gato? El nombre del Vietnam no es muy afortunado. Mucha guerra, muchas muertes y muchos mosquitos. Desgraciadamente recuerda a las exterminadoras de nativos bombas napalm y a tantos y tantos miles de jóvenes americanos que murieron allí torpemente en sus junglas. Vamos a llamarle el Paraíso de la Janda como siempre fue, lleno de pájaros y del legendario ganado retinto. Y también de cultivos tradicionales y modernos como las hortalizas y el arroz ...pero sin mosquitos. "¡Mire Vd. a mi hijo, como tiene la cara el pobrecito, como un Cristo, de los mosquitos que son como tigres!".

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