La influencia del coronavirus en las pruebas de acceso a la Universidad

Selectividad con mascarillas, ¿una medida necesaria?

  • El autor de esta tribuna alerta de los riesgos físicos y psicológicos del uso de esta medida de protección durante toda la prueba de acceso a la Universidad y aboga por dar libertad al alumno cuando ya esté sentado y con la distancia de seguridad garantizada 

Alumnos de 2º de Bachillerato de un instituto de Santiago de Compostela, con mascarillas en una clase.

Alumnos de 2º de Bachillerato de un instituto de Santiago de Compostela, con mascarillas en una clase. / Efe/Xoán Rey

Ante la inminente llegada de la llamada nueva normalidad me ocupan y me preocupan los fanatismos, la imposición y, sobre todo, el miedo, el pánico y la falta de cordura y valentía por aquellos que nos dedicamos a la educación e incluso por aquellos que desde la reflexión constructiva podemos mejorar lo que existe a nuestro alrededor.

En estos días se están preparando las condiciones para los exámenes de acceso y admisión a estudios universitarios, lo que desde hace tiempo se denomina, la Selectividad, el examen de selección que continúa vigente pase lo que pase. Muchas voces han pedido que se acabara con ella aprovechando la crisis sanitaria originada por el coronavirus, pero la Selectividad siempre sigue en pie ante cualquier guerra educativa, ideológica, legal o pedagógica….

Deseo ceñirme al uso de la mascarilla, llamada en algunos países tapabocas, durante dichas pruebas, poniendo el énfasis en la definición que realiza la OMS de la salud, que es "el estado de equilibrio entre lo físico, mental y social"…  yendo por tanto más allá en su concepto de la existencia o no de una enfermedad.

No podemos perder de vista que el examen de Selectividad se realiza dentro del formato educativo y, como tal, su propio desarrollo puede y debe equilibrar todos los aspectos. Insto al sentido común y a las conciencias de aquellos que en estos días tendrán la decisión de organización de ese examen, para que lo vean con una mirada en la que se equilibren la seguridad, por un lado, y la cordura por otro.

El uso de la mascarilla creo que tiene, además de unas consecuencias físicas, otras de carácter psicológico que son indudables. Supone una afectación emocional y psicológica que va más allá incluso de ser una barrera física, y que sutilmente nadie comenta. Brilla el silencio en muchos foros donde sale este asunto. Hay quienes defienden que es necesario que los jóvenes la lleven, para que "se den cuenta" dicen… Un darse cuenta no sé realmente de qué. ¿De la gravedad de la situación? Como si todos fuesen unos inconscientes, aunque no es esa mi experiencia profesional con jóvenes. Darse cuenta son dos palabras de contenido y significado muy amplio, al igual que los conceptos de domesticación o educación. Hoy en día se habla incluso de mindfulness como el darse cuenta, toda una corriente de maduración vital.

El significado de la mascarilla como barrera a nivel emocional y psicológico está claro, pero a nivel físico hay voces que hablan de lo no saludable del uso o del mal uso de las mascarillas. La propia OMS ha indicado que el uso extendido de las mascarillas por personas sanas no está avalado por la "evidencia científica actual". Pero, curiosamente, frente a esta advertencia se ha optado por el uso de la mascarilla durante todo el examen de Selectividad cuando, por ejemplo, el primer día la realización del examen es de cuatro horas y media, como muy poco, y cuando hay algunas pruebas de 90 minutos seguidos. Y todo ello sin contar los alumnos con necesidades educativas especiales, que precisan un aumento de tiempo. Muchos de ellos tienen trastornos de hiperactividad u otras necesidades valoradas y contrastadas, y el tiempo de examen será mayor.

Además, su uso obligado durante todo el desarrollo del examen hace recaer el peso en el profesorado que vigila la prueba, que debe hacer frente a alumnados nerviosos y ansiosos que sienten que se juegan su futuro.

"De la normalidad vamos a pasar a la 'nueva normalidad' pero con el riesgo de que se convierta en la 'nueva anormalidad'"

Las recomendaciones de las mascarillas de uso quirúrgico parece que son de no más de 30 minutos seguidos de uso. Y existen otras voces, quizás podemos decir más alarmistas pero no por ellos menos válidas, que alertan del estrés que se somete al cuerpo durante periodos largos de tiempo de uso de mascarillas.

Quienes tienen que tomar las decisiones pueden decidir anormalidades dentro de esta llamada nueva normalidad. La sobreprotección y medidas desproporcionadas pueden conducir a unos resultados mucho más nocivos que beneficiosos y que acarrean daños colaterales e indirectos en la salud.

Algunos compañeros me han argumentado la necesidad de que el alumnado aprenda disciplina, pero muchos son conscientes de que es una medida también psicológica, además de física. No sé, como ya dije antes, dónde queda la domesticación y dónde la educación. Me hace recordar el cuento que más de una vez le leí, trabajé y reflexioné con mis alumnos llamado El elefante encadenado, del médico Jorge Bucay, que fácilmente se puede encontrar en la red. Más de un alumno cuando los veo, me lo recuerdan, porque quedaron impactados por él.

Se ha planteado también que durante la realización de los exámenes el alumnado pueda realizarlo sin mascarilla, haciendo uso de ella al entrar y salir de los exámenes. Se evitaría por tanto su uso durante la realización de las pruebas, donde además se van a establecer unas distancias de seguridad y se va a reducir el número de personas en el mismo espacio físico. Me parece que ese equilibrio que la propia OMS data sobre el concepto de salud debe imperar en estos momentos.

Esta propuesta obligaría al uso de la mascarilla en la convocatoria, en el asentamiento en el aula y tras la finalización de examen. Y eso no me parece inadecuado porque dejaría a la libertad del alumno, muchos de ellos ya mayores de edad, a que puedan optar por quitarse la mascarilla durante el tiempo de desarrollo individual del examen, siempre que exista la distancia de seguridad. Parece un formato educativo de equilibrio y de aprendizaje para todos ellos.

El dejar la libertad de uso de la mascarilla en momentos seguros como es la realización del examen es un hecho educativo en sí mismo porque, desde mi experiencia, es sorprendente la capacidad de responsabilidad que tiene estas nuevas generaciones. No necesitan el derramamiento de sangre para que la letra entre. Al contrario, la confianza, la libertad y la cordura son elementos internos al propio ser humano como seres sociales, tan necesarios hoy en día en las relaciones en esto que han denominado la nueva normalidad pero que, en ocasiones, parece convertirse en una nueva anormalidad.

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