Provincia de Cádiz

Reducida la pena a un condenado por abusar de su hija y su sobrina

  • El Supremo no ve probado que hubiese acceso carnal en el caso de una de la niñas, ambas de 7 años · La condena pasa de 10 años y 3 meses a 4 años y medio

El Tribunal Supremo ha reducido a menos de la mitad la condena que la Audiencia Provincial de Cádiz impuso el año pasado a un vecino de Algeciras por abusar sexualmente de su hija y de su sobrina, ambas de 7 años de edad. La nueva sentencia argumenta que no está probado que el procesado penetrase a una de las menores.

La Sección Séptima de la Audiencia Provincial, con sede en Algeciras, condenó al padre y tío de las víctimas a diez años y tres meses de prisión por dos delitos de abuso sexual. Ocho años por un delito y dos años y tres meses por el otro.

La nueva resolución iguala los dos delitos y deja la condena en cuatro años y seis meses. El Supremo estima que la Audiencia hizo una valoración incompleta de la prueba y omitió "una adecuada motivación" de las razones por las que consideró probado el acceso carnal que le imputó al acusado.

Los hechos juzgados el año pasado ocurrieron en 2006 en el domicilio del procesado, en Algeciras. Según la sentencia de la Audiencia, el acusado abusó un día de su hija de siete años. Y otro día abusó de una sobrina de la misma edad.

La Audiencia vio probado que el procesado llegó a introducirle un dedo en la vagina a su hija y también su pene. Pero el Supremo sostiene ahora que eso no está suficientemente acreditado.

Los magistrados del Tribunal Supremo explican que sus compañeros de la Audiencia Provincial parece que partieron, para llegar a su conclusión, del punto de vista de un ginecólogo. Ese médico dijo que las menores conservaban el himen pero que, no obstante, eso era compatible con lo denunciado: que una de las niñas había sido víctima de acceso carnal.

El Supremo argumenta que ese perito sólo enunció una posibilidad. Y que la Audiencia no motivó en su sentencia por qué adoptó, "ante esa mera posibilidad señalada por el médico de una manera general, la conclusión más perjudicial para el acusado".

"Sobre todo", añade, "cuando, como es sabido, suele ser una máxima de la experiencia que el acceso carnal, salvo casos especiales, que en este caso no se sabe si concurren, determina el desgarro del himen".

El relato de la menor conocido por los magistrados de la Audiencia en el juicio a través de la tía, de la madre y de la psicóloga "no resulta, sin más, confirmado por la prueba pericial", razona el Supremo . "En tales circunstancias probatorias", la Audiencia "debió extremar la indagación de los hechos y la motivación", lo que no hizo, agrega la nueva resolución.

En su recurso ante el Supremo, que ha sido estimado parcialmente, la defensa impugnaba la prueba testifical, ya que en el juicio no fue posible interrogar a las menores: lloraban continuamente y el fiscal se vio obligado a renunciar a hacerles preguntas. Las madres de las niñas declararon y relataron lo que les habían contado las menores. El Supremo entiende que no pueden ser consideradas estrictamente testigos de referencia, dado que las partes tuvieron en su presencia a las menores e intentaron su interrogatorio.

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