Provincia de Cádiz

Navantia lanza su apuesta de futuro: la energía eólica marina

  • La compañía española cree que es la mejor alternativa para suplir la falta de contratos en los astilleros civiles · El presidente de la empresa estima que Puerto Real podría construir hasta 12 plataformas al año

El reto de futuro de Navantia es que la propia Navantia se reinvente. Es una de las principales conclusiones que se pueden extraer de las jornadas organizadas ayer en la Diputación por la Cámara de Comercio, que precisamente llevaban por nombre Los retos de futuro de Navantia.

Y es que el mismo presidente de la compañía española de construcción naval, Aurelio Martínez, fue ayer lo más claro y sincero que la situación le permitió: el futuro está en las plataformas offshore para la energía eólica marina como sustituto a la construcción civil a la antigua usanza.

Martínez argumentó ambas cuestiones. En primer lugar, se sirvió de las estadísticas: en el último año, la demanda de buques civiles privados ha caído un 95%. A ello se une el hecho de que, por ejemplo, en Vietnam el sueldo de un trabajador de los astilleros es de 200 dólares al mes.

Preguntado sobre si con la actual crisis era el momento de solicitar a Bruselas la eliminación del tope del 20% para construcción civil, el presidente de Navantia fue rotundo: "Si quisiera tener una cuenta de resultados como hasta ahora, seguiría haciendo lo que estoy haciendo, porque en este campo no somos competitivos". Aurelio Martínez explicó que con los precios de mano de obra de los países asiáticos y con la poca demanda que existe ahora mismo en el mercado civil, Navantia no puede competir en este campo con barcos de bajo nivel tecnológico. El problema es que no es sólo una cuestión de Navantia. De hecho, se aventuró: "A ver cuántos astilleros quedan en Europa de aquí a los próximos tres o cuatro años".

Por eso, para el máximo responsable de la empresa española de construcción naval, la solución que puede servir de colchón al más que previsible parón de la construcción civil está en la energía eólica marina. Aurelio Martínez explicó que el plan energético en el que trabaja el Gobierno prevé una potencia de tres gigavatios (GW) a repartir entre las dos zonas donde más viento sopla y donde, por tanto, mejor se podría aprovechar. Esas dos zonas serían el norte del país y el Golfo de Cádiz. "No digo que lo hagamos, pero pensemos en ello. Con que a la zona de Cádiz le otorgasen la mitad de la potencia, eso supondría la construcción de 250 plataformas offshore para los aerogeneradores. Y el astillero de Puerto Real, que es el más grande de Europa, estaría preparado para poder hacer una al mes, 12 al año. Eso significaría garantizar el futuro de estos astilleros para los próximos 15 ó 20 años".

Para insistir en este asunto, se refirió a los astilleros de Dinamarca, que han hecho una "apuesta distinta" y se han especializado en la industria eólica offshore, encargándose desde la construcción de las plataformas hasta los barcos de anclaje y los barcos especializados en la reparación de esas plataformas. En este punto, hizo una reflexión: "Dinamarca no tiene costes más baratos que nosotros y, según el plan eólico offshore nacional, una parte fundamental de las plataformas eólicas marinas se situarían en el entorno de la zona de Cádiz debido a los vientos". Por tanto, continuó, aunque encargar estas plataformas a China sería más barato (por costes de mano de obra fundamentalmente), "después habría que traerlas hasta aquí, cuando nosotros estamos en el sitio, y sólo tendríamos que anclarlas".

Tras matizar que esto no supondría la renuncia a la construcción naval, sino que sería una actividad complementaria, se preguntó "por qué no hacer un esfuerzo en este sector que garantizaría la vida de los astilleros del sur en los próximos años", siendo, en su opinión, la eólica offshore una actividad "prometedora".

Esta sería la gran apuesta de futuro junto con, claro está, la construcción militar. En su conferencia de ayer, Aurelio Martínez expuso toda la oferta comercial diseminada por Navantia en todo el mundo, pero aseguró que será la División de Sistemas FABA la que mejor camino encuentre en los próximos años. Lo será, como apuntó, porque Navantia puede competir ofreciendo I+D, alta tecnología y trabajando en buques de alto nivel añadido.

Como es el caso de los Buques de Acción Marítima (BAM). El máximo responsable de la compañía española valoró de forma muy positiva el contrato anunciado por el Ministerio de Defensa para hacer realidad la segunda fase de estos buques, con cuatro unidades más. Al respecto, Aurelio Martínez agradeció el "esfuerzo" por parte del Gobierno que, a la espera de su concreción definitiva en los presupuestos de 2011, suponen los cuatro BAM, y señaló que supondrán unos tres millones de horas de trabajo y carga para aproximadamente cuatro años.

Consideró que, teniendo en cuenta la situación económica actual, el Ejecutivo ha realizado "un esfuerzo que merece la pena resaltar", e insistió en que aún está todo por concretar, incluidos los tipos de barcos que requerirá la Armada. No obstante, teniendo en cuenta los trámites pertinentes, ha calculado que el primero de los cuatro nuevos BAM no estaría en producción antes del próximo año 2012.

Precisamente, en la tarde de ayer, el presidente de Navantia acudía al astillero de San Fernando-Puerto Real para la botadura del tercer buque de la primera serie de los BAM. La nueva nave fue bautizada con el nombre de Relámpago en un acto que comenzó alrededor de las tres de la tarde, y al que asistieron además numerosos miembros de la delegación de la Armada de Venezuela, así como el director del astillero de San Fernando-Puerto Real, Fernando Miguélez; o el alcalde de La Isla, Manuel María de Bernardo. Asistió el jefe del Estado Mayor de la Armada, Manuel Rebollo, y en el que su esposa, Rosa Mosquera, actuó como madrina del buque.

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