Provincia de Cádiz

Impotencia y rabia entre los vecinos conileños

  • No descartan movilizaciones para exigir a carreteras arreglos en la N-340, que actúa de presa

La puerta de la casa taponada con dos resillones cogidos con yeso es lo primero que se podía ver antes de entrar a la vivienda de Juana Rivera, una vecina octogenaria de la pedanía rural de El Colorado, en Conil, que se vio sorprendida por la avalancha de agua del pasado sábado.

Sus hijas y demás familiares acudieron en su auxilio, colocaron todo lo que pudieron sobre mesas y sillas, pero el agua no paraba de subir hasta que fue necesario salir de la vivienda dado que alcanzaba ya el metro de altura. En esa tarea se sintieron solos y desamparados, según relataba con lágrimas en los ojos su hija Inés de Gomar, que acudía ayer al salón multiusos de esta barriada rural, donde el Ayuntamiento ha habilitado una oficina para recoger las peticiones de indemnización que las administraciones central y autonómica han dispuesto.

Impotencia fue la palabra que más repitieron los vecinos e industriales que se iban acercando a estas instalaciones municipales. Unos con lágrimas en los ojos por haberlo perdido todo, y otros con rabia, mientras acusaban a la concejala de Campo y al alcalde de que nadie acudiese en su auxilio. O que se fuesen a la zona de Roche, o que le dieran prioridad a algunos establecimientos donde el agua apenas llegó al rodapié, decían. A esa oficina abierta por el Ayuntamiento acudió también Juan Carlos Almazo, industrial y propietario de la Venta Melchor, y además miembro de la Asociación de Comerciantes, Empresarios y Profesionales del Campo de Conil (Corpoem). Allí culpaba a la carretera Nacional 340 de servir de freno para que las aguas corrieran hacia el pinar de Roche, por lo que al cierre de esta edición estaba prevista una asamblea en la que se analizaría iniciar movilizaciones para pedir a Carreteras que actúe en esta vía o la ceda al Ayuntamiento, para evitar que esto vuelva a ocurrir.

La carretera llena de lodo, socavones y vallas que desviaban hacia otros itinerarios en mejores condiciones era la imagen que ayer por la mañana presentaba esta zona del término municipal de Conil que fue visitada por el alcalde, Antonio Roldán, y técnicos municipales. Roldán apuntaba que si hay movilizaciones él estará también al frente de ellas para poder dar una solución a esta zona del diseminado del municipio conileño.

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