Provincia de Cádiz

Fomento daña el entorno de las salinas con las obras del AVE

  • La introducción de la Alta Velocidad en los términos municipales de Puerto Real y San Fernando tapona el paso de agua del caño Sancti Petri, principal fujo de ese ecosistema

Un camino asfaltado comunica el polígono industrial Tres Caminos, en el término municipal de Puerto Real y la carretera de la Bazán en San Fernando, atravesando un paisaje de salinas y caños que se encuentra así brutalmente sesgado. Es una calzada sinuosa de poco más de un kilómetro que sirve a la Dirección General de Ferrocarriles, dependiente del Ministerio de Fomento, para el transporte de vehículos, maquinaria y materiales que posteriormente utilizarán en las obras de introducción de la línea de Alta Velocidad.

A un lado y al otro quedan pequeñas isletas de agua intercomunicadas por minúsculos canales que conforman una red hídrica propia de un paisaje salinero, una tela de araña que se ha visto interrumpida por este camino, aunque no cortada en su totalidad. Porque bajo el mismo, unos cubos huecos de hormigón permiten la circulación del agua, aunque en un grado mucho menor al que existía antes de modo natural. Que el entorno actual está alterado es una obviedad, pero que las causas que han llevado a Fomento a hacerlo sean justificables no está tan claro.

Al menos, eso opinan titulares y propietarios de empresas salineras y de acuicultura del entorno, que han visto como progresivamente el paisaje se ha ido transformando ante sus ojos sin que, a su juicio, se hayan tomado las debidas medidas de protección medioambiental correspondientes. Y la consecuencia es que la calidad del agua ha empeorado debido sobre todo a taponamientos de este tipo y a la disminución de la entrada y salida de caudal que se produce a través del caño Sancti Petri. Aunque no se ponen de acuerdo sobre el porcentaje de descenso de flujo hídrico, los afectados se mueven en baremos de entre el 30 y el 50 por ciento.

La razón se encuentra a golpe de vista, bajo el isleño Puente de Hierro, donde una lengua de tierra avanza en uno de los laterales obstruyendo la libre circulación de las mareas. De las tres aberturas principales con las que cuenta el acueducto, al menos una de ellas está cegada y se está transformando poco a poco en un fangal. Según explica el biólogo y propietario de una de las salinas, Manuel Ruiz, la vida acuática existente en esa zona ha muerto. Además, la disminución en la circulación del agua ha aminorado también la oscilación de las mareas. El agua está más estancada y eso, en las salinas y en los caños se aprecia con la aparición de espuma que estropea la calidad de los productos que allí se generan. Eso opina la responsable de otra salina, África Rosa, ubicada en el término municipal de Puerto Real.

Pero, aunque es la obstrucción de este caño la principal de las preocupaciones de los afectados, también existen daños menores, daños que a juicio de los perjudicados podrían haberse evitado. Un ejemplo es la construcción de caminos secundarios para el desarrollo de la obra ampliando para ello los ya existentes entre salinas o entre caños, de tal manera que los mismos ven reducido su tamaño de manera considerable. "En muchos casos se ha pasado de diez a cinco o seis metros cuadrados", asegura Rosa. Por no mencionar, puntualiza, aquellos estanques de agua más pequeños que han desaparecido literalmente con cualquiera de estas construcciones auxiliares de la actuación en el desdoble.

Todos los afectados creen además que existe un agravio comparativo del Gobierno respecto a ellos, que son privados. Piensan que las atenciones que les exige Medio Ambiente son mucho mayores que las impuestos a Fomento, por mucho que la construcción de una nueva línea férrea sea necesaria. "Existen otras maneras de acometer la actuación", puntualiza Rosa. Fórmulas alternativas, dicen, que quizá tengan mayor coste económico, pero que garantizarían la correcta convivencia de la obra con su entorno.

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