Provincia de Cádiz

Fomento confirma el mar de fallos que volcó y hundió al 'Nuevo Pepita Aurora'

  • Dos años después del naufragio, el informe oficial ratifica el exceso y mal reparto del peso y el cegado de las falucheras, explica por qué no se abrieron las balsas salvavidas y recomienda inspecciones de estabilidad

Con 15 tripulantes y un polizón jubilado y sin titulación a bordo, el pesquero Nuevo Pepita Aurora, con base en Barbate, volcó y se hundió el 5 de septiembre de 2007 al través de Punta Camarinal tras un mar de fallos y un temporal que se aliaron en un desenlace mortal para ocho de sus hombres. Las causas que condujeron a ello ya fueron adelantadas en su momento por este periódico. Ayer, más de dos años después del naufragio, el Ministerio de Fomento publicó el informe levantado por la Comisión Permanente de Investigación de Siniestros Marinos, que las ratifica. El documento revela, además, por qué no se abrieron las balsas salvavidas. Por último, la comisión hace una serie de recomendaciones que apuntan a garantizar la estabilidad de los buques, en especial, ante la posibilidad de que hayan sido modificadas después de las certificaciones oficiales, como lo fue el Nuevo Pepita Aurora, y a asegurar la correcta reacción de las tripulaciones ante situaciones de navegación muy adversas, como las que sufrió el pesquero barbateño.

Según consta literalmente en el informe oficial y de carácter estrictamente técnico, el barco volcó a causa del "exceso de pesos y su disposición a bordo", ya que sufría "una escora de equilibrio de 10,5º, y estaba sujeto a un ángulo de inundación progresiva [...] provocado por, al menos, 12 toneladas de pesos no considerados en el Libro de Estabilidad". Ese sobrepeso se corresponde con "6,5 toneladas de redes y su aparejo más otras 5,5 de agua embarcada en el parque de pesca". A esto se añade que en dicho libro, "aprobado por la Administración, no se contemplan dos tanques de agua dulce [en popa-estribor y popa central] que, sin embargo, sí aparecen en el proyecto original de solicitud del permiso de construcción". En esas condiciones, "dos golpes de mar consecutivos" consiguieron que el buque volcase, quedando con la quilla al sol, y que se inundasen los compartimentos interiores hasta el hundimiento del barco.

La desgracia también la provocó "el efecto de superficies libres por agua embarcada en cubierta por la acometida de olas, sin posibilidades de evacuación rápida por el cierre del 60% de las aberturas de desagüe y la obstrucción parcial del resto de tales aberturas, ocasionada por las redes". El informe aporta fotos submarinas de las falucheras tapadas con planchas soldadas y asevera que esas modificaciones se realizaron "sin la correspondiente autorización administrativa".

La tragedia la acabaron de propiciar "las condiciones meteorológicas presentes en el momento del accidente (viento de levante de 8 a 10 y olas de 4 a 5 metros) y la consiguiente "pérdida de flotabilidad, sobrepasando la línea de francobordo".

Mención especial hace el informe al fallo de las balsas salvavidas. Los contenedores que las albergaban deberían haber salido a superficie y haberse abierto e inflado automáticamente. Ninguno de los dos salió a flote a pesar de que la zafa hidrostática -el dispositivo que los sujeta al buque- se activó correctamente. Según el análisis de la única balsa recuperada, no emergieron porque se llenaron de agua cuando el barco quedó con la quilla al sol.

Finalmente, la comisión recomienda que se inutilicen en los barcos los vacíos que no han sido contemplados en los permisos de construcción ni en los cálculos de estabilidad y que se efectúen inspecciones aleatorias para comprobar que pesos y distribuciones a bordo se corresponden con los de los libros de estabilidad. A estas, la comisión añade otras recomendaciones de carácter formativo y de prevención de riesgos, como cursos específicos de estabilidad y supervivencia para patrones y tripulantes; la edición de manuales y guías; la instalación de carteles y otras señalizaciones y el adiestramiento permanente en medidas de emergencia ante casos de escoras anormales.

Respecto a las balsas salvavidas, la comisión recomienda varios dispositivos que garanticen la estanqueidad, la flotabilidad y su correcta e inmediata activación.

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