Tribunales

La Fiscalía pide 28 años de cárcel en el caso de la ‘Casa de los Horrores’

  • El último día del juicio sirvió para oír el duro testimonio de una de las ancianas afectadas, que declaró que sólo la alimentaban con papilla y té

La acusada, Estrella M., durante su llegada a la Audiencia. La acusada, Estrella M., durante su llegada a la Audiencia.

La acusada, Estrella M., durante su llegada a la Audiencia. / Jesús Marín

El juicio de la conocida como Casa de los Horrores de Chiclana, que se ha venido celebrando durante esta semana en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Cádiz, quedó este miércoles visto para sentencia con la petición de 28 años de cárcel para los procesados formulada por un Ministerio Fiscal que en sus conclusiones insistió en su creencia de que atraían a personas mayores de nacionalidad extranjera que se sentían desvalidas e indefensas y a las que engañaban sin miramientos. La Fiscalía consideró que aunque los dos acusados, la pareja formada por Estrella M. y Markus A., se publicitaban como cuidadores “no tenían ni experiencia ni título que lo acreditara”. Por su parte los abogados de la defensa pidieron la libre absolución y que sólo pudieran ser condenados por apropiación indebida.

La última jornada del juicio de este caso, que acaparó la atención de medios nacionales e internacionales cuando se conocieron sus detalles, estuvo marcada por la emotividad que supuso escuchar la grabación de los testimonios de algunos de los ancianos a los que Estrella y Markus supuestamente maltrataron. En la grabación se oye a Elizabeth durante la instrucción contando cómo sus supuestos cuidadores sólo le daban de comer papilla y que sólo bebía té. Elisabeth firmó un poder a favor de Estrella pero recalcó que “solo les di permiso para que cogieran dinero para mis cuidados. Si lo han gastado en otras cosas, no lo sé”, aseguró, refiriéndose a la posible venta de un apartamento situado en el Puerto de la Cruz. Además, admitió haber ido con Estrella a una notaría de la capital gaditana haciéndose pasar por María, la otra anciana supuestamente engañada por los acusados y que acabó falleciendo.

También se oyó ayer la declaración de Silvestre, otro de los afectados, algo más contradictoria, sobre todo cuando la Guardia Civil le preguntaba si los procesados le trataban bien.

El último día del juicio sirvió para que otros dos testigos declararan. El primero fue un médico del Centro Médico del Novo Sancti Petri, donde María Babes ingresó en septiembre de 2017. “Llegó en muy mal estado, deshidratada, y con dificultad para respirar”. Según dijo pensaron que podría morir en cualquier momento, pero en cuanto empezaron a darle el tratamiento y a cuidarla “mejoró en cuestión de 48 horas y se marchó a los pocos días sonriendo”. Este médico aseguró que la deshidratación y las llagas que tenía en boca y laringe raramente se dan “en personas que están debidamente asistidas”. Además relató que “en cuanto pudo comió y bebió por voluntad propia”.

También declaró una cuidadora de la casa que trabajaba en la supuesta residencia cuando la pareja cubano-alemana se ausentaba. Esta mujer aseguró que los ancianos estaban perfectamente cuidados y todas sus necesidades cubiertas. “Yo no creo que esa casa fuera la casa de los horrores”, llegó a afirmar.

Una vez concluido el turno de los declarantes las partes emitieron sus informes. El Ministerio Fiscal solicitó para los acusados 28 años de prisión, elevando a cuatro los delitos por supuesto maltrato, además de estafa (subsidiariamente apropiación indebida), falsedad en documento público y lesiones.

Por su parte, las defensas solicitaron la absolución de sus clientes y, de manera subsidiaria, la condena por el delito de apropiación indebida aplicándole los atenuantes por dilaciones.

En las conclusiones, la Fiscalía hizo hincapié en el “abandono” de los ancianos, en que no tenían ninguna preocupación por ellos y resaltó los informes médicos que avalaron las malas condiciones en que llegaban a sus centros estas personas y cómo mejoraban rápidamente a los pocos días de ponerles un tratamiento y recibir cuidados.

La defensa para finalizar insistió en la dedicación de Estrella, que, según dijo, no dudaba en llevar a los ancianos a centros de salud cada vez que su estado así lo requería.

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