Coronavirus Cádiz: Arte confinado "Disfrazarme me puede"

  • El puertorrealeño Enrique Aguilar, profesor de yoga, recrea durante el confinamiento obras de arte desde su casa en el campo

Se podría decir que Enrique Aguilar es un hombre del Renacimiento. Este puertorrealeño de 44 años no se achanta ante los retos que se propone. A lo largo de su vida, no ha tenido miedo a tocar diferentes palos hasta llegar a su destino. Estudió periodismo, vivió un tiempo en Irlanda, trabajó durante nueve años en Sevilla en una empresa de comunicación y producción de eventos culturales y actualmente ejerce como profesor de yoga en Puerto Real.

Un hombre inquieto por naturaleza, con unas ganas tremendas de sacar fuera sus ideas, no podía afrontar la cuarentena por el coronavirus de cualquier manera. Desde hace varias semanas, Enrique recrea obras de arte con los objetos que tiene en su casa en el campo y utiliza como modelo a la única persona con la que convive, él mismo

"Todo empezó cuando vi una iniciativa en Facebook de un museo europeo que proponía a sus seguidores recrear obras de arte. Me gustó tanto la idea que empecé a hacerlo por mi cuenta y a colgar los resultados en mis perfiles de redes sociales", explica el puertorrealeño. 

El profesor de yoga reconvertido en artista ha bebido de distintas fuentes para realizar sus escenas, desde la mitología hasta la mujer en el arte pasando por los grandes clásicos. "Ya he recreado El caballero de la mano en el pecho de El Greco, un San Sebastián de Murillo, un autorretrato de Caravaggio como Baco, el Dios Marte de Velázquez, una pintura de la etapa azul de Picasso, la Chiquita Piconera de Julio Romero de Torres... He asumido la responsabilidad de realizar una recreación cada día. A la gente le está gustando mucho este proyecto y les quiero responder", admite este vecino de la Villa. 

Enrique vive con la única compañía de sus gatos en una casa en el campo, a las afueras de Puerto Real. "En tales circunstancias, necesitaba hacer algo que me sacara una sonrisa, a mí y a los demás. Así que tiré de la típica caja de disfraces que todos tenemos en el altillo guardada, cogí unas sábanas, unas cuantas toallas y comencé a representar mi obra diaria. Lo reconozco, disfrazarme me puede". 

"Personalmente, concibo el arte como una ventana que te permite viajar, evadir la mente, reflexionar... el arte no es solo algo estético, va mucho más allá. En este caso, mis recreaciones son válvulas de escape que me permiten sobrellevar el confinamiento de una forma más amena. Si además consigo que otros también lo lleven mejor, me doy por satisfecho", concluye el puertorrealeño. 

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