Informe de movilidad laboral

Comienzo de siglo en rojo

  • Desde 2001, Cádiz es la provincia española con peor saldo migratorio para encontrar trabajo

  • Al cierre de 2016 llegaron casi 37.000 contratos pero salieron 95.000

Medio millón largo de contratos perdidos en 15 años, o lo que es lo mismo, desde principios de siglo. Es la realidad de la provincia de Cádiz vista desde el punto de vista de la migración laboral. Esta situación tiene su reflejo estadístico, el que elabora cada año el Ministerio de Empleo bajo el título de Datos básicos de movilidad. Según eso, la provincia gaditana es, desde el año 2001, la primera de toda España con "mayor saldo emisor", es decir, la que presenta la diferencia mayor de todo el país entre quienes entran y quienes salen a buscar un trabajo.

Sólo en 2016, el saldo migratorio de Cádiz fue negativo, -57.353 contratos, encabezando el ranking nacional. El año pasado se formalizaron casi 37.000 contratos procedentes del resto de España, y se hicieron más de 94.000 contratos de gaditanos en otros puntos del país. Pero si se tienen en cuenta las cifras año tras año, sólo hasta 2005, el saldo negativo de la provincia gaditana supera los 537.000 contratos.

En la última década, el saldo migratorio negativo en Cádiz roza los 500.000 contratos

Empleo detalló sobre el comportamiento migratorio laboral, al cierre de 2016, que las diez provincias con mayor tasa migratoria (es decir, las que más contratos laborales 'reciben' de otras provincias) son de interior, bien del centro peninsular (Cuenca, Guadalajara, Toledo, Albacete, Ávila y Segovia) o del cuadrante nordeste (Huesca, Lleida, La Rioja, Álava y Teruel). Por el contrario, las diez con menor tasa tienen un carácter periférico y bien son insulares (Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas), pertenecen a la franja del norte (Principado de Asturias, Cantabria, A Coruña y Pontevedra), al sur peninsular (Cádiz y Málaga) o a la costa mediterránea (Barcelona y Valencia); de este grupo tan sólo Badajoz es de interior.

Entre las provincias con saldo negativo, añade el estudio, la tónica general durante el último año ha sido la de intensificación del carácter emisor, es decir, las provincias que más personas desplaza fuera para lograr un contrato han mantenido el saldo negativo durante los últimos años, incrementándolo en 2016. Este ha sido el caso de Cádiz que, desde comienzos de siglo, es la provincia española con mayor saldo emisor. Le siguen Toledo y Sevilla. En este grupo se incluyen también otras dos provincias andaluzas (Córdoba y Granada) y las dos extremeñas.

El informe de Empleo también analiza la movilidad interprovincial y aquí Cádiz tiene su propio comportamiento. Así, a lo largo del pasado ejercicio de 2016, las provincias que más personal desplazó a tierras gaditanas para trabajar fueron Sevilla (la que más, con diferencia), seguida de Málaga, Madrid, Huelva y Granada. Entre las cinco supusieron 27.670 de los casi 34.000 contratos que 'entraron' en la provincia.

En el lado contrario, curiosamente, las provincias a la que mayor número de gaditanos llegaron para formalizar contratos fueron las mismas a las que se marcharon, salvo la última: en lugar de Granada, Baleares. Así, en primer lugar aparece Sevilla, pero con casi 29.000 contratos. Entre las cinco, 66.500 de los casi 94.000 que se fueron de la provincia.

Del análisis de la situación del movimiento laboral registrado el año pasado, Empleo también destaca otros aspectos. El primero, es que la mayor parte del saldo negativo que se apunta Cádiz pertenece a hombres, con el 65,2% del total. El resto son contratos de mujeres. Por franjas de población, la mayoría se encuadra entre aquellos que tienen entre 30 y 45 años. Además, el 37% de todos los gaditanos que lograron un contrato fuera de la provincia presentaban estudios primarios o sin acreditar. Sólo un 11% de esas contrataciones llegaron a aquellos con estudios superiores (licenciatura, etc.).

Atendiendo al tipo de empleo para el que se solicitaba la contratación, en el caso de Cádiz la mayoría de quienes encontraron un trabajo fuera la formaron el año pasado trabajadores sin cualificación (el 30% del total). A continuación aparecen aquellos empleados de servicios de restauración y vendedores de comercios. Precisamente, el sector servicios es al mismo tiempo el que aglutina la mayor parte de los contratos que llegaron a la provincia desde otros puntos de España, pero también el que más salidas tuvo. De los 94.330 contratos que se hicieron fuera, 56.270 fueron de este sector.

El informe de Empleo también revela que los flujos más intensos se han producido entre Madrid y Barcelona: Madrid con Toledo y Guadalajara; y Barcelona con Girona y Tarragona y Baleares. También son significativos los producidos entre las provincias del sudeste levantino: Valencia, Alicante, Murcia, Castellón y Almería y entre las provincias andaluzas de Sevilla, Cádiz, Córdoba, Huelva y Málaga. En el norte de España destacan los flujos entre Gipuzkoa y Bizkaia; Pontevedra y A Coruña y de La Rioja hacia Navarra.

Todas las provincia han aumentado las salidas pero el mayor incremento lo han tenido Cáceres, Huesca, Ceuta, Salamanca y Cádiz. En el caso de la provincia gaditana, el saldo migratorio laboral al cierre de 2016 fue de 10.452 contratos menos de los que ya tuvo un año antes, lo que supone un incremento del saldo negativo del 22% sobre 2015. En el lado contrario, los menores incrementos los han experimentado Palencia, Zaragoza, Bizkaia, Ourense y Teruel.

En cuanto a los trabajadores que han permanecido en la misma provincia en la que están domiciliados, también es cierto que los mayores aumentos se han producido en Las Palmas, Palencia, Cádiz, Zaragoza y Albacete. Por el contrario los menores incrementos han sido en las provincias de Badajoz, Cáceres, Ávila, Jaén y Córdoba.

Una elevada tasa de movilidad indica que el peso de las entradas y salidas es elevado en relación con el número de contratos que implican permanencia en la provincia. Las diez provincias con mayor tasa son de interior, bien del centro peninsular (Cuenca, Guadalajara, Toledo, Albacete, Ávila y Segovia) o del cuadrante nordeste (Huesca, Lleida, La Rioja, Álava y Teruel). Por el contrario, de las diez provincias con menor tasa de movilidad tan solo Badajoz es de interior, el resto son insulares (Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas), pertenecen a la franja del noroeste (Asturias, Cantabria, A Coruña y Pontevedra), al sur peninsular (Cádiz y Málaga) o a la costa mediterránea (Barcelona y Valencia).

En Andalucía existen flujos en ambas direcciones entre Sevilla Cádiz, Córdoba y Huelva, además de los de Cádiz y Sevilla hacia Málaga. Asimismo, Madrid es el destino en el que confluyen un mayor número de estos desplazamientos (14 de ellos) desde: Granada, Málaga, Cádiz, Jaén, Cáceres, Badajoz, Alicante, Asturias, Murcia, Bizkaia, A Coruña, Valladolid, Zaragoza y Baleares.

Durante el último año, los mayores incrementos en valores absolutos se dieron en los desplazamientos hacia Sevilla desde otras provincias andaluzas (Cádiz, Huelva y Córdoba), a Madrid desde Cáceres y Sevilla, entre las provincias de Alicante y Murcia y los de Madrid hacia Barcelona. Por el contrario, los mayores retrocesos en valores absolutos se dieron desde Pontevedra a Lugo, desde Valencia a Alicante, de Córdoba a Badajoz, de Zaragoza a Barcelona y de Bizkaia a Álava.

También hay que señalar las disminuciones en los desplazamientos de Barcelona a A Coruña, de Sevilla a Cádiz y Badajoz, de Teruel a Madrid y de Madrid a Albacete. Los principales flujos interprovinciales dentro de la comunidad son los siguientes: entre Sevilla y las provincias de Cádiz, Córdoba, Huelva y Málaga, todos ellos en ambas direcciones; desde Cádiz, Granada y Córdoba hacia Málaga, desde Córdoba a Jaén y desde Jaén a Granada.

La construcción tiene un importante peso en los flujos entre Cádiz y Baleares, añade el informe, además de entre Ciudad Real y Madrid en ambas direcciones; entre Málaga y Granada y de Murcia y Alicante a Baleares. En este sector, los principales destinos han sido Madrid, Málaga, Sevilla, Barcelona, Baleares, Alicante, Valencia, Murcia, Bizkaia y Cádiz. Así, los desplazamientos, como el conjunto de la actividad, están protagonizados por hombres y tienen una importante presencia los mayores de 45 años. Las principales ocupaciones son albañiles, peones de la construcción, trabajadores de las obras estructurales de construcción y encofradores y operarios de puesta en obra de hormigón.

En la hostelería, los principales destinos han sido Madrid, Baleares, Barcelona, Málaga, Alicante, Girona, Sevilla, Cádiz, Valencia y Las Palmas. Es la segunda actividad que ha generado un mayor número de desplazamientos y también la que ha experimentado en el último año un mayor incremento, aunque su tasa de movilidad está casi cinco puntos por debajo de la media. Empleo asegura que se muestra equilibrada en términos de género y con importante presencia de jóvenes. Las ocupaciones que han protagonizado los desplazamientos han sido las de camareros asalariados, ayudantes de cocina, cocineros asalariados y personal de limpieza de oficinas, hoteles y otros establecimientos similares.

Los flujos con mayor presencia de españoles son los que se dan en Andalucía entre Cádiz y Sevilla, en Extremadura entre Cáceres y Badajoz y en Galicia entre A Coruña y Pontevedra.

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