Sesión plenaria del mes de enero Ya es Carnaval en la Diputación de Cádiz

  • El PSOE se disfraza del PP para criticar ya a la Junta y los populares se ponen la ropa de Vox para defender los símbolos nacionales, la unidad de España y hasta la tauromaquia

La algecireña Pilar Pintor (PP) se abraza a Irene García (PSOE) tras renunciar a su acta de diputada al haber sido elegida parlamentaria andaluza. La algecireña Pilar Pintor (PP) se abraza a Irene García (PSOE) tras renunciar a su acta de diputada al haber sido elegida parlamentaria andaluza.

La algecireña Pilar Pintor (PP) se abraza a Irene García (PSOE) tras renunciar a su acta de diputada al haber sido elegida parlamentaria andaluza. / Joaquín Hernández 'Kiki'

Fue sobre las 10.45 horas de este miércoles. En ese momento, en el salón de plenos de la Diputación Provincial de Cádiz pasó algo que jamás había sucedido en 40 años de democracia: alguien del Grupo Socialista osó criticar a la Junta de Andalucía. Ese honor recayó en la arcense Ana Carrera, diputada provincial del área de Empleo, que no es que no le vaya a dar los llamados 100 días de cortesía al nuevo Gobierno andaluz de PP y Ciudadanos, es que ni siquiera le ha dado ocho.

Esa primera andanada contra el Ejecutivo que preside Juanma Moreno se produjo durante el debate previo a la aprobación del Plan de Cooperación Local en materia de empleo que se desarrollará durante este año. Allí Ana Carrera recriminó a la nueva Junta que no haya aprobado ya un plan de empleo específico para la provincia de Cádiz, como prometió Moreno en la pasada campaña electoral.

Fue un cambio de papeles drástico el que vivió todo el Grupo Socialista en la Diputación, pero eso sólo puede entenderse porque el Carnaval ha llegado ya al Falla pero también a esta institución provincial. Y es que si los diputados socialistas se disfrazaron del PP para lanzar sus primeras flechas contra la Junta de Andalucía, sus principales adversarios políticos no le fueron a la zaga. La diferencia es que los populares decidieron ponerse las ropas de Vox para autoerigirse en los mejores defensores de los símbolos nacionales, de la unidad de España, de la enseñanza concertada y hasta de la tauromaquia.

Y en medio de este intercambio de guiones en el que los disfraces iban de un lado a otro, el salón de plenos de la Diputación se convirtió, como si de un sábado de Carnaval se tratara, en una fiesta en la que había sitio para todo el mundo. Sólo faltaron Donald Trump y Kim-Yong un. Porque si unos hablaban de Otegi, otros citaban a Franco. Y si salía  a la palestra el nombre de Aznar, otros sacaban a relucir el de Zapatero. Y como si se estuviera pasando lista, por el salón de plenos pasaron también ayer Pablo Echenique, Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera, Santiago Abascal, Nicolás Maduro, Juanma Moreno, Federico García Lorca, Cristóbal Montoro, Antonio Sanz, Santiago Carrillo, Javier Maroto y el de la moto.

El pleno permitió visualizar otra vez lo que ha sido un clásico en la Diputación en estos cuatro años: el PP está más solo que la una. Pero la diferencia con respecto a otras sesiones plenarias es que da la impresión de que los diputados del PP no sólo disfrutan de esa soledad sino que hasta parecen reclamar más marginación aún.

Porque desde fuera no se entiende cómo el Grupo Popular se metió solito en varios berenjenales sin que nadie les presionara. Posiblemente movidos por su afán de recortarle votos a Vox por la derecha, los diputados del PP plantearon una moción en defensa de los símbolos nacionales, y otra para reclamar la libertad efectiva de enseñanza (con más financiación para la educación concertada) y otra más en defensa de la tauromaquia. Con las dos primeras se dieron de bruces; el respaldo al mundo de los toros sí salió adelante porque el PSOE –quizás por pena– decidió abstenerse.

Pero no fue el Grupo Popular el que invitó al pleno a Vox. Como viene sucediendo las últimas semanas en diferentes instituciones públicas, es la izquierda la que –queriendo o sin querer– insiste en agigantar las siglas del partido que preside Santiago Abascal. En esta ocasión ha sido IU la que propuso –al final con éxito– que la Diputación presionara al Consejo de Gobierno de la Junta para que rechazara las principales propuestas que ha planteado ya Vox en el ámbito andaluz.

Pero si el PP disfrutaba con su disfraz voxero, los socialistas se lo pasaban bomba criticando, pidiendo e instando a la Junta por primera vez en su vida. Y otra diputada del PSOE, Encarnación Niño, tomó la palabra para pedirle al nuevo presidente andaluz, Juanma Moreno, que no espere a que acabe este año para que expire el peaje de la autopista Cádiz-Sevilla, sino que libere ya la carretera como prometió hacerlo en la pasada campaña electoral. La propuesta terminó aprobándose por unanimidad pese a los recelos del PP.

Este ha sido el pleno de la despedida de la algecireña Pilar Pintor, que ha puesto fin a una etapa de ocho años como diputada provincial para dedicarse ahora a sus nuevas obligaciones como parlamentaria andaluza.

Y ha sido también el pleno de Prado del Rey, porque socialistas y populares se enzarzaron en una discusión interminable para descubrir al principal responsable de que este ayuntamiento serrano haya perdido 400.000 euros de los fondos del Profea para este año. El enfrentamiento fue estéril porque por vía de urgencias se acordó después buscar una salida alternativa al problema. Y es que en Carnaval también hay trifulcas que terminan en nada.   

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