Provincia de Cádiz

Cáritas teme una mayor demanda con el fin de las prestaciones

  • Responsables de la entidad religiosa en la ciudad alertan del fuerte incremento de familias que acuden a las parroquias en busca de ayuda

"Estamos atendiendo a gente que nunca antes se ha podido imaginar que tuviera que acudir a Cáritas a pedir ayuda", asegura Manoli Mota, presidenta de esta entidad religiosa en Chiclana. Y es que la crisis ha cogido en 'fuera de juego' a muchas familias de la ciudad que son víctimas del desempleo y la desesperación por recuperar su trabajo. El perfil de las personas que son atendidas en las parroquias de Cáritas ha cambiado de forma radical en un corto plazo de tiempo.

En este sentido, Rafael Cubero, secretario de Cáritas Arciprestal de Chiclana, señala que ya no se trata de familias desestructuradas, personas con poca formación, mayores sin recursos o mendigos. "Hablamos de gente que hasta hace muy poco disponía de un empleo y, de la noche a la mañana, se han quedado sin un salario para poder mantener a su familia", indica.

Según Mota y Cubero, las parroquias de Cáritas en la localidad han experimentado un fuerte incremento de personas que solicitan ayudas. Este aumento se cifra en una media del 50 por ciento, pero en algunas de ellas la subida alcanza el 70 por ciento, como es el caso de la parroquia de San Sebastián. "Antes era frecuente que viniera sólo la mujer en busca de alguna ayuda para salir adelante, pero ahora también acuden hombres y matrimonios jóvenes que ya no tienen trabajo".

La caída del sector de la construcción ha contribuido de forma decisiva a esta escalada del paro en Chiclana. Ha ocurrido lo que se denomina efecto dominó; es decir, el descenso en la construcción ha arrastrado consigo otros oficios como el de escayolistas, electricistas, carpinteros, fontaneros....

Pero lo peor está por venir según los responsables de Cáritas. Coinciden que dentro de poco se acrecentará el problema cuando se agoten las prestaciones del desempleo que cobran de momento muchas familias.

"Aquí en Chiclana se ha vivido muy bien e incluso algunos por encima de sus posibilidades. Ha habido un 'boom' y ahora muchas familias se han visto con que no pueden pagar las hipotecas", relata Cubero. Esas familias demandan, sobre todo, una aportación económica que les cubran el pago del alquiler de la casa o la hipoteca. Para estos graves problemas, desde Cáritas se lucha con pocas armas pero con muchas ganas gracias a casi medio centenar de voluntarios que se implican en campañas o en colaborar con cualquier iniciativa en pro de los más necesitados. Y más ahora.

"La crisis afecta a todos, incluso se nota en los donativos", apunta Manoli Mota, "pero las víctimas de estos malos momentos económicos son todas esas personas que atendemos a diario", añade.

Cáritas Arciprestal de Chiclana dispone de un servicio de asesoramiento laboral desde el que proporciona información a desempleados. Sin embargo, la posibilidad de encontrar un trabajo se desvanece ante las dificultades con las que se enfrentan miles de chiclaneros. "Recuerdo que facilitamos un trabajo a una mujer como empleada del hogar en una casa en la que vive un matrimonio, pero uno de ellos se quedó en paro y tuvo que despedirla. Desgraciadamente, esto es una cadena, una maldita cadena".

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