Francisco gonzález cabaña. cabeza de lista del psoe de cádiz al senado

"Cambiar el Congreso por el Senado no supone para mí bajar a Segunda División"

  • "Rajoy ha ejercido el absentismo político y este país no es tan masoquista como para querer que siga de presidente". "No contaba con repetir en ninguna cámara, así que estoy encantado"

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 Ha vivido épocas mejores, sin duda, pero Francisco González Cabaña tiene motivos para ser optimista. Ahí van tres de ellos: se recupera lenta pero satisfactoriamente de la complicada intervención quirúrgica vivida hace 40 días, y en la que logró salvar in extremis su médula espinal; en menos de un mes se estrenará como abuelo; y encima su partido le ha buscado un hueco como número uno de la lista al Senado con la que el PSOE de Cádiz concurrirá a las elecciones generales del 20 de diciembre.

–Llegó usted al Congreso en 2011 con un bagaje de 28 años en la política municipal. ¿Ha aprendido algo en esta legislatura?

–He aprendido mucho, porque nunca había estado en el poder legislativo y es un mundo distinto. He aprendido a hacer leyes, que es una cosa importante porque me he dado cuenta que después eso afecta a los ciudadanos, y en estos cuatro años además ha afectado muy negativamente. Creo sinceramente que soy un político más de gestión, me sentía más cómodo ahí, pero no quería desaprovechar esta oportunidad y me he metido hasta el cuello y, además, en unas circunstancias en las que he estado bastante solo como diputado por la provincia. Estoy satisfecho de mi labor y además en unas circunstancias muy difíciles por la supermayoría absoluta del PP.

–Siempre se dice que es más fácil hacer oposición que gobernar...

–Que me lo digan a mí, que he gobernado durante mucho tiempo tanto en el Ayuntamiento de Benalup como en la Diputación. Cuando uno gobierna se tiene que mojar. En la oposición todo es gratis.

–Ahora va a cambiar el Congreso por el Senado. ¿Se puede decir que baja a Segunda División?

–Yo no lo veo así, aunque soy plenamente consciente de donde voy. Hay una campaña desde hace tiempo, que tiene su fundamento y que yo comparto, de que hay que reformar el Senado, para que tenga otra utilidad diferente, porque hoy es apenas una cámara de segunda lectura. Pero tanto el Congreso como el Senado te permiten estar en la primera línea de la política y estar en contacto con quien gobierna y con los líderes de tu partido. Estar ahí es importante y siento que voy a seguir jugando en la Primera División de la política.

–Usted defendió a ultranza a las diputaciones cuando desde su propio partido se llegó a plantear su posible desaparición. ¿Haría ahora lo mismo con el Senado?

–Cuando defendí a las diputaciones lo hacía con conocimiento de causa, porque llevaba 16 años trabajando allí. Del Senado no puedo decir lo mismo porque todavía no he estado. Pero cuando el Senado existe en tantos países, por algo será. En algunos esta cámara tiene incluso un papel más relevante que el Congreso. Por algo es la Cámara Alta. ¿Qué ocurre? Pues que el sistema político español ha vaciado bastante de contenido al Senado. Creo que cualquier reforma constitucional tiene que abordar el darle un auténtico sentido, para que sea la verdadera cámara de representación de las autonomías. Es una asignatura pendiente.

–A ver si le pillo: ¿Cómo se llama el actual presidente del Senado?

–Sí, el presidente es Pío Cabanillas... no, no, espera, Pío... ¿cómo se llama este hombre? Sí, sí, Pío García Escudero. Es que coincidí con él en un viaje a Chile.

–Con sinceridad, ¿le sorprendió que la ejecutiva provincial del PSOE le propusiera para encabezar la lista al Senado?

–Yo, por circunstancias personales, tenía hecho un planteamiento de pensar un poco más en mí, de pensar en recuperarme, como lo estoy haciendo. Por eso no había convertido mi futuro político en una prioridad. Así se lo trasladé a los máximos representantes de la ejecutiva provincial. El planteamiento me vino en que podía ir a cualquiera de las dos cámaras, pero si iba al Congreso había incompatibilidad con mi cargo de concejal, mientras que en el Senado sí se permiten excepciones. Y yo no estaba dispuesto a abandonar por segunda vez un cargo municipal, como tuve que hacer en 2011 al dejar la Alcaldía para ser diputado. Además, me había comprometido a apoyar el proyecto socialista en Benalup, y más ahora que no tenemos mayoría absoluta. Por eso opté por el Senado.

–¿Pero pensó en algún momento en dejar la política?

–No, porque yo siempre había pensado en mantenerme al menos como concejal. Es que sin la política yo no puedo vivir y el Ayuntamiento me permite matar el gusanillo de la política y de la gestión. Lo que no tenía pensado era seguir en una de las cámaras legislativas. Pero el partido lo ha pensado así y estoy encantado.

–Me imagino que ya no pensará que el Senado es un cementerio de elefantes...

–Ja, ja, ja. Bueno, yo no pienso morir en el Senado, que conste. Y además, como se puede ver por mi tamaño, tampoco soy un elefante. Ahora en serio, es verdad que durante un tiempo todos los partidos han ido relegando al Senado a sus figuras políticas que ya no estaban en primera línea. Pero de un tiempo a esta parte esa no es la idea del PSOE, que en esta última legislatura ha tenido muchísimos senadores jóvenes. El PP, por el contrario, ha mandado allí a Alberto Fabra, a Rita Barberá, etc.

–Vistos los resultados de las elecciones europeas, andaluzas y municipales, el PSOE tiene muchas opciones de conseguir tres de los cuatro escaños al Senado por esta provincia...

–Claro que sí. El desastre que estamos viviendo con esta supermayoría absoluta del PP ha hecho que la sociedad española se fragmente mucho políticamente. Y creo que en esa fragmentación el PSOE tiene muchas opciones de ser el partido más votado y, por lo tanto, de ganar las elecciones en muchas provincias, también en Cádiz. Yo soy optimista, aunque queda mucho trabajo por delante todavía.

–Las comparaciones son odiosas. Y Pedro Sánchez releva como candidato a la Presidencia del Gobierno a Pérez Rubalcaba...

–Alfredo es un monstruo de la política y guardo una buena relación y una buena amistad con él. Y Pedro Sánchez está haciendo un esfuerzo fortísimo desde que decidió presentarse a la secretaría general para ir cogiendo ese cuerpo que se necesita para ser presidente del Gobierno. Yo estoy contento con nuestros dos liderazgos: en el federal con Pedro Sánchez y en Andalucía con Susana Díaz, que es puro instinto político.

–¿Pero ve preparado a Pedro Sánchez para ser presidente?

–El ejemplo está en Rodríguez Zapatero, que podía despertar las mismas dudas que Pedro Sánchez, porque carecía de la experiencia política de formar parte de gobiernos anteriores. Pero Pedro Sánchez tiene una preparación política muy importante tanto académica como por su experiencia como diputado. Sí, creo que reúne las condiciones para ser presidente.

–Muchos sólo ven dos posibles pactos tras el 20-D: PP y Ciudadanos, por un lado, y PSOE y Podemos. ¿Usted también lo ve así?

–No, yo creo que hay que abrir más el abanico. Y creo que una alianza del PSOE con Ciudadanos sería quizás el mejor de los resultados para este país en estos momentos.

–¿Es que no le gustan los pactos con Podemos?

–Podemos es un partido que se ha convertido en una caja de sorpresas, y en esta provincia llevamos ya unas cuantas sorpresas. Podemos recibió un aluvión de gente que en parte está resentida con el sistema político, y eso abrió la puerta a que llegaran muchos “cualquieras” a ese partido. Y ahí está el caso de la concejala de Puerto Real, y el del otro concejal de Puerto Real que en tiempos no tan lejanos mostraba aspectos de radicalidad incompatibles con el sistema democrático, y ahí está la sorpresa de gente que está en el equipo de Carmena, etc. Para mí no hay un proyecto político claro detrás de Podemos. Sólo hay una búsqueda de la oportunidad política, algo que han hecho muy bien pero que empieza a pasarles factura. Podemos tiene un problema y es que no se puede programar en el cielo y vivir en la tierra. En el cielo todo es posible pero cuando han bajado a la tierra se han encontrado con una realidad muy difícil. Por eso están cambiando bastante sus planteamientos. Y también está cambiando la percepción que los ciudadanos tenían de ellos.

–Dice Antonio Sanz que el único adversario político del PP es el PSOE...

–Y es verdad, al igual que el único adversario político del PSOE es el PP. Los nuevos partidos emergentes no son el gran riesgo. Nuestro gran riesgo es la continuidad de Rajoy en el Gobierno. Y ese riesgo hay que atajarlo como sea.

–¿Que pasaría en España si Rajoy siguiera de presidente?

–Es que yo creo que, aunque a veces pueda parecer lo contrario, este país no tiene ese grado de masoquismo como para querer que Rajoy siga de presidente. La ciudadanía normal está deseando que Rajoy se marche, porque ha desaprovechado la gran oportunidad de una mayoría absoluta para cambiar de verdad este país. Él ha jugado al absentismo político. Ha sido el titular del cargo pero no ha hecho política. Se ha dedicado a presidir un Gobierno al que determinados foro internacionales le han marcado lo que tenía que hacer y él lo ha hecho porque es un hombre bien mandado. Para mí no ha ejercido de presidente de un Gobierno sino que ha estado practicando ese absentismo político. Y no creo que sea por estrategia, sino que forma parte de su biología.

–¿La paz interna que parece asentada en el PSOE de Cádiz es sincera o una hipotética derrota electoral animaría a los críticos?

–Sí, es sincera. Yo tenía otro candidato a la secretaría general diferente a Irene García pero tras ese congreso dejé muy claro que no había lugar para la disidencia. No hay mercado en el PSOE de Cádiz para la disidencia y quien lo crea está equivocado. Y creo que Irene García está siendo muy inteligente tanto en la política institucional, porque a mí me están gustando los inicios de su mandato en la Diputación, como en la orgánica. Luis Pizarro, que pudo simbolizar junto a mí la oposición a esa ejecutiva, es hoy parlamentario andaluz y yo puedo ser senador. Eso quiere decir algo. Y yo ya le dije a mis compañeros más íntimos que yo no llevaba a nadie más al matadero en luchas fratricidas, porque ni hay sitio, ni hay motivos para la disidencia. Aquí no se ha excluido a nadie, que es por cierto lo que yo busqué en muchos de mis 12 años como secretario general. Y yo no voy a hacerle a Irene García lo que me hicieron otros a mí. Es verdad que uno al principio se lame las heridas, pero las heridas afortunadamente cicatrizan rápido. Hoy no encuentro motivos para criticar a la ejecutiva provincial del PSOE, ni en su actuación, ni en sus resultados electorales.

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