José Álvarez Portillo. Comerciante jubilado y estudioso del sector. Comercio tradicional

"Cádiz tuvo su centro comercial abierto en el XVIII"

"El centro comercial abierto ya existía en el siglo XVIII en Cádiz y bastante mejor organizado que ahora". Con esta contundencia se explica José Álvarez Portillo, uno de los grandes conocedores del sector, aparte de ser comerciante toda la vida y de viajar el mundo fotografiando tiendas singulares. "En aquella época de gran esplendor económico de la ciudad Cádiz tenía un urbanismo con una distribución de calles muy señalada y con edificios a la misma altura. Todas las tiendas eran de madera. Ofrecía un carácter homogéneo que comercialmente satisfacía en un amplio espacio todas las necesidades consumistas que el gaditano de la época podía necesitar".

Frente a aquella homogeneidad y aquel esplendor, Álvarez Portillo lamenta que el comercio del centro de Cádiz no haya sabido reaccionar a los retos que él y un grupo de pioneros ya detectaron a finales de los años 70 cuando crearon la segunda asociación de comerciantes de toda España, detrás de la de Bilbao. "Entonces los comerciantes de Bilbao se unieron frente a El Corte Inglés que iban a instalar en el centro. Qué gran equivocación. Aquí ahora son esos grandes nombres a los que tenemos que agarrarnos. Dios quiera que Inditex no se vaya nunca de aquí. Se ha convertido en la gran locomotora de lo que queda de nuestro comercio".

Y queda poco. "La ambición de los propietarios de locales que se creyeron lo de la milla de oro acabaron matando a la calle Ancha como centro neurálgico de nuestro comercio. Se han llegado a pedir 7.000 euros al mes por 80 metros cuadrados en el centro, lo que sólo podían pagar las multinacionales, pero ahora también las multinacionales están obligando a los propietarios a negociar a la baja. Vivíamos ficiticiamente. Aquí cerraron Sony o Blanco. Ahora, ante el cierre de multitud de negocios las rentas se están racionalizando, lo que también está haciendo que proliferen fruterías o vendedores de frutos secos en zonas comerciales que deberían tener otro uso". Considera que buena parte del fracaso del comercio minorista en Cádiz, que ha dejado de ser un referente en la provincia como llegó a serlo, hay que atribuirlo a que "para ser comerciante sólo hay que tener un carné de identidad. Falta profesionalismo y hay mucha gente de buena voluntad cuya profesión no es ésta se lanza a la aventura y así vemos comercios que abren y cierran a los dos meses".

Su visión del futuro es sombría. No hay relevo generacional. "los pequeños y veteranos aguantan para cubrir la cotización y en el textil la competencia es imposible porque la avalancha de producción que viene de China ha matado el comercio nacional. El coste de un vaquero en China está entre 1 y 3 euros, mientras que el el de aquí sale entre 12 y 15. Y así vemos algunos comercios que ponen en sus escaparates como reclamo "aquí sólo se vende producto nacional', que es como si pusieran en pleno Cádiz un cartel en el que dijera en vez de aquí se habla inglés, aquí se habla español".

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