Enfoque de Domingo. Inmigración

Baja la presión

  • A lo largo de este año han llegado a nuestras costas unas 25.000 personas, muy lejos de las 64.000 de 2017

Uno de los inmigrantes rescatados la pasada semana en el muelle de Puerto América. Uno de los inmigrantes rescatados la pasada semana en el muelle de Puerto América.

Uno de los inmigrantes rescatados la pasada semana en el muelle de Puerto América. / Lourdes de Vicente

Hace un año, una patera naufragaba frente a los Caños de Meca y 25 personas perdían la vida. La tragedia, imborrable para quienes la vivieron de cerca, no fue impedimento para que durante los meses siguientes miles de migrantes, tanto marroquíes como subsaharianos, se lanzaran a la aventura, en muchas ocasiones mortal, que supone alcanzar las costas españolas.

Fue el 5 de noviembre de 2018 pero la presión migratoria no hizo sino aumentar durante el año siguiente, hasta el punto que, según cifras oficiales, las entradas irregulares en España alcanzaron las 64.298 personas, llegando a superar los registros de la llamada crisis de los cayucos de 2006, cuando Canarias soportó un aluvión de embarcaciones llegadas desde el África Subsahariana.

Sin embargo, en lo que va de año las cifras se han reducido a la mitad, un objetivo que parecía inalcanzable por el Gobierno. Según los últimos datos oficiales, en 2019 han entrado 24.159 personas (no se incluyen los últimos quince días) de manera irregular en territorio nacional, una caída del 50% y una tendencia a la baja que no se experimentaba desde 2010.

Para explicar este descenso en el número de pateras, que no entraba en los cálculos ni del más optimista, hay que volver la cara hacia Marruecos. El país vecino está recibiendo abundante dinero de la Unión Europea para retener a los inmigrantes en sus fronteras, se producen batidas en el Monte Gurugú o en la frontera de Ceuta, se detiene a la gente, lo que acaba por mermar la llegada de subsaharianos. Esto se nota hasta en los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), con capacidad para 600 personas y que ni siquiera en los meses de verano han superado el centenar de ocupantes.

No obstante, este descenso en el número de inmigrantes no ha venido acompañado de una reducción similar en el número de muertos en aguas del Estrecho y del Mar de Alborán. Según fuentes oficiales, 317 personas han fallecido o desaparecido intentando alcanzar las costas españolas en lo que va de año.

317 personas han fallecido este año intentando alcanzar nuestras costas

Esto supone un 42% menos que en 2018, si bien aún las estadísticas son dramáticas, puesto que reflejan que uno de cada 100 inmigrantes que se lanza al mar no consigue llegar a tierra. Tras la llegada al puerto de Valencia del buque ‘Aquarius’ con 629 inmigrantes a bordo el 17 de junio de 2018 se pensó que con el nuevo Gobierno socialista la política migratoria española sería más amable. A todos se les concedió un permiso de estancia extraordinario de 45 días por razones humanitarias y se les permitió solicitar asilo, si bien 300 de ellos prefirieron hacerlo en Francia, país que acabó aceptando únicamente el traslado de 80. Sin embargo, ese gesto quedó en eso, puesto que durante todo este último año a las costas gaditanas no sólo han llegado menos pateras sino que sus ocupantes son casi exclusivamente magrebíes.

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