Tribunales Cádiz

La Audiencia de Cádiz condena a tres años y medio de prisión al Hijo de Satán

  • El tribunal considera probado que Carlos Javier Rojas estafó más de 350.000 euros con la captación de personas a las que engañaba para que le entregasen dinero a cambio de someterse a rituales espirituales

Carlos Javier Rojas sale camuflado del furgón policial antes de entrar a juicio.

Carlos Javier Rojas sale camuflado del furgón policial antes de entrar a juicio. / Lourdes de Vicente

La Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a tres años y medio de prisión a Carlos Javier Rojas, conocido como el Hijo de Satán, por estafar más de 350.000 euros a una decena de personas que captaba, bien para someterlas a trabajos espirituales en su domicilio de Chiclana, bien para venderles coches de alta gama con el kilometraje manipulado. El tribunal de la Sección Cuarta, encargado de juzgar el caso, ha dictaminado que el supuesto santero indemnice a todas sus víctimas en el importe total defraudado.

Asimismo, la Audiencia de Cádiz ha condenado a la ex pareja de Carlos Javier, Marisa, a un año y nueve meses de prisión como cómplice de un delito continuado de estafa y a su socio en el negocio de la compra-venta de vehículos, Mario Abel, a un año de cárcel.

Además, el Hijo de Satán tendrá que pagar una multa de 1.620 euros y Marisa otra de 720 euros.  

A la hora de fijar las penas, el tribunal de la Sección Cuarta ha tenido en cuenta las dilaciones indebidas "muy cualificadas" que ha sufrido este procedimiento. Y es que la instrucción de la causa comenzó en septiembre de 2009 y no se remitió a la Audiencia hasta diciembre de 2019.

La resolución judicial recoge como hechos probados que desde mediados del año 2008 y durante 2009 Carlos Javier se autopublicitaba en la revista Cambalache con el siguiente anuncio: "profesor vidente brujo de Satán, experiencia y seriedad, poder en todos los ámbitos para solucionar problemas, especialmente de amor, recuperar pareja, quitar mal de ojo, impotencia sexual...".

De este modo, contactó con diversas personas a las que realizó "ceremonias" o "trabajos" para la supuesta solución de dichos problemas a cambio de una retribución. En el curso de esa actividad, el Hijo de Satán localizó a personas que, ya fuese por tener personalidades influenciables o por hallarse en una situación problemática, eran fácilmente manipulables, de manera que con ánimo de beneficiarse y en connivencia con la que era su pareja, Marisa, decidió ejercer una influencia sobre ellas que le permitiese mediante engaño obtener que le entregasen bienes o dinero.

Carlos Javier practicaba junto a su ya ex pareja rituales supuestamente satánicos en los que se adoraba a una figura demoniaca, se sacrificaban animales, se utilizaba sangre u órganos de esos animales para embadurnarse y se rezaban letanías. "Rojas aprovechaba la ascendencia que le confería sobre los participantes la creencia en dichos rituales y les hacía creer que si no se le entregaba dinero o bienes materiales para ofrecerlos a Satán, sufrirían desgracias tales como enfermedades propias o de familiares, muertes propias o de parientes, problemas laborales", expone la resolución judicial.

Las víctimas 

En esta dinámica, M., una de las víctimas, se fue a vivir a la casa que tenía el Hijo de Satán en Chiclana durante determinadas temporadas. M. llegó a vender su vivienda en Sevilla y le hizo entrega a Rojas de la suma de 60.000 euros entre los meses de marzo y octubre de 2009.

E. y su entonces novio A. también se instalaron en la vivienda del supuesto santero, donde se sometieron a rituales desde diciembre de 2008 a mayo de 2009. En ese periodo, Carlos Javier convenció a E. de que iba a sufrir una enfermedad y de que su madre iba a morir, lo cual únicamente podía solucionar mediante entregas de dinero a Satán. De ese modo, el hipotético brujo logró que la mujer le entregase 7.500 euros, de los que 5.000 procedían de un préstamo y 2.000 de la venta de un coche en el que, según el Hijo de Satán, habitaba un fantasma que pretendía matarla.

Por su parte, A. fue persuadido de la necesidad de hacer ofrendas a Satán para que su negocio funcionase, por lo entregó a Carlos Javier una placa de oro valorada en 1.500 euros así como 12.000 euros procedentes de préstamos de familiares.

Otra damnificada, C., contactó con el ahora condenado tras perder su empleo en mayo de 2008. El Hijo de Satán le practicó a C. ritos tanto para poder encontrar trabajo como para supuestamente curar una enfermedad de su hijo menor. Como a otros perjudicados, Rojas la manipuló y la convenció de que sobre ella y sobre su hijo pesaba el riesgo de morir en un accidente y que para evitarlo había que hacer una serie de sacrificios económicos. C., a fin de eludir ese peligro, vendió su casa sita en Lepe por 174.000 euros y otra vivienda ubicada en la localidad de Cartaya por el precio de 65.000 euros. Los 239.000 euros procedentes de la venta de sendos inmuebles acabaron en las manos del Hijo de Satán.

Venta de coches antiguos como seminuevos

Paralelamente a la actividad anterior, precisa la sentencia, Carlos Javier y su socio Mario Abel se dedicaron a traer coches de alta gama de segunda mano desde Alemania para venderlos en España, no sin antes manipular significativamente su cuentakilómetros, haciendo pasar vehículos antiguos por seminuevos para así obtener precios que de otro modo no hubiesen logrado. En esta dinámica, Rojas contactaba con los compradores en España, negociaba y vendía los coches; y Mario Abel buscaba, adquiría y manipulaba el kilometraje de los vehículos en Alemania. Con este modus operandi, estafaron a varias personas.

En el verano de 2008, M., una de las perjudicadas, compró a Carlos Javier un BMV modelo X5 por 22.600 euros. Para ello, le abonó una señal de 1.463 euros, si bien no llegó a recibir ni el coche ni el reintegro del adelanto anticipado.

El 15 de septiembre de 2009, M. compró a Rojas un Mercedes CLS 320 CDI por 35.000 euros. Pagó 8.750 euros como señal, un importe que los encausados hicieron suyo sin llegar nuevamente a entregar el vehículo.

En septiembre de 2009, L. compró a Carlos Javier un Mercedes CLS 360 por 36.000 euros. Los procesados habían manipulado antes el cuentakilómetros, de modo que, en lugar de los 145.069 kilómetros que acumulaba, marcaba solo 21.300. Por lo tanto, el valor del coche con los kilómetros reales era de 23.728,78 euros.

En las mismas fechas, M. entregó al Hijo de Satán 4.200 euros para la compra de un Mercedes E 320 CDI y un Volkswaguen Touareg 3.0-TDI-V6 que no llegaron a entregarse al ser incautados por la Guardia Civil en estas diligencias.

En el mismo mes, F. compró a Rojas por 33.000 euros un Volkswaguen Touareg al que se le había manipulado el cuentakilómetros: en lugar de 116.230 kilómetros, registraba solo 18.000, por lo que su valor de tasación era de 16.640,76 euros, prácticamente la mitad del precio de venta pactado.

Esta sentencia no es firme y puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo.

El Hijo de Satán se encuentra actualmente entre rejas por los continuos fraudes que perpetró en el pasado. La Audiencia Provincial de Cádiz lo condenó a seis años de prisión por estafar a más de una veintena de clientes en torno a 400.000 euros con la venta de vehículos en el concesionario que regentaba en San Fernando, Autos Desi.

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