Pesca

Almadrabas: Un mar de incertidumbre

  • Los almadraberos encaran una campaña difícil mientras siguen trabajando

  • Las medidas de seguridad se han extremado para evitar al temido Covid-19

Personal de Petaca Chico trabajando durante la pasada semana en la preparación para el calado de las redes en el puerto barbateño. Personal de Petaca Chico trabajando durante la pasada semana en la preparación para el calado de las redes en el puerto barbateño.

Personal de Petaca Chico trabajando durante la pasada semana en la preparación para el calado de las redes en el puerto barbateño.

El mar y sus moradores viven ajenos estos días a cuanto sucede tierra adentro. Puede que incluso este periodo de hibernación, más propia de plantígrados que de humanos, venga bien a sus entrañas. Pero esa tranquilidad que se percibe a cinco millas de la costa jandeña se va agitando con las noticias que llegan por oleadas y que hablan de contagios, de restaurantes y hoteles cerrados, de economía en vía muerta para una comarca que tiene en los meses primaverales con la pesca del atún el mayor de los salvavidas de su maltrecho ecosistema.

Las almadrabas gaditanas esperan acontecimientos durante esta crisis terrícola mientras intentan dotar de cotidianidad a sus días. En el puerto de Barbate la actividad ha decrecido. Los lugareños de rostros curtidos por el viento y el sol que se apostaban en las mesas de la terraza del bar situado a la entrada del recinto han desaparecido y en el ambiente se percibe ese mismo aire tristón que ha traído la epidemia. Más allá, junto a la nave de Petaca Chico, aparece un reducto de normalidad, uno de los bienes más preciados últimamente. Eso sí, una normalidad con precauciones. En estos días se continúan calando las redes del laberinto milenario por el que dentro de poco comenzarán a nadar los majestuosos ejemplares de atún rojo salvaje. Aún no han llegado, pero llegarán.

“Los ánimos están arriba, trabajando duro para estar en fecha, vamos muy bien de ritmo, y respetando las normas de seguridad en el trabajo, porque lo más importante para nosotros es que el personal trabaje en un entorno mínimo de seguridad por bien de la salud de todos”, comentaba ayer Pedro Muñoz, gerente de Petaca Chico, que tiene la concesión de la almadraba barbateña.

Pedro es un empresario valiente. Hecho a sí mismo, al que no le duelen prendas a la hora de subirse a un barco y ponerse a echar una mano a sus hombres, de igual a igual. Optimista por naturaleza, mira hacia el futuro de una campaña que prometía con cierta inquietud. “No podemos negar que la situación que todos vivimos por supuesto nos preocupa desde muchos puntos de vista”, dice Pedro. “El éxito o fracaso de la temporada depende de muchas cosas: primero la seguridad de nuestra gente y que no haya contagios; después que las administraciones tengan los medios necesarios para garantizar su participación, lo que no depende de nosotros; que la pesca, como siempre, aparezca; y que al final, los mercados se recuperen, pues ahora mismo no hay donde vender nuestro producto".

Las almadrabas disponen este año de una cuota de pesca de 1.479 toneladas

Recuerda Pedro Muñoz que la pesquería del atún rojo es la más controlada del mundo, lo que conlleva una participación muy activa de la administración local, nacional e internacional. “Dependemos por tanto también de la disposición de inspectores y observadores para desplazarse a nuestro lugar de trabajo para certificar nuestra trazabilidad y cumplimiento, como siempre. Esperamos que nos puedan confirmar la cobertura de su trabajo para esta campaña como es habitual, imprescindible para poder desarrollar el nuestro”, recuerda.

“Con nuestro esfuerzo y el apoyo de las administraciones, estaremos como siempre ante la incertidumbre de la pesca, que esperemos empiece a finales de abril. Los últimos años, una vez fructificado el esfuerzo del plan de recuperación, han demostrado la recuperación de la especie por encima de los máximos históricos registrados, por lo que esperamos podamos cumplir con la pesca como cada temporada”.

Para este año 2020, la ICCAT decretó para España una cuota de 6.107,60 toneladas, que se repartirán entre las diferentes pesquerías existentes en el país. Las cuatro almadrabas gaditanas se repartirán 1.479,408 toneladas, lo que supone casi un 10% más con respecto a 2019.

Preparando las redes. Preparando las redes.

Preparando las redes.

La división que se ha hecho entre las cuatro almadrabas, según su tamaño y los derechos adquiridos en su concesión, son de 408,866 toneladas para Barbate, mientras que las otras tres, pertenecientes a la Organización de Productores Pesqueros de Almadraba (OPP-51), tendrán una cuota de 383,837 en el caso de Zahara; 372,078 para la de Conil y por último la de Tarifa, la más pequeña de las cuatro, podrá pescar 314,627 toneladas.

Pero a la incertidumbres habituales que cada año tienen las almadrabas, este año se cierne además la del mercado, que este año se presenta especialmente difícil. La almadraba de Barbate tiene distintas vías para comercializar su producto, a fin de maximizar el valor por un lado, y minimizar la exposición a un solo destino por otro.

Pedro Muñoz comenta que “en mayo realizamos levantadas de atún rojo fresco para el mercado nacional, que aprecia enormemente la calidad y prestigio de nuestro pescado. Pero dada la situación del país, con restaurantes cerrados, esta vía se presenta impredecible, no sabemos cómo estaremos en mayo, probablemente no completamente recuperados”.

“También -continúa- utilizamos la vía de la congelación de atún en mayo a -60º, de modo que el producto aguanta sin problemas con el máximo de calidad, destinado a mercados nacional, europeo y asiático. Habrá que esperar a la recuperación de estos mercados, para saber si habrá demanda suficiente para nuestro producto. Nuestros clientes nos han contactado como siempre, para demandar nuestro producto, porque el prestigio de marca, el atún rojo de almadraba de Barbate, sigue siendo el número uno, pero ni ellos mismos saben si tendrán posibilidad de vender en una situación como la actual”.

Por último la almadraba barbateña destina parte de la pesca a piscinas “donde alimentamos y vendemos entre septiembre y octubre, de modo que extendemos el empleo directo e indirecto en la comarca durante más tiempo y al mismo tiempo conseguimos un producto de alta calidad. Este pescado esperamos venderlo a mercados europeos y asiáticos durante estos meses. Para entonces tenemos la esperanza de que el mercado se vaya recuperando”.

Pedro resumen diciendo que “encaramos una temporada llena de incertidumbres, en la que hay más variables de las habituales que pueden influir para saber si tendremos éxito o fracasaremos, pero estamos como siempre decididos a invertir nuestro esfuerzo en ella, con la esperanza de superar obstáculos y llegar al final. En momentos como este, apelamos a la unión y la solidaridad de todos para seguir adelante, la almadraba de Barbate lucha por su gente y por su historia”, concluyó.

Imagen de la terraza superior del Timón de Roche con el nuevo barco. Imagen de la terraza superior del Timón de Roche con el nuevo barco.

Imagen de la terraza superior del Timón de Roche con el nuevo barco.

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