La revuelta por la democracia Varios regímenes autoritarios han introducido algunos cambios

El nuevo rostro del mundo árabe

  • El éxito de las protestas sociales en Túnez y Egipto ha espoleado las manifestaciones en otros países del Magreb y Oriente Próximo y ha propiciado la adopción de ciertas reformas en sus gobiernos

El estancamiento político fue, durante años, un distintivo del mundo árabe. Los únicos cambios producidos hasta ahora fueron erupciones ocasionales del terrorismo o la violencia sectaria. Pero desde el inicio de la ola de protestas en Túnez, hace más de diez semanas, los cambios se suceden sin parar.

3Túnez. Tras semanas de protestas contra el alto desempleo, la corrupción y la arbitrariedad de las autoridades, el entonces presidente Zine el Abidine ben Ali ofreció reformas. Pero el 14 de enero tiró la toalla al darse cuenta de lo impopulares que eran él, su mujer Leila al Trabulsi y su corrupto clan. Pero la huida de Ben Ali a Arabia Saudí no llevó la calma al país. Las manifestaciones continuaron hasta lograr la dimisión del primer ministro del gobierno de transición, Mohamed Ghanuchi, considerado muy cercano a Ben Ali. Desde el inicio de la revolución, 10.000 tunecinos perdieron su trabajo. La relajación de la vigilancia costera hizo que miles de refugiados llegaran a Italia. El 24 de julio se celebrarán elecciones.

3Egipto. Espoleados por la revuelta en Túnez, cientos de miles de egipcios salieron a las calles exigiendo la dimisión del presidente Hosni Mubarak, en el poder desde 1981. Cuando sus seguidores intentaron poner fin a las protestas por medios violentos y desatar el caos poniendo en libertad a criminales, las voces que exigían la marcha de Mubarak se hicieron más fuertes. Finalmente, el 11 de febrero dimitió, dejando el poder a los militares y al Gobierno de transición, que ha sido remodelado varias veces. Ahora el país espera un cambio de la Constitución, que votará el día 19, aunque la fecha para las elecciones presidenciales y parlamentarias aún no está fijada. La economía del país ha sufrido mucho por las protestas, con la caída del turismo y de la entrada de remesas de los trabajadores egipcios en Libia.

3bahrein. La oposición chií en el reino árabe de Bahrein, que desde hace años denuncia la falta de poder del Parlamento electo, exige reformas con continuas manifestaciones en la plaza Lulu (de la Perla) en la capital, Manama. Las fuerzas de seguridad dispersaron las protestas con violencia, pero sólo lograron endurecer los frentes. Los diputados del grupo chií Wifak, la mayor fracción en el Parlamento, dimitieron. Pero una limitada reestructuración del Parlamento por el rey suní Hamad ben Issa al Jalifa y la liberación de los presos políticos no consiguieron calmar las protestas. Ahora los manifestantes exigen la dimisión del Gobierno. El primer ministro de Bahrein es, desde 1971, el príncipe Jalifa ben Salman al Jalifa, tío del rey.

3libia. Inspirados en el ejemplo de sus vecinos en Túnez y Egipto, los opositores se levantaron también contra el régimen de Muamar el Gadafi, en el poder desde 1969. El centro de las protestas, que evolucionaron pronto a enfrentamientos y combates, fue el este del país, así como algunas ciudades del oeste. Parte del Ejército se unió también. Gadafi ha anunciado que no abandonará nunca Libia y que luchará "hasta derramar la última gota de sangre", al tiempo que puso a unidades especiales y milicianos africanos a luchar contra los manifestantes. Cientos de miles de extranjeros están abandonando el país. La ONU agudizó las sanciones y anunció investigaciones.

3yemen. El presidente, Ali Abdula Saleh, en el poder desde 1978, se encuentra bajo presión por una ola de protestas en varias grandes ciudades. Lo que a finales de enero comenzó como una pequeña revuelta estudiantil en la capital, Sanaa, se ha convertido en un movimiento que se extendió hasta Adén, en el sur, donde un grupo separatista lucha por la independencia. Entre tanto, algunos líderes tribales y partidos de la oposición exigen la "caída del régimen". Para calmar las protestas, Saleh anunció varias reformas, entre ellas su renuncia a ser candidato a la Presidencia en 2013. Pero ello no bastó a los manifestantes. Los sucesos en Yemen son cruciales para la estabilidad de toda la región, pues en su territorio operan células de Al Qaeda.

3argelia. Al mismo tiempo que comenzaron las protestas en Túnez lo hicieron también en Argelia. Los problemas (desempleo, corrupción, arbitrariedad de las autoridades) son similares, pero la ira es si cabe más justificable en Argelia, que al contrario que Túnez posee importantes reservas de petróleo y gas. La cúpula política bajo la Presidencia de Abdelaziz Buteflika se esfuerza por adoptar algunas reformas. La semana pasada se puso fin al estado de excepción vigente desde 1992, pese al continuo peligro de atentados de Al Qaeda. Además, se facilitaron las condiciones para la concesión de pequeños créditos. Sin embargo, al parecer no toda la cúpula política está de acuerdo con las reformas y sigue habiendo manifestaciones.

3jordania. Una ola de protestas en Jordania, impulsadas tras la dimisión del tunecino Ben Ali, hizo que el rey Abdala II cambiara al jefe de Gobierno. Pero una parte de la oposición no se conforma y exige, si no la caída del rey, al menos la limitación de su poder. Los Hermanos Musulmanes desempeñan un importante papel en el movimiento opositor.

3omán. El sultanato era considerado, hasta ahora, uno de los pocos oasis de la paz social en la región. Tras el inicio de las manifestaciones en Túnez y Egipto, los habitantes del Estado del Golfo celebraron manifestaciones en solidaridad con ellos. Después protestaron contra el desempleo y por reformas políticas. En los enfrentamientos entre manifestantes y la Policía murieron varias personas. El sultán Qabus anunció el pago de 150 riales (282 euros) al mes a los desempleados.

3iraq. Miles de iraquíes salieron a las calles en Bagdad y varias provincias para protestar por la corrupción y el paternalismo político y exigir mejores servicios públicos, suministro eléctrico y medidas contra el desempleo. La Policía reprimió las protestas con violencia y 10 personas murieron. El primer ministro anunció que se revisará el trabajo en algunos ministerios para despedir a los funcionarios más incapaces.

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