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Dos detenidos en Alemania que preparaban ataques yihadistas inminentes

  • Los arrestados, argelino y nigeriano, viven con sus familias hace tiempo en Gotinga, en la Baja Sajonia, donde se habrían radicalizado

El ministro de Interior de la Baja Sajonia, Boris Pistorius, informa de la detención de los presuntos yihadistas. El ministro de Interior de la Baja Sajonia, Boris Pistorius, informa de la detención de los presuntos yihadistas.

El ministro de Interior de la Baja Sajonia, Boris Pistorius, informa de la detención de los presuntos yihadistas. / FOCKE STRANGMANN / Efe

La Policía alemana detuvo ayer a dos salafistas en Gotinga, en el centro del país, por sospecha de efectuar preparativos concretos para un ataque terrorista.

Se trata de un argelino de 27 años y un nigeriano de 23 años. Los dos fueron detenidos en el marco de un amplio operativo policial en la madrugada de ayer, en el que también se confiscaron armas de fogueo manipuladas, munición, un machete y una bandera de milicia terrorista autodenominada Estado Islámico, señalaron la Policía y el Ministerio de Interior de Baja Sajonia. El presidente de la Policía local, Uwe Lührig, sostuvo que podrían haber atentado "en cualquier momento".

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Según las pesquisas, los islamistas preparaban atentados como los que sacudieron Alemania el año pasado. En diciembre, un islamista tunecino arrolló con un camión a una multitud en Berlín causando la muerte de 12 personas.

Medio año antes, un refugiado afgano hirió a varios turistas con un machete en un tren y poco después, un sirio murió al estallar una bomba en su mochila a las puertas de un festival de música en el sur del país.

Otro refugiado sirio fue detenido en octubre como sospechoso de preparar un ataque contra un aeropuerto berlinés y acabó suicidándose en una celda.

El ministro de Interior de Baja Sajonia, Boris Pistorius, calificó la operación en Gotinga de "importante golpe contra el mundillo (salafista)".

Los dos hombres, que eran catalogados como potenciales terroristas por las autoridades germanas, vivían con sus familias desde hacía tiempo en Gotinga, ciudad de 116.000 habitantes. Allí se unieron al mundillo islamista.

La región en torno a las ciudades de Gotinga y Hildesheim es conocida como uno de los bastiones de los fundamentalistas islámicos. En Gotinga se calcula que viven unos 50 seguidores de esta corriente extrema.

El Gobierno holandés promueve por su parte nuevas leyes y modificaciones de la legislación vigente en la lucha contra el terrorismo islamista, tema central de su campaña para las elecciones del 15 de marzo.

A pesar del rechazo de muchas organizaciones de la sociedad civil y de parte de la oposición política, el primer ministro, Mark Rutte, quien busca la reelección, sigue adelante con una serie de cambios como la normativa apoyada el miércoles por el Parlamento que facilita a los servicios secretos el espionaje y las escuchas telefónicas en aras de "la seguridad nacional".

La legislación debe pasar ahora por el Senado, donde Rutte no cuenta con mayoría, y se suma a otra aprobada el martes por ambas Cámaras que permitirá al Ministerio de Justicia retirar la nacionalidad a los sospechosos de terrorismo "que pongan en peligro" al país, sin necesidad de contar con una sentencia penal.

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