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La derecha populista aspira a ganar en las municipales de hoy en Holanda

  • Los sondeos señalan que el Partido por la Libertad será el más votado en las elecciones locales · Su líder, Geert Wilders, se hizo popular por sus discursos contra el islam y los extranjeros en las pasadas europeas

La formación de Geert Wilders, del Partido por la Libertad (PVV), considerado como la derecha populista holandesa, triunfará hoy en las elecciones municipales que se celebrarán en los Países Bajos, según las últimas encuestas publicadas ayer. Dichos comicios son un importante termómetro de cara a las parlamentarias del 9 de junio.

El PVV se hizo popular por sus discursos contra el islam y los extranjeros durante las últimas elecciones al Parlamento Europeo, lo cual le dio un considerable caudal de votos en Holanda, situándolo como la segunda formación política más importante.

Wilders hace reír a la gente. Con malicia. "Mi discurso se distribuirá pronto en árabe", comenta. "Para los socialdemócratas y sus votantes, que no entienden neerlandés". Entonces, sus simpatizantes, muchos de ellos hombres barrigudos y con poco pelo, se desternillan de la risa.

Cuando él habla, saltan chispas. Aunque sea sólo en televisión, sus diatribas surten efecto. Su mensaje es el de un supuesto "salvador" que rescatará a Holanda de su "islamización" y que se encargará además de que sus compatriotas puedan jubilarse a los 65 años y no con 67.

Es la campaña electoral en Almere, una ciudad artificial que dista sólo una hora en coche de la artística y liberal Amsterdam y que, sin embargo, ya es otro mundo. Los lectores de periódicos liberales como De Volkskrant tachan a Almere de ser "la ciudad más horrorosa de Holanda".

Pero Wilders, por el contrario, encuentra "magnífico" ese montón de edificios nuevos. "¡Se está maravillosamente entre ustedes!", dice. Según las estimaciones, casi un tercio de los habitantes de Almere podría dar hoy a la derecha populista una victoria extraordinaria o, como otros opinan, inquietante.

"Se acabó la entrada masiva de musulmanes", arenga Wilders a sus seguidores en un polideportivo de la ciudad. La mayoría son señores mayores y de raza blanca, obreros y desempleados, simples trabajadores o autónomos de la clase media baja. Ante ellos, Wilders aparece resplandeciente cuando acusa a los "aún gobernantes" de preocuparse más "de que dentro de poco tengamos un minarete en cada esquina. Y enfrente las oficinas del desempleo".

Y poco a poco se entusiasma. "Nosotros estamos por el endurecimiento incondicional de las medidas contra los marroquíes terroristas de la calle". Su receta consiste en "trasladar por la fuerza a barracones fuera de la ciudad a los vándalos". Con cámaras y rejas.

Y el candidato de Wilders para Almere, Raymond de Roon, añade que la Policía debería tener la autorización de "pegarle un tiro en la rodilla a ese tipo de vándalos".

En las elecciones de hoy sólo se votará a los representantes de los ayuntamientos, pero nunca antes unas municipales habían sido tan sumamente importantes para la política del país de los tulipanes.

El Instituto de Política IVA, de la Universidad de Tilburg, ha descrito al partido PVV en un estudio como "organización no democrática, autoritaria y dirigida por radicales de ultraderecha".

Odio al inmigrante, sobre todo a los musulmanes, junto con una visión más bien simple del mundo del trabajo y de la economía, y una sumisión a Wilders como líder único es todo lo que puede ofrecer la formación. De momento, ni siquiera tiene suficientes candidatos como para presentarse en más de dos ciudades (Almere y La Haya).

Sin embargo, podría suceder que Wilders llegue al poder el 9 de junio. Tras la caída a finales de febrero de la coalición de Gobierno entre democristianos y socialdemócratas debido a diferencias sobre la misión del Ejército holandés en Afganistán, las posibilidades para el rubio político de rostro juvenil son mejores que nunca. En el Parlamento se espera un claro giro a la derecha, con el PVV como la formación más fuerte.

De los 150 escaños de la Cámara, el partido de Wilders podría conseguir 26, según las encuestas. De momento, cuenta sólo con nueve. Los democristianos, que forman ahora el Gobierno interino, obtendrían 25 diputados y la oposición liberal, el VVD, 23. Wilders podría estar soñando ya con dirigir una coalición de derechas.

El PVV espera que Almere, una ciudad burguesa y ordenada pese a la gran cantidad de habitantes marroquíes, turcos y antillanos, sea el primer ejemplo de ese giro.

La nueva Holanda no se podrá construir de un solo golpe, advierte Wilders, un vendedor de seguros de profesión. Pero tras las elecciones, una condición será "innegociable" para formar coalición: "la prohibición del velo islámico en administraciones y en todas las instalaciones que reciban un sólo céntimo en subvenciones estatales".

Pocas son las voces indignadas en contra del populismo del PVV. De alguna manera, Holanda se ha acostumbrado a Wilders.

Mientras tanto, los partidos establecidos, a excepción de la izquierda, ya están pensando cómo podrían hacer coalición con Wilders en caso de emergencia. La emergencia podría darse el próximo 9 de junio.

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