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Egipto abre una campaña electoral que es impredecible

  • Trece candidatos aspiran a pilotar la transición del país pero sólo el laico Musa, el islamista Futuh y el candidato de los Hermanos Musulmanes tienen opciones

Aunque los candidatos comenzaron hace ya semanas su actividad electoral, Egipto arrancó ayer de manera oficial la campaña para unos comicios presidenciales en los que los egipcios deberán elegir al piloto que guíe la convulsa transición del país.

Queda menos de un mes para la celebración de la primera vuelta de las elecciones (23 y 24 de mayo), pero ni siquiera está claro aún cuáles serán las prerrogativas del primer presidente elegido tras la caída de Hosni Mubarak, en febrero de 2011.

La ausencia hasta el momento de una nueva Constitución impide saber si Egipto optará por un sistema semipresidencialista al estilo francés o si los Hermanos Musulmanes, que controlan el Parlamento, estarán tentados de vaciar de contenido a la Presidencia en la Carta Magna si ven que su candidato no puede ganar.

La Junta Militar ha dejado claro que la redacción de una nueva Constitución es imprescindible antes de que se celebren los comicios y de que entregue el poder, el próximo 30 de junio.

Sin embargo, desde la caída de Mubarak, el país vive en un constante ataque de nervios que hace impredecible el devenir de la carrera electoral y de sus resultados. Tres candidatos cuentan a día de hoy con las mayores garantías de éxito: el ex secretario general de la Liga Árabe Amr Musa, el islamista moderado Abdelmoneim Abul Futuh, y el candidato de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi.

Hace sólo dos semanas, el tablero contenía unos piezas radicalmente diferentes, pero la Junta Electoral eliminó de la competición a los candidatos más polarizantes por incumplir los requisitos. Tras la exclusión del jeque salafista Hazem Abu Ismail y del ex vicepresidente Omar Suleiman, los islamistas más radicales y los nostálgicos del antiguo régimen se quedaron sin sus representantes más cualificados.

Un análisis somero y alejado de matices dicta que el voto laico y anti islamista que en principio podía haber recabado Suleiman irá a parar a manos de Musa, mientras que el voto religioso se repartirá entre Abul Futuh y Mursi.

En las últimas horas, Abul Futuh, que fue expulsado de los Hermanos Musulmanes el año pasado tras postularse como candidato presidencial, ha recogido apoyos dispares que podrían reforzar sus aspiraciones o actuar como un caramelo envenenado.

Si el pasado fin de semana el partido salafista Al Nur decidió respaldar a Abul Futuh como aspirante, ayer este doctor recibió el apoyo del grupo islamista radical Gamá Islamiya.

En declaraciones a Efe, el dirigente de este grupo que hasta los años noventa recurrió a la violencia, Tarek al Zomor, aseguró que la Ejecutiva del partido Construcción y Desarrollo (brazo político de la Gamá) "votó con un porcentaje de 64,36 % a favor de apoyar al aspirante Abul Futuh como próximo presidente de Egipto".

Sin embargo, Al Zomor especificó que la decisión "permanece congelada y solo se activará si no hay un consenso entre las corrientes islamistas sobre un candidato único para las elecciones presidenciales".

Junto al apoyo de la Gamá Islamiya, Abul Futuh recibió también el espaldarazo de uno de los jóvenes "héroes" de la revuelta del 25 de Enero, el ejecutivo de Google Wael Ghonim.

Sin embargo, todo apunta a que ningún aspirante podrá hacerse con la mayoría absoluta en la primera vuelta y a que habrá de celebrarse una segunda ronda, los días 16 y 17 de junio, que decida finalmente quién será el encargado de recoger el testigo tras más de medio siglo de gobiernos militares en Egipto.

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