Cartas desde la Estepa

México gana el Mundial de la calle

  • La simpatía de la afición azteca protagoniza una auténtica revolución rusa en la primera semana del Mundial

Julio pondrá con sus rigores a cada uno en su sitio, pero de momento que le quiten lo bailado a los mexicanos. Y bien bailado. Con permiso de los anfitriones y su victoria por cinco a cero contra los saudíes, el triunfo de la selección mexicana a los actuales campeones, Alemania, ha sido la primera gran sorpresa del Mundial. Si en el campo es aún pronto para hablar de favoritismos, en la ciudad los mexicanos llevan ganando desde el primer día. Se están llevando a los rusos de calle con su simpatía y ganas de divertirse. Son los triunfadores de esta primera semana escasa de Rusia 2018.

El Mundial es una catarsis colectiva cada cuatro años y no es casualidad que los países más modestos son los que más gente han convocado en Rusia. Hasta ahora, destaca sobremanera la presencia albiceleste argentina, blanquirroja peruana y tricolor mexicana en las calles de Moscú y otras ciudades rusas. No faltan brasileños tampoco. La sufrida Latinoamérica. También se han hecho notar los islandeses, los iraníes y los australianos. Pero discretos están siendo los alemanes o los polacos, países relativamente cercanos. Hoy me daré un paseo por los aledaños de Luzhniki en busca de aficionados de Marruecos I, que se enfrenta con Portugal. Digo Marruecos I porque, como mis exvecinos magrebíes recuerdan estos días, hay un Marruecos II en el Mundial que se se llama también Bélgica. Repasen la alineación.

"Con entrada y sin entrada, pero sigo siendo un güey", gritaban dos amigos, versión libre de la canción de José Alfredo Jiménez, sombrero incluido, en los alrededores del estadio de Luzhniki en busca de una improbable entrada en la reventa para el México-Alemania. Me crucé a varios aficionados aztecas alzando un fajo de rublos al cielo a la espera del milagro de llevarse un boleto. Una amiga rusa que estuvo en el estadio me contó que se pagaron hasta 400 euros en la reventa por entradas de 30 euros. También me topé con un par de señores talluditos repartiendo sonrisas y tequila, que ofrecían a morro a los alemanes.

Por la noche, en la víspera, los aficionados del Tri hacían furor en los garitos del barrio del Estanque del Patriarca, donde vive gente habitualmente pija y estirada. Entonaban rancheras, cantaban La Chona. El pitido final se celebró en los bares del centro como un triunfo de Rusia. No sé qué pesa más, la tirria a los alemanes o la pasión latina, pero la verdad es que el personal local no podía disimular la alegría. En el Instagram, que es el auténtico termómetro visual de esta sociedad, el rarito es el que no ha colgado alguna foto al lado de algún pendejo con sombrero verde. La estupenda campaña de márketing se ha visto apuntalada con la fan zone propia que las autoridades mexicanas han instalado en un noble edificio del barrio de Kitai Gorad, con promoción turística y productos artesanos. "Una probadita de México", lucía en un cartel. Falta le hace a un país castigado en los titulares periodísticos mundiales.

He conocido estos días mexicanos llegados de Tijuana, San Luis Potosí y Veracruz y del estado de Jalisco. Pero también muchos que hoy residen en Estados Unidos y Europa, seguramente con mayor solvencia económica que los compatriotas que viven en la madre patria. Lo mismo pasa con muchos de quienes lucen los colores peruanos. No en vano, con arreglo al pasaporte, los estadounidenses han sido los primeros compradores de entradas en este Mundial de Rusia. Y poco inglés he escuchado en esta semana por las calles de la capital rusa. Tampoco me he topado con españoles salvo en el restaurante moscovita el Asador durante el partido contra Portugal, pero es normal porque La Roja tiene el cuartel general en Krasnodar, y hasta octavos no se la espera aquí en la capital. Miento, me encontré una pareja de chinos en la calle Arbat este domingo envuelta en una rojigualda que me devolvió una sonrisa tras proferirle un vamos España.

En el estadio de Luzhniki pude sentir en las vísperas del México-Alemania el buen rollo general de una Copa del Mundo. No sabemos hasta dónde llegará el Tri en este campeonato, pero sí que sus seguidores han subido la temperatura del vecindario ruso. Quizás el flechazo se deba a la conexión etílica de alta graduación tequila-vodka. Son los triunfadores sentimentales de esta primera semana.

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