Chema Rey. Discjockey

"Las Rihannas y Lady Gagas son hijastras de Madonna nada creíbles"

  • Figura emblemática de la radio, vuelve a "infiltrarse" en las actividades paralelas del JamonPop con una sesión de clásicos modernos servida en su punto .

El mítico ex presentador de Radio 3, que fue responsable de programas como Diario Pop y Los conciertos de La 2, pondrá música el próximo sábado a la tradicional jamonada del festival JamonPop, cita musical en la que colabora Huelva Información y que se celebrará durante el fin de semana a los pies del Castillo de Cortegana con la presencia de grupos como Corizonas, Hola a todo el mundo, Hidrogenesse y Napoleón Solo, entre otros.

-¿Cómo llegó a JamonPop?

-Lo conocí a través de Lori Meyers. Estábamos en el festival almeriense Pulpop y me dijeron que había un festival en Huelva que era una pasada y que se llama JamonPop. Contacté con ellos y hemos llegado a una relación amistosa. Ya estuve pinchando en la sección de Infiltraciones, en la jamonada, y este año también iré. Es el típico festival encantador que quieres que crezca y que no lo haga porque tiene ese punto perfecto: La Sierra es maravillosa, el festival es coqueto y práctico porque no hay agobios. Es una suerte que siga existiendo.

-¿Son las propuestas que parten de un núcleo asociativo sin ánimo de lucro las que están llamadas a sobrevivir?

-El hecho de que sean asociaciones sin ánimo de lucro es muy positivo, aunque no es nada original. Por suerte, el hecho de que haya detrás el esfuerzo personal de una gente y de la iniciativa privada hace que funcionen las cosas. El hecho de que no haya detrás una empresa dedicada a hacer negocio con esto, sino a todo lo contrario, a difundir este tipo de música, hace que las instituciones, en la medida de lo posible, participen. De todas formas, yo tengo mi teoría y es que, al margen de las ayudas, que siempre son cruciales, hay que orientar el asunto a que pueda funcionar por si mismo.

-¿Qué le parece el cartel de este año?

-Es menos homogéneo que otros años. Lo veo muy positivo porque cuando apuestas por una dirección determinada te encuentras con que las generaciones cambian. Llega un momento en que el fenómeno indie tiene su tejado, de forma que cuando la gente que forma parte de ese entramado social -el público más Radio 3- crece y tiene sus necesidades, la cosa se complica. El Contemporánea, que es muy indie y gafapasta, tiene problemas tras seis ediciones porque no ha sabido abrirse a otros ámbitos musicales. Es importante mantener una cierta identidad musical pero con ventanas abiertas para que otro tipo de público, que puede ser complementario, se sume.

-¿Qué es mejor: pinchar, locutar o pinchar comiendo jamón?

-Durante los muchísimos años que estuve en Radio 3 odiaba lo de pinchar, era una cosa que me parecía horrible. Pero cuando dejé la radio me dejé querer al principio y en 2009 y 2010 llegué a hacer entre 140 sesiones y conferencias. Ahora, con el rollo de que estoy un poco atado por mi relación con Arizona Baby y Corizonas, me ocupo más de ellos que de lo mío y afortunadamente lo tengo todo un poco más equilibrado. Lo que en principio era una cosa poco interesante en muchos casos es muy gratificante y está muy bien. Pero si pinchas, es difícil comer jamón a la vez, así que no sé qué decirte.

-¿La barrera entre lo independiente y lo comercial puede salvarse, quizás, gracias a la creciente comunidad digital que hay en el planeta de la música o cree que sucede lo contrario?

-El fenómeno internet relacionado con la música es muy complejo. Por un lado, parece que es positivo porque todo el mundo tiene acceso a un montón de grupos nuevos y, como la industria está mal, te haces un Myspace y ya está. Pero después llegó Facebook y ahora todo el mundo está en Twitter, pero es una mensajería que no da para mucho. El hecho de que haya montones de grupos que por acceder a la red crean que su música estará más difundida es un engaño y es contraproducente. Para que la gente, más allá del primo y los amiguetes, lleguen a un grupo deben invertir mucho tiempo. Además es malo porque atomiza la música: la distribuye y multiplica tanto que no tienes acceso a nada en concreto.

-¿Cómo buscar propuestas interesantes en ese panorama?

-Durante décadas ha habido tribunas radiofónicas y de prensa que han sido las biblias de turno en cada país con sus cosas características -por ejemplo el Rockdelux, el Mondo Sonoro o Radio 3. En estos espacios se aglutinaban propuestas: en la radio hacíamos una criba entre las maquetas que recibíamos y las poníamos en los programas. En internet se necesitan plataformas que tengan credibilidad y hagan una criba para presentar propuestas al oyente, que dispone de un tiempo limitado.

-¿Qué le parece el nivel de la crítica?

-Está por los suelos, igual que ocurre en el cine: la mayoría son unos cretinos que no tienen el techo ideológico y cultural para poder expresar lo que hay desde un punto de vista mínimamente defendible. Hace cuatro años entrabas en internet y había 50.000 tíos opinando de música. Aunque también hay gente que tiene mucho que decir y que mientras no encuentre un hueco en un medio oficial, se abre al mundo de esta forma. Pero sólo un 3% son buenos.

-¿Qué banda emergente capta en estos momentos su interés?

-El problema básico es que no hay movimientos. El último gran movimiento ha sido el Manchester dentro del pop y el hip hop, que ahora mismo ha llegado a un estancamiento absoluto. Ahora lo que hay es una especie de revisionismo permanente. Hay grupos que pueden interesar pero lo que echo de menos son los movimientos. El último gran subgénero es el que inauguran en 2000, con la revisión del Britpop, Franz Ferdinand y Artic Monkeys: No hay un grupo inglés después de Artic Monkeys que haya tenido éxito.

-¿Qué hay en el panorama internacional?

-Vedettes como las de los años 30. Ladi Gagas, Rihannas, fenómenos a través del vídeo, artistas multi todo. Son nada creíbles, son todas las hijastras de Madonna. Da igual que sean chicas o chicos. Son rapers con tatuajes, colgajos de oro y primeros planos de pectorales o muslos si son chicas. Y mucho baile, cuarenta negros bailando. Es un rollo de eclecticismo consumista directo, no hay un nuevo movimiento que rompa la pana, ahora todo el mundo hace de todo. Hemos llegado al Rock in Rio, al parque temático. Después hay artistas, tipo Börk, que se salen de la norma. Pero se salen tanto que pueden resultar insoportables.

-¿Qué bandas nacionales le gustan?

-Los grupos que han nacido en la onda de Arizona Baby, que ha marcado una forma de estar en el escenario. Me refiero a Pony Bravo, a Guadalupe Plata, a Hola a todo el mundo y a un montón de grupos que han reencontrado el rollo de los Sesenta andaluces. Están regenerando el panorama y son las que me motivan porque son auténticos y renovadores. Y Corizonas me parece la mejor banda en directo de este país. Son la mezcla de Arizona Baby con una banda más clásica como Los Coronas, que es menos innovadora aunque como instrumentista, es la mejor de Europa. Si Corizonas fueran estadounidenses serían los Killers. Son lo más parecido a Wilco que tenemos en España.

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