La recusación de Alaya en caso Invercaria

La conjura contra la "ciudadana" Alaya

  • Alaya olvida que fue apartada de las macrocausas por sus críticas a su sucesora en el juzgado, María Núñez Bolaños

Los juez Mercedes Alaya. Los juez Mercedes Alaya.

Los juez Mercedes Alaya. / Belén Vargas

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Hay determinadas profesiones, como la de los sacerdotes, los policías, los médicos y algunas más que se ejercen de manera permanente. Las 24 horas del día. En este grupo están también los jueces. La juez Mercedes Alaya ha contestado ahora a la recusación que le ha planteado el ex consejero andaluz Francisco Vallejo para que no forme parte del tribunal que le va a enjuiciar en una de las piezas de Invercaria, argumentando que no tiene ninguna animadversión al PSOE y añadiendo que de su intervención pública que realizó “como ciudadana” en un almuerzo en el club Siglo XXI de Madrid no se desprende que tenga ningún interés directo o indirecto en el juicio contra Vallejo, en contra de lo que su defensa –que ejerce la Junta de Andalucía– sostiene en la recusación planteada.

Resulta llamativo que Alaya diga que hizo aquellas declaraciones “como ciudadana”, de lo que se desprende que no hablaba como juez, lo que sería igual a decir que hay ocasiones en las que puede dejar de un lado su rol como miembro de la judicatura. Ese planteamiento sería como si un policía de paisano o un médico fuera de servicio no atienden a una persona que ha sido víctima de un robo o que ha sufrido un infarto en plena calle porque no están de servicio. El juez no es un ciudadano cualquiera y cuando habla no lo hace como una persona de la calle.

Pero salvando ese matiz sobre la condición en la que Mercedes Alaya hizo esas declaraciones, lo cierto es que vuelve a sorprender de sus manifestaciones que la magistrada insista en la teoría de la injerencia del poder político y su conjura para apartarla de la instrucción de las macrocausas. “Esta misma injerencia del poder político se produjo a mi juicio en la resolución de la comisión de servicio que solicité para acabar la instrucción de dichos procedimientos cuando ascendí a la Audiencia Provincial, pues el resultado fue que los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) votaron por unanimidad denegar dicha comisión”, escribe Alaya en su informe en el incidente de recusación planteado por Vallejo.

Olvida nuevamente la instructora que la decisión de dejarla fuera de las macrocausas –en principio todo se había diseñado para que pudiera seguir– partió del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), después de que Alaya criticara con vehemencia a la juez María Núñez Bolaños, que obtuvo la titularidad del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, lo que puso en riesgo la necesaria colaboración de ambas magistradas en el reparto de las macrocausas.

En el incidente de la recusación, Alaya cuenta con el apoyo de la Fiscalía Anticorrupción, que entiende que aunque sus manifestaciones sobre la injerencia del poder político “son desafortunadas”, mantiene que no debe ser apartada de este juicio de Invercaria porque en ningún pasaje de sus declaraciones la magistrada expresa “opinión alguna y en ningún sentido” sobre el asunto que afecta a Invercaria.

Otra Sala de la Audiencia de Sevilla deberá ahora decidir si Alaya ha perdido o no su imparcialidad, y de acuerdo con la postura de la Fiscalía, que es el garante de la legalidad de los procedimientos, lo normal es que no sea apartada de juicio.

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