Mujeres inolvidables

Hedy Lamarr, del desnudo a inventar el wifi

  • Tras protagonizar el primer orgasmo femenino del cine, el bando de alidado aprovechó sus avanzados análisis de ingeniería durante la Segunda Guerra Mundial

La bella actriz Hedy Lamarr La bella actriz Hedy Lamarr

La bella actriz Hedy Lamarr / EFE

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Estrella de cine, bella, elegante... E inventora. Hedy Lamarr es el ejemplo perfecto de que ser actriz y guapa no es sinónimo de ser una mujer sin conocimientos, superficial y florero. Todo lo contrario.

Ella fue una de las mujeres más influyentes de su época y todavía hoy, diecinueve años después de su fallecimiento, hay mucho que agradecerle. Por un lado hay que alabar que protagonizara el primer orgasmo femenino del cine. Un tema tabú en su época (y todavía hoy) al que ella no dudó en dar visibilidad. Lo hizo en la película Éxtasis, en la que también protagonizó el primer desnudo del cine comercial.

Esto le valió censuras, el rechazo de sus padres y algunas condenas. Pero también hubo buenas críticas hacia su trabajo. El magnate Friedrich Mandl se fijó en su actuación y quedó prendado de ella.

Terminaron casándose en contra de la voluntad de la actriz. Para Hedy el matrimonio con este aliado de Hitler que se encargaba de facilitarle las municiones fue horrible. Tuvo que retirarse de la industria del cine y pasó meses enclaustrada en su casa. Un tiempo que supo invertir bien. Lamarr aprovechó para retomar los estudios de ingeniería que había comenzado antes de su éxito en la pantalla. Unió estos conocimientos a los contactos de su marido. De ellos consiguió información sobre la industria de las armas. Juntó todo esto y logró desarrollar un sistema de comunicaciones único.

Tan mal lo estaba pasando en su matrimonio que en cuanto pudo hizo las maletas y huyó a París, arriesgándose a que tanto su esposo como todos los miembros de seguridad que le rodeaban se percataran. Pero con su agudeza e inteligencia lo consiguió. Una vez que llegó a la capital francesa se sintió libre para aliarse con los enemigos de su esposo. Mostró su invento, que se conoció como técnica de salto en frecuencia, al gobierno estadounidense. De esta forma el bando de Estados Unidos pudo utilizar torpedos sin que fueran detectados por el bando contrario. Años más tarde el invento de Hedy sirvió para implantar, por ejemplo, la red Wifi. Hoy en día esta tecnología se sigue utilizando en teléfonos, GPS, en algunas herramientas del ejército y en un sinfín de tecnologías sin las que no se sabría vivir en la actualidad. Hace unos años Hedy manifestó que le daba pena que su invento no hubiese sido reconocido durante la Segunda Guerra Mundial, pero se alegraba de que ahora sí que se reconociera su éxito. De hecho cada año el 9 de noviembre se celebra el Día del Inventor coincidiendo con la fecha de su nacimiento.

En medio de su gran invento Hedy decidió retomar su carrera como actriz. Se marchó a Hollywood y participó en numerosos proyectos. Pero no supo gestionar el éxito laboral, algo que también le afectó en lo personal. Tuvo seis fracasos matrimoniales, se obsesionó con su físico, perdió el contacto con sus tres hijos y sus últimas películas no tuvieron éxito.

En los últimos años decidió encerrarse en casa y apenas mantenía contacto con sus familiares y amigos. Tan aislada estaba que el día de su fallecimiento muchos de sus vecinos se enteraron de que vivían puerta con puerta con una mujer que marcó una época en diferentes ámbitos y que sigue marcando la industria tecnológica hoy en día.

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