Festival de cine de Sevilla | Il diari di Angela-noi due cineasti | Crítica Pervivencia del ver, el sentir y el entender

Autorretrato de una pareja de cineastas. Una acuarela de Angela Ricci Lucchi. Autorretrato de una pareja de cineastas. Una acuarela de Angela Ricci Lucchi.

Autorretrato de una pareja de cineastas. Una acuarela de Angela Ricci Lucchi.

Como ocurrió con Jean-Marie cuando se fue Danièle, tras desaparecer Angela, Yervant le regala un filme casi inmediatamente, quizás como antesala del duelo. Y éste es a la vez un recuento, una exploración y una celebración, abriendo una ventana, por medio de esta triada, a la memoria personal y al entramado político de sus irrepetibles trabajos de cine tal y como nos asaltan, delicados bosquejos de notas y dibujos, desde sus diarios personales.

En Il diario de Angela-Noi due cineasti orbita el tema de la mano, viejo asunto moderno –vía Godard y Deleuze–, pedagogía del pensamiento que nace del sencillo y feliz acercamiento de las cosas, reverdecimiento artesanal del montaje como segunda mirada sobre lo que se filma o se encuentra; también rapto místico: “tocar con los ojos de las puntas de los dedos”. Sí, estas manos, que pasan las hojas de un cuaderno, recogen verdura madura en el huerto, encienden una vela, preparan un postre o sujetan una copa, se han deslizado por los archivos del dolor de un siglo, y nos han hecho verlo (y vernos) de otra manera. Toca dar las gracias.

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