Non-fiction | Crítica SEFF Lipovetsky en la sala

Interesado una vez más por hablar de la complejidad del presente cambiante (Demonlover), Olivier Assayas se transfigura aquí en astuto y ligero demiurgo de teorías y debates sociológicos sobre la contemporaneidad (burguesa) a la luz de la era digital, los nuevos hábitos de consumo cultural, el algoritmo, el papel de la crítica o la posverdad por boca de un puñado de personajes que juegan su particular comedia sentimental de ideas contrapuestas para el debate de sobremesa, las mentiras piadosas y los autoengaños.

Como si de la adaptación de un ensayo de Gilles Lipovetsky se tratara, Non-fiction reparte las cartas de sus múltiples conceptos de divulgación intelectual de actualidad entre un editor (Canet) que se debate entre el viejo mundo analógico y la (falsa) promesa del libro electrónico, su mujer (Binoche), una actriz atrapada en su papel de estrella popular de una serie de televisión policiaca, un escritor (Macaigne) algo desastre y un poco patético aferrado a sus tics autobiográficos y la pareja de éste (Gillibert), asesora de un político honesto

Son estos los cuatro personajes centrales que Assayas cruza en distintos encuentros, relaciones, caminos y etapas, personajes de una verbosidad infatigable que comparten con su entorno, siempre intelectual, una misma devoción por el debate o la reflexión en voz alta sobre el devenir de un presente extraído de una revista cultural de tendencias.

Mucho más interesante (y divertida) cuando se deja de parloteo teórico-didáctico para acercarse a la personalidad hipócrita, irritante, infiel y falsaria de sus criaturas, Non-fiction no termina de situarse nunca, como ocurre a veces en el cine de Assayas, en un centro sólido desde el que reposar y exponer mejor su discurso centrífugo sobre el presente en marcha. Se agradecen eso sí los chistes a costa de Haneke o de la propia Binoche, aunque a la postre todo el brillante artificio reflexivo, el innegable brío narrativo y su propia puesta en abismo terminen por parecernos demasiado condescendientes con aquello de lo que habla.