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Carloto Cotta interpreta a un trasunto bobo de Cristiano Ronaldo en 'Diamantino'. Carloto Cotta interpreta a un trasunto bobo de Cristiano Ronaldo en 'Diamantino'.

Carloto Cotta interpreta a un trasunto bobo de Cristiano Ronaldo en 'Diamantino'.

En su condición de astracanada millennial sobre un evidente trasunto de Cristiano Ronaldo, el primer largo de los celebrados cortometrajistas Abrantes y Schmidt puede batir algunos récords en lo que a ofender a distintos colectivos sensibles se refiere.

Lo hará, supongo, con la estrella del fútbol y su familia, retratados aquí como un niño tonto, semi-analfabeto, sensiblero y amante de los cachorritos con dos hermanas-harpías aficionadas al desfalco en cuentas off-shore. Lo hará también, cómo no, con sus innumerables seguidores incondicionales en medio mundo. Pero sobre todo con el buen pueblo portugués que ha celebrado y celebra sus hazañas como último gran hito del Imperio, en su parodia a través del universo y la estética de la telebasura, la publicidad, los memes y Youtube funcionando como espejos deformantes de toda una nación idiotizada.

Ofende también al comedido, austero, fantasmal y siempre digno cine portugués, que tiene aquí a su particular Némesis de barroquismo digital kitsch, indigestión de géneros y desmesura alegórico-política. Y, finalmente, vayamos a lo importante, ofende al espectador medianamente sensible e inteligente, tratado con la misma e ingenua condescendencia infantiloide del tono de la farsa. El Premio de la Semana de la Crítica de Cannes nos deja muy poco margen de fe en el gremio.