Feria de Chiclana

Los fuegos marcan la cuenta atrás

  • Algeciras se despide hasta el próximo año de la Feria, con una jornada que comienza apática pero gana adeptos conforme avanzan las horas hacia el espectáculo pirotécnico

Se acabó. No hubo tiempo para más. Tampoco árbitro que se encargara de dar tres pitidos y marcar el camino a casa. Anoche fueron los fuegos artificiales los que pusieron a las 2:00 horas de la madrugada el punto final a una semana de diversión en la Feria de Algeciras. Ahora, el rebujito y la música tendrán que aguardar un año entero para volver a convertirse en los protagonistas en la ciudad. Y con ellos, todos los algecireños que se volcaron durante los nueve días de fiesta.

El sol volvió a bañar las calles del Real durante el domingo. Y, a cuentagotas, los campogibraltareños se dejaron ver por el recinto ferial a lo largo de toda la mañana. Esas eran horas de descanso, de recuperar fuerzas, de dormir lo que antes no se pudo. En el almuerzo comenzaron ya a llegar familias y grupos de amigos, que se concentraron en las casetas y en los restaurantes del entorno para disfrutar con los más allegados la última jornada de fiesta. Algunos de los locales ofrecían descuentos para atraer clientes y otros, incluso, tapas gratis. Es el caso de Los Peces, cuyos representantes repartían en una de las calles del recinto vales canjeables por platos de paella y salmorejo. Desde luego, los más avispados no desaprovecharon la oportunidad.

Y es que el asfalto de la Feria no estuvo muy transitado durante el domingo. De hecho, las casetas presentaron un aspecto bastante desolador, muchas de ellas completamente vacías a primera hora de la tarde. Incluso en la escalinata, donde los jóvenes se concentraron durante la semana para hacer botellón, no había nadie. Pero, a medida que se acercó la noche y el sol iba perdiendo fuerza, los locales ganaron adeptos. Porque un gran número de algecireños aguardó hasta después de las 18:00 horas para acercarse al recinto ferial. Y es que muchos ciudadanos aprovecharon la siesta para reposar. "Hay que guardar las últimas fuerzas para hoy. Ahora echaremos el resto, lo que nos queda. Y ya a partir de mañana descansaremos un poquito más", contaba uno de los jóvenes que aguantó el tirón durante la última jornada. "Venimos dispuestos a gastarnos el poco sueldo que tenemos a estas alturas del mes", continuaba una mujer vestida de flamenca que se resguardaba del sol en una de las pocas sombras que había al mediodía. Porque, a pesar de ser domingo, muchas algecireñas aún tenían ganas de vestirse de gitana.

Además, los campogibraltareños que acudieron ayer al Real aprovecharon el buen ambiente para divertirse, exprimiendo los últimos instantes de los festejos. Así, las actuaciones musicales también tuvieron su hueco durante todo el fin de semana. A las 17:00 horas del domingo la caseta El Jaleo albergó un concierto del grupo Malamanera, que amenizó con alegría y mucha gracia las horas previas a la despedida. El conjunto tarifeño versionó importantes clásicos españoles y divirtió a todos los presentes, que bailaron y cantaron todos los temas. Por la noche, La Puñetera también ofreció un bonito espectáculo musical.

La jornada de ayer transcurrió sin incidentes de relevancia, como destacaron los representantes del Ayuntamiento. Según apuntaron desde el Gobierno local, los responsables de las casetas cumplieron a rajatabla con los horarios de cierre y, además, ningún local superó los niveles máximos de volumen marcados por la administración municipal -90 decibelios-. Aún así, La Chumberita no pudo poner música durante 24 horas, ya que fue sancionada por sobrepasar los límites establecidos -puesto que el sábado alcanzó los 100 decibelios, tal y como reflejaron las mediciones sonométricas llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad-.

Por su parte, la Policía vigilaba a pie y a caballo las calles del Real, por donde los jóvenes ganaron protagonismo a medida que pasaban las horas. En algunos hacía mella ya el cansancio acumulado. Son muchas jornadas de fiesta, de baile, de música y de diversión; y evidentemente el cuerpo lo nota.

Por ello, ya toca despedirse y decir adiós, al menos en el Real de Algeciras. El año que viene habrá más feria, más vino, más rebujito. Y los fuegos artificiales fueron los encargados de echar el cierre a la edición de 2010. La organización previó originalmente el acto para la medianoche, pero se decidió postergar hasta las 02:00 de la madrugada. Una decisión adoptada para ampliar unas horas más la última jornada, caracterizada por un gran ambiente festivo en el recinto. Aunque, todos saben que los cohetes no marcan el final, sino el inicio de la cuenta atrás para la Feria del año que viene.

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