Títeres Chacolín

Mundotanos/2

Títeres

Chacolín

¡Que viene la bruja!

POR MIGUEL GUILLÉN

Vivimos de los recuerdos, de algunos malos pero sobre todo de los buenos. Para muchos, los títeres son uno de ellos. Buenos recuerdos de infancia e inocencia aderezados con la risa. Como espectador ingenuo te sumerges en la fantasía y disfrutas del espectáculo de la ilusión de creer que siempre ganan los buenos.

Hace unos días fui a ver con mis hijos el clásico sainete de La Tía Norica al Teatro de Títeres de la calle San Miguel, dónde estuvo el cómico y el Cine San Miguel. Allí disfrutamos de Batillo, de sus ocurrencias y sobre todo de sus alocados saltos. Junto a nosotros, un señora de 76 años disfrutaba como una niña, como mi propia hija. Con ella hablé de Batillo y me hizo recordar a Chacolín, el otro personaje mítico del títere gaditano. Entonces me trasladé a principios de los ochenta, en la Plaza Mina desgañitándome avisando a Chacolín del inminete peligro.

Chacolín hizo las delicias de varias generaciones de gaditanos en aquellos veranos mágicos de carcajadas al fresco. Como mínimo, a aquel buen recuerdo le debo estas líneas. Aquel personaje asustadizo y bobo que tantos buenos momentos hizo pasar.

Ha sido desde siempre Cádiz tierra de títeres. En Gadir los fenicios ofrecían espectáculos con muñecos y máscaras. Pero la relación de esta ciudad con los títeres es bien sabida. Existe un festival y un museo. Pero esta historia es la de Chacolín, de cómo lo conocimos tras los telones localizados en el Paseo de Canalejas, en el Baluarte de San Roque (Patio de la Casa del niño Jesús) y también como he recordado en la Plaza Mina.

La Bruja y Chacolín

Chacolín

¡Que viene la bruja!

Chacolín

¡Que viene la bruja!