España

"Nunca he recibido ningún tipo de presión en el desarrollo de mi labor"

  • La responsable de la institución, que mañana será sustituida por Soledad Becerril, se va "con el deber cumplido" y llama a proteger a la infancia frente a la televisión

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A punto de abandonar el cargo de Defensora del Pueblo tras doce años en la institución, María Luisa Cava de Llano tiene la conciencia "del deber cumplido" y aunque no tiene asignaturas pendientes sí deja viva una reclamación: la protección real y efectiva de los niños y los jóvenes ante la televisión.

Y para conseguirlo, Cava de Llano apuesta, en una entrevista con Efe, por instaurar una autoridad independiente que vigile los contenidos de los medios de comunicación, sobre todo de las televisiones, con el fin de garantizar una adecuada protección de los niños y de los jóvenes, una autoridad que a su juicio debería además tener competencia para imponer sanciones.

"Lo ideal -mantiene la Defensora del Pueblo en funciones- sería que los propios medios se autorregularan, pero he visto que no es posible; debe por lo tanto existir una autoridad independiente que vele por los contenidos de las televisiones y sobre todo por los contenidos que ofrecen en determinadas franjas horarias".

Reconoce también que la profunda crisis económica actual hace que sugerencias que apuntan a la instauración de nuevos organismos o autoridades puedan ser acogidas con "desconfianza", pero insiste en la trascendencia y la importancia de proteger a esos colectivos y en que las programaciones que algunas cadenas están ofreciendo en determinadas franjas horarias van directamente "en detrimento de su formación".

Ha estado doce años en el Defensor del Pueblo, y los dos últimos como titular, aunque durante ese periodo no se ha quitado la etiqueta de "e.f." (en funciones), ya que llegó al mismo cuando venció el mandato de Enrique Múgica y los partidos políticos han tardado más de dos años en consensuar el nombre del nuevo Defensor, Soledad Becerril.

Y al hacer balance, la Defensora del Pueblo asegura que ese tiempo "ha colmado e incluso superado" sus expectativas y todo son agradecimientos para quienes le han permitido hacer "uno de los trabajos más bonitos que pueden existir: defender al pueblo".

En la entrevista con Efe subraya que es el final de una etapa, pero también que todo cargo público debe asumir que cuando llega a un puesto "hay un día de entrada y otro de salida", y se marcha con la conciencia del "deber cumplido", con el convencimiento de que ha dinamizado la institución y con la "satisfacción de no haber recibido ("no las hubiera aceptado") ningún tipo de presión".

Cava de Llano celebra el creciente número de quejas que los ciudadanos elevan al Defensor, lo que a su juicio demuestra el grado de confianza que tienen depositada en esta institución, pero sobre todo está satisfecha del número de investigaciones de oficio que se iniciaron el pasado año, el más elevado en la historia de la institución.

"Esa es la parte proactiva del Defensor, la que emprende sin esperar una denuncia o una queja", señala Cava de Llano, quien recuerda que sus resoluciones no son vinculantes para las administraciones públicas, pero que el Defensor se ha consolidado como una auténtica "magistratura de la persuasión".

Recuerda también que algunas administraciones públicas no colaboran suficientemente con esta institución, y que en cada informe anual se las retrata, pero recuerda también que desde 1995 está tipificado como delito en el Código Penal no colaborar con el Defensor del Pueblo en el esclarecimiento de unos hechos.

María Luisa Cava de Llano asegura que los enfrentamientos que ha tenido con las administraciones públicas no le han frenado "jamás" en el cumplimiento de su deber, y que el Defensor del Pueblo "no tiene que ser simpático, agradable y maravilloso con la administración, pero sí volcar su tarea en defender los derechos de los ciudadanos". "Ese ha sido mi objetivo y creo que en parte lo he conseguido", asegura.

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