España

"Me hubiera gustado seguir como ministro, no tengo por qué ocultarlo"

  • Sevilla dice que "la combinación de jóvenes y veteranos en el PSOE supone un equilibrio positivo" · Se enorgullece de su 'blog' como "experiencia profesional"

Abandonó la cartera en la que fue relevado el pasado 2007, pero Jordi Sevilla, ex ministro de Administraciones Públicas, continúa muy ligado a la política y a las nuevas corrientes tecnológicas. De momento, y tras escribir tres libros, se ha convertido en el primer ex ministro que lanza un blog en internet, al que dedica al menos un día a la semana. Interesado por los nacionalismos, el terrorismo, la filosofía, pero también por el triunfo de la selección o de Nadal, el entretenimiento de Sevilla en la red podría asimilarse más a la labor de un periodista que a la de un político en activo. Sevilla, que participó en julio en el curso de verano de El Escorial Liberalismo en tiempos de crisis, confiesa que terminó lo "suficientemente lleno" su trabajo en la cartera como para poder aguantar el resto de su vida sin ser de nuevo ministro.

-Es el primer antiguo ministro con su propio blog personal, ¿por qué sus otros colegas no utilizan más esta herramienta interactiva?

-La verdad es que cada vez se van utilizando más estos sitios en la Red y son más los blogs de políticos que se van creando. A mí me surgió la idea como una necesidad de contar cosas que no siempre puedes decir en una rueda de prensa, en una conferencia o en un artículo. Pero, sobre todo, como un instrumento para entrar en contacto con gente con la que no es fácil hacerlo. Si tienes la disciplina de mantenerlo, y sigues las reglas de su funcionamiento, la gente responde bien a este tipo de iniciativas on-line. Yo creo que es una de las experiencias profesionales y políticas de las que más orgulloso estoy.

-¿Tiene censura en su blog?

-Sí que la tengo. Lo digo desde el principio, las reglas son bastantes claras y hay que acatarlas. Aunque tengo que decir que por el momento he tenido que censurar muy poco. La gente, por lo general, me ha respetado y ha entendido muy bien las normas. Yo creo que se puede y se debe discrepar dentro de esas reglas del juego, que son el hecho de no insultar ni descalificar. Cuando uno necesita insultar es que no tiene argumentos. En democracia el debate siempre tiene que ser de argumentos y nunca de gritos.

-Comenta en su blog que desde pequeño se empapó de las charlas familiares que giraban constantemente en torno a la política, ¿se sigue hablando hoy tanto en la mesa de la actualidad política?

-Tengo la impresión de que por lo menos en mi casa, con mis hijos, que aunque son muy pequeños, sí existe un interés por la política. Aunque a ellos no les gusta mucho hablar de este tema. Pero sí que les interesa, siguen las noticias, tienen opiniones pero no lo comentan. Pero como en general los jóvenes de hoy en día, que no son ni demasiado habladores ni demasiado amantes de las largas charlas. Lo que pasa es que cuando yo era pequeño no tenía televisión en mi casa, lo cual permitía introducirse en grandes conversaciones. Ahora esto parece imposible.

-Se emocionó cuando Zapatero le nombró ministro, ¿cuál fue el sentimiento que le produjo que le relevaron en la cartera?

-Lo entendí. De la misma manera que te nombran, te cesan. Y eso más vale que lo tengas claro desde el principio. Me hubiera gustado seguir, no tengo por qué ocultarlo. Pero también entendí que el presidente quería cumplir una etapa y yo no estaba en la nueva. Salí satisfecho, creo que hice bastantes de las cosas que me propuse hacer. Me quedé lo suficientemente lleno de satisfacción como para aguantar el resto de mi vida sin necesidad de volver a ser ministro. Surge un cambio generacional en el Gobierno, con caras nuevas, casi todas muy jóvenes y muchas femeninas.

-¿Cree que le falta experiencia y sabiduría a la nueva cúpula del PSOE?

-Tenemos mucha experiencia y sabiduría, empezando por el presidente y siguiendo por los dos vicepresidentes, y otra mucha gente que lleva mucho tiempo militando en el partido. Yo creo que esa combinación conseguida entre las caras jóvenes y los veteranos, que se ha encontrado más en el Gobierno, pero también en la ejecutiva del partido, con personas como Chaves o Caldera, suponen un equilibrio positivo. Siempre es malo el enrocarte a los cambios, el pensar que uno y sus amigos son tan buenos que son imprescindibles. Creo que para conectar con la juventud y con lo que nos viene encima no hay nada mejor que la gente joven, que además lo está viviendo con mucha preparación y competencia.

-Fue asesor de Pedro Solbes y jefe de prensa del partido, ¿sin el equipo que sustenta las caras conocidas del Gobierno, la política no sería lo mismo?

-Sin todas esas personas todo sería distinto. Todo el equipo menos conocido de detrás es muy importante. Porque al final, aunque la cara que sale sólo es una, el trabajo es totalmente colectivo. Esto es bueno tenerlo presente en todos los campos, incluso en la familia, y, cómo no, en la política. Rodearte de gente preparada y sobre todo de personas que te digan libremente lo que piensan, incluso discrepando con tus ideas, creo que ayuda a no cometer errores.

-¿Cómo se ve dentro de diez años?

-Espero seguir haciendo política, aunque hay muchas formas de hacerlo. Yo me veo contento, viviendo en una España mejor, más desarrollada y más cohesionada que la actual. Me veo continuando con mi blog y viniendo a los cursos de verano de El Escorial.

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