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VuELve Pablo Iglesias

  • Tocado. Es evidente que la situación que sufre Podemos no se debe a la baja por paternidad de su líder, pero no ha ayudado su ausencia de tres meses en plena convulsión política nacional

Pablo Iglesias, junto a Juan Carlos Monedero, alza el puño en el acto por su regreso en Madrid. Pablo Iglesias, junto a Juan Carlos Monedero, alza el puño en el acto por su regreso en Madrid.

Pablo Iglesias, junto a Juan Carlos Monedero, alza el puño en el acto por su regreso en Madrid. / Juan Carlos Hidalgo / Efe

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VuELve Pablo Iglesias, con negrita las letras EL, como el cartel que tanto ha disgustado al líder de Podemos, que aseguró que no conocía ese anuncio que provocó la carcajada nacional en un partido que tiene entre sus principales banderas la desaparición del machismo. Irene Montero, pareja de Iglesias y máxima dirigente mientras él se ha encontrado de baja por paternidad, dijo que tampoco estaba al tanto de que se anunciara la reincorporación del líder de semejante manera, pero cuesta creerlo en una formación hipercontrolada en la que a cada propuesta, por irrelevante que sea, se da mil vueltas antes de convertirla en iniciativa. Sea verdad o mentira que estuvieran al tanto del protagonismo que se le pretendía dar a ÉL, lo que sí es cierto es que Pablo Iglesias volvió este sábado por la puerta grande, con un acto en la plaza del Museo Reina Sofía

No es una plaza especialmente amplia, como mucho pueden concentrarse 4 o 5 mil personas, pero Podemos se pegó días movilizando a su gente para llenar aquello como fuera. No se podían permitir el lujo de que Iglesias no apareciera en la mejor de las circunstancias. Sólo así Podemos recibiría la necesaria inyección de ilusión para afrontar un estado de ánimo alicaído por sus tensiones internas, la desaparición de figuras que fueron emblemáticas en las elecciones anteriores, la ruptura con Íñigo Errejón que se presenta en Madrid con nuevas siglas, la dificultad para repetir listas con fuerzas afines y los sondeos a la baja. Muy a la baja, hay coincidencia en todos los que se publican.

Errejón se afianza

La última fase preparativa del regreso de Iglesias coincide con la renuncia de una figura relevante que iba a encabezar la lista europea, Pablo Bustinduy, responsable de las relaciones internacionales del partido. El adiós se debe a razones personales, según sus explicaciones, pero no lo cree nadie en la sede de la calle Princesa. Es la persona más próxima a Errejón en lo político y en lo personal, amigos desde mucho antes de que se pusiera en marcha Podemos, y es muy evidente para todos que la ruptura entre Errejón e Iglesias ha incidido directamente en la decisión de renunciar al Parlamento Europeo.

Fue apoyo importante de Errejón cuando se presentó a las primarias contra Iglesias, que perdió el primero, aunque Bustinduy aparentemente se había distanciado del ex número dos del partido cuando decidió presentarse a la Presidencia del Gobierno de Madrid con las mismas siglas que Carmena, no con Podemos. Ese distanciamiento, se ha visto ahora, no era real. Por otra parte, para preocupación de Podemos, Errejón no se ha diluido al llegar a un acuerdo con Carmena sino todo lo contrario. No sólo está en condiciones de presentar una candidatura sólida para el Gobierno de Madrid, sino que ha presentado lista en todas las poblaciones madrileñas de cierta relevancia y ha conseguido nombres importantes para esas listas.

Todos estos movimientos de idas y venidas que provocan desazón y decepción interna obligaban a la actual dirección de Podemos a preparar el regreso de Iglesias buscando la mayor presencia posible en el acto del Reina Sofía, como demostración de fuerza de un partido alicaído. Llegaron autobuses de diferentes partes del país, lo que es habitual cuando un partido busca el “efecto entusiasmo” e intentaron además la participación de los dirigentes nacionales de UGT y Comisiones Obreras, que no sólo atraen público sino que con ellos en el escenario se visualizaría el apoyo de los principales sindicatos, ambos de izquierdas, a Iglesias. Sin embargo, tanto Pepe Álvarez como Unai Sordo declinaron tomar la palabra, los dos con el mismo argumento: aceptan las invitaciones para convenciones y congresos de los partidos, pero no para actos de campaña.

Y todas estas idas y venidas demuestran que algo pasa en Podemos, algo preocupante para el partido, y que explica por qué los sondeos no auguran grandes resultados para una formación política de muy corto recorrido pero que tras el resultado de las elecciones de 2016 hizo temer a los socialistas que podían perder la hegemonía de la izquierda, y a nadie pareció un disparate que en los años sucesivos Iglesias actuara como si se viera ya como próximo inquilino de La Moncloa.

El relevo

Es evidente que la situación que vive –que sufre– Podemos no se debe a la baja por paternidad de Iglesias, pero no ha ayudado su retiro de tres meses en los que la política ha padecido convulsiones profundas con la pérdida del PSOE del Gobierno andaluz, la aparición de Vox, la convocatoria de elecciones, y los titulares que provoca cada día el juicio a los dirigentes independentistas catalanes.

Miembros destacados de Podemos, que trabajaban para que ayer Iglesias apareciera en la explanada del Reina Sofía en toda su gloria, confiesan sin embargo que la situación del secretario general no es la misma que cuando inició su baja en Navidades.

Las declaraciones de Montero en las que decía que una mujer sustituiría a Iglesias en la Secretaría General del partido, y que además el relevo sería muy pronto, han hecho pensar a esos miembros destacados que esa operación está en marcha y se concretará antes de un año. Con Montero al mando. No conciben que la portavoz parlamentaria, pareja de Iglesias y secretaria general en funciones en estos meses, no haya acordado previamente con Iglesias esas declaraciones.

Por otra parte, se percibe en Iglesias menos entusiasmo político que antaño, probablemente causado por las deserciones de sus principales colaboradores y amigos. Puede justificar el relevo porque los estatutos del partido dicen que un diputado no debe permanecer en el cargo más de dos legislaturas, aunque los estatutos se suelen romper con frecuencia. Pero lo más revelador de las "confesiones" de miembros de Podemos es que cuentan que se ha incrementado el entusiasmo a Montero mientras que a Iglesias se le ve más como el referente histórico a pesar de la breve historia de Podemos.

Los próximos días habrá que analizar bien lo que ocurrió ayer en El Regreso. En Podemos se adivinan cambios profundos.

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