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Margarita Robles: "Las políticas de Gallardón suponen un retroceso en todos los ámbitos"

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Margarita Robles Fernández (León, 1957), ex secretaria de Estado de Interior con Felipe González y actual vocal del CGPJ, tiene la mirada limpia, practica con el ejemplo y casi siempre dice lo que piensa. El ministro Alberto RuizGallardón y sus reformas están ahora bajo su punto de mira porque representan "un retroceso a tiempos preconstitucionales".

-Está usted últimamente en todas las salsas judiciales…

-Me ponen, me ponen. Muchas veces me veo en medio de asuntos que ni tan siquiera conozco. Me hace gracia porque, en el mundo de la Justicia, acabaré matando a Manolete.

-Le llaman hasta la comandante Robles

-Como hay que desdramatizar, me lo tomo de forma positiva.

-¿No hubiera sido una buena presidenta del CGPJ y del Tribunal Supremo?

-No lo sé, pero ahora no era el momento. La elección que hemos hecho ha sido buena. Era imprescindible que el CGPJ tuviera un presidente. Sobre todo, porque en estos momentos el Ministerio de Justicia tiene como finalidad desprestigiar al CGPJ, quitarle competencias e ir, en definitiva, contra la independencia judicial.

-Siendo usted del sector progresista, apostó inicialmente por un conservador. ¿Cómo se explica?

-Voté en la primera votación a Ferrándiz porque me parecía que era un magnífico candidato, con un enorme prestigio profesional.

-¿Qué opinión le merece Moliner?

-Es un buen candidato, tiene un enorme prestigio y es conciliador. Además, es miembro de mi asociación. Es progresista, comprometido socialmente y tiene una magnífica formación jurídica. Lo va a hacer muy bien.

-¿Jueces para la Democracia entendió su apoyo a Ferrándiz?

-No lo sé. Pero entiendo que se dignifica al CGPJ cuando no se vota por bloques, ni por siglas, ni por asociaciones ni por posicionamientos ideológicos.

-Un progresista en la corte de Gallardón. ¿No es demasiado evidente el malestar?

-Que haya un progresista al frente del CGPJ y el TS, es importante. Es imprescindible poner de relieve que las políticas del Ministerio de Justicia suponen un retroceso en todos los ámbitos. En primer lugar, en vez de resolver los problemas que tiene la Administración de Justicia, lo primero que presenta es el anteproyecto de la Ley de Tasas, que dificulta el acceso de los ciudadanos a ella. Eso es gravísimo. En segundo lugar, en vez de agilizar los procedimientos, se pone el foco en el CGPJ, pero no para dinamizarlo sino para quitarle competencias y pasarlas al Poder Ejecutivo. Es un retroceso a tiempos preconstitucionales.

-¿Cuándo y por qué dejó de confiar en Carlos Dívar?

-Es verdad que algunos fines de semana no acudía al CGPJ, pero tampoco conocíamos su agenda y no sabíamos dónde estaba. Pero en el momento en que se hacen públicas una serie de actividades privadas que se pagan con cargo al presupuesto público, me siento absolutamente defraudada por Dívar, sobre todo porque en el Pleno de su nombramiento defendí su candidatura. Entonces, le pedí que diera explicaciones públicas. Cuando fueron insuficientes, cuatro vocales, además de Gómez Benítez, pedimos su dimensión porque cualquier persona que ostenta una responsabilidad pública debe tener unos criterios de austeridad y transparencia. Dicho esto, me gustaría que este mismo nivel de exigencia se impusiera en todas las administraciones públicas y en el Gobierno.

-¿Qué le enseñó el caso GAL?

-Dos cosas. En ningún caso valen los atajos en la lucha contra el terrorismo. Siempre he pensado que la mejor forma de luchar contra el terrorismo es precisamente respetando la ley. Además, que no se puede caer en manos de ningún chantajista.

-¿Qué sabor de boca le dejó Felipe González?

-Siempre que elogio a Felipe González hay un cierto interés en no recogerlo. En el tiempo que estuve en el Gobierno, fue un hombre de un gran sentido de Estado, de una gran responsabilidad. Yo nunca tuve inconveniente para hacer lo que tenía que hacer. Se caracterizó por un absoluto respeto a la legalidad.

-¿Está trabajando el Gobierno en la buena dirección para liquidar a ETA?

-Hay que ser muy prudente. A mí lo que me parece importante es que ETA ha dejado de matar. Eso es irreversible. Sería bueno que depusiera las armas. Pero también lo sería que el Gobierno hiciera determinados gestos en dispersión de presos. Siempre he sido partidaria del acercamiento de los presos a sus residencias y en este caso mucho más. Entiendo que desde Interior se están haciendo bien las cosas.

-¿Otegi debería salir de la cárcel?

-Hay una sentencia de la Sala II del TS y soy mi respetuosa con ella. Si ha entendido que ha cometido un delito, debe cumplir la pena. Otra cosa distinta es que Otegi ha tenido un importante papel político para llegar a la situación actual.

-¿Entre usted y Garzón hay dos formas muy diferentes de entender la jurisdicción, celillos de compañeros de promoción u odio tibetano sin más?

-He tenido una relación personal muy buena con Baltasar. Es de mi promoción y ascendimos juntos a magistrados al País Vasco. Es verdad que ha habido desencuentros, sobre todo desde que aspiró a la presidencia de la Audiencia Nacional y yo apoyé a Ángel Juanes. Pero es mucho más lo que se dice desde fuera que lo que hay realmente.

-¿Eso de ser la primera mujer que presidió una Audiencia Provincial imprime carácter?

-Te da experiencia. Soy una persona a la que le gusta trabajar en equipo, y en la Audiencia Provincial de Barcelona conté con el apoyo de todos mis compañeros.

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