Las claves

Ciudadanos: la indecisión pasa factura

  • Dificultades. El partido de Rivera se ha dejado muchos pelos en la gatera electoral entre el 'sorpasso' infructuoso al PP y los posibles pactos que han provocado situaciones ridículas

RIvera, flanqueado por Arrimadas y Corbacho, en un reciente acto electoral en Barcelona. RIvera, flanqueado por Arrimadas y Corbacho, en un reciente acto electoral en Barcelona.

RIvera, flanqueado por Arrimadas y Corbacho, en un reciente acto electoral en Barcelona. / Toni Albir / Efe

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Ciudadanos, y su máximo dirigente, Albert Rivera, se han dejado muchos pelos en la gatera electoral. El principal, no lograr el ansiado sorpasso al PP, objetivo número uno del partido y de su presidente. El segundo, que las negociaciones para formar los gobiernos municipales y regionales han demostrado que les importa mucho la imagen que transmiten más los pactos en sí, y para ellos era prioritario marcar distancias absolutas con Vox, al punto de llegar al ridículo en algún caso.

En Madrid, cuando Miguel Gutiérrez puso sobre la mesa la exigencia de que la Alcaldía fuera para Begoña Villacís, pese a que había sido tercera fuerza, el PP insistió en que la elección de José Luis Martínez-Almeida era innegociable. Al día siguiente Gutiérrez presentó la propuesta de un mando compartido, dos años Almeida y dos Villacís, y dio la impresión de que la candidata de Cs no sabía de antemano que se iba a sugerir esa fórmula. Cuando el PP preguntó con qué votos contaban para esa vía, respondieron que con los populares. Al recordar el PP que no eran suficientes y si habían llegado a algún pacto con Vox, la respuesta de Gutiérrez fue sorprendente: "De eso os ocupáis vosotros". No se ocupó el PP, entre otras razones porque no estaban dispuestos a ceder la Alcaldía y además Vox no querría saber nada de Cs.

En el PP consideran que la formación naranja ha abortado la posibilidad de un acuerdo de centroderecha en Canarias, porque CC, después de varias combinaciones que pasaban por poner fin a sus casi 30 años de Gobierno, estaba dispuesto a un pacto con PP y Cs pero se encontró con la negativa tajante de los naranjas de aceptar al ex presidente Fernando Clavijo, acusado de presunta corrupción. CC ofreció al PP la Presidencia del Gobierno, y parecía apoyar ese cuatripartito el Partido Socialista de Gomera, que finalmente se echó atras y se sumó a un pacto que daba el Ejecutivo al PSOE cuando, según los gomeros, Cs pidió tiempo para decidir si aceptaba un gobierno con el PS de Gomera dentro.

Rivera no contesta

Algunos miembros de Cs confiesan abiertamente que les ha faltado la luz verde necesaria para aceptar determinados pactos. Lo mismo que ocurrió hace tres años cuando se negociaba su apoyo a la investidura de Mariano Rajoy y José Manuel Villegas se desesperaba porque no podía contactar con Rivera, que disfrutaba de sus vacaciones de verano. Ahora también hubo varios días en los que el líder desapareció del mapa y su partido no se atrevía a tomar determinadas decisiones sin el visto bueno de su jefe. Villegas tiene casi carta blanca para negociar lo que considere adecuado, pero con límites que prefiere no traspasar sin consultar con Rivera.

Esa situación de indecisión para no aparecer como socio de Vox ha provocado algunas situaciones esperpénticas. Cuando se creó la coalición Navarra Suma, Cs se opuso al principio a que apareciera en las papeletas electorales los nombres y siglas de los tres partidos que formaron la coalición electoral: UPN, PP y ellos mismos. En un mitin en Pamplona, el candidato de Cs se negó a sentarse al lado de la candidata del PP, que además era familiar.

También hubo polémica en Granada. El PSOE daba por hecho que Cs apoyaría a su candidato a alcalde, que ya ocupaba el cargo desde hacía dos años gracias a que la formación naranja avaló la moción de censura socialista contra el edil del PP. Ahora, la profunda animadversión personal entre los dirigentes locales de PP, Cs y Vox obligó a la intervención de la dirección nacional. Resultado: el pacto del bloque de derechas convertía en alcalde al candidato de Cs en una operación rematada en el último minuto, hasta el punto de que ni siquiera se había redactado previamente un programa de Gobierno.

La crítica mayor a Cs es que ha dejado desatendido el que fuera su feudo y origen del partido, Cataluña, lo que ha provocado una importante inquietud entre los militantes. En los últimos meses, han dado el salto a la política nacional varios dirigentes regionales, entre ellos Inés Arrimadas, líder de la oposición en la anterior legislatura. Previamente habían abandonado Cataluña Villegas y Juan Carlos Girauta, con lo que Cs de Cataluña ha quedado sensiblemente escaso de líderes, ya que incluso el ex parlamentario autonómico y secretario de Comunicación del partido, Fernando de Páramo, ha decidido también hacer política en Madrid, en el Congreso.

Los traspiés

A esa falta de dirigentes de peso se suma la ruptura con Manuel Valls, que creó una plataforma inducido por Sociedad Civil Catalana a la que se sumó Rivera. Tuvieron menos concejales de los esperados, sólo seis, pero el ex primer ministro galo ha protagonizado una polémica operación al apoyar a Ada Colau como alcaldesa para impedir que el Ayuntamiento de Barcelona quedara en manos del independentista Ernest Maragall.La tensión fue total, acrecentada por una Colau que echó más leña al fuego cuando su primera decisión como alcaldesa fue colocar un gran lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento. Se produjo la ruptura entre Valls y Cs con palabras fuertes por ambos lados, aunque la formación naranja se apuntó un tanto cuando el ex ministro socialista Celestino Corbacho se inclinó por Cs –como independiente– y los tres ediles que habían votado respaldar a Colau, entre ellos Corbacho, quedaron reducidos a dos frente a los cuatro de Cs.

En París, Pedro Sánchez, que mantiene una difícil relación con Rivera desde hace mucho tiempo, y más ahora que el líder de Cs ha puesto un cordón sanitario contra él, en su acercamiento interesado a Macron logró que el presidente francés alertara a Ciudadanos sobre las consecuencias que tendría en el grupo parlamentario Renovación Europea –antigua ALDE, liberal– su alianza con Vox.

Rivera, que asistió en Bruselas a una reunión del grupo parlamentario después de unos días fuera de juego, desmintió el alejamiento con Macron, dijo que tenía hilo directo con El Elíseo y que " apoyan nuestros pactos, incluso nos han felicitado". No tardó en llegar el desmentido de Macron, que también se encontraba en Bruselas: no ha habido felicitación a Rivera por sus pactos con Vox. Ni en público ni en privado.

Curiosa y paradójicamente, por la conocida desconfianza de Sánchez hacia Rivera, el presidente busca ahora el apoyo de Cs para ser investido. Rivera niega esa posibilidad pero en política nada es definitivo y éste ha demostrado que es experto en bandazos.

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