Paulo César de Oliveira. Embajador de Brasil en España

"El 'maracanazo' también puede darse en política y en economía"

  • El embajador representó a su Gobierno en Andalucía Sabor de Fibes, certamen gastronómico donde Brasil fue el país invitado.

-¿Le gustaría terminar de cónsul de Andalucía?

-No es mal destino. Sobre todo con el buen recuerdo que dejó Joao Cabral de Melo Neto, un poeta brasileño que se identificó mucho con esta tierra y le dedicó parte de su obra. Yo había empezado mi carrera, pero no lo conocí.

 

-Sonó para el Nobel de Literatura y en el 98 se lo dieron a Saramago. A ustedes se les da mejor ganar el Mundial. Usted nace en 1952, dos años después del maracanazo...

-Ese Mundial de 1950 que perdimos con Uruguay siempre vuelve en las conversaciones. Es prueba de que en el deporte, como en todo, cuentan factores como la sorpresa y la belleza. ¿No vio el trabajo que le costó al Barcelona ganarle al Sevilla en su campo?

 

-¿Hay maracanazo en política?

-En todas partes. En la música, en el cine, en la diplomacia. En economía, cuando crees que estás en un momento positivo, te confías y al final lo pasas mal.

 

-Brasil ha sido el país invitado de Andalucía Sabor. ¿Se venden mejor los alimentos que las películas?

-Brasil es un gran exportador de café, de soja, de carne, de pollo. Pero nuestra música está en todas partes y las telenovelas brasileñas se ven en España, en Portugal y los países africanos de lengua portuguesa. En cuanto al cine, en noviembre hacemos la séptima edición del festival de cine brasileño en Madrid.

 

-Ha estado dos veces en Tokio en misión diplomática. Después de Río 2016, ¿los brasileños preferían Madrid o Tokio?

-Si hubiera dependido de nosotros, habría salido Madrid por los vínculos latinos entre ambos países.

 

-Cualquier niño español dice de carrerilla nombres de varios futbolistas brasileños. ¿Son los mejores embajadores?

-Dudo que los futbolistas brasileños hayan ayudado a forjar una imagen de Brasil. No vienen como individuos, son parte de un equipo al que se deben. Neymar, del Barcelona; Kaká era del Madrid, antes Ronaldo y Ronaldinho. 

 

-¿A qué sabe Brasil?

-A café. Está en nuestra bandera y en nuestra vida. La gente en España toma en verano el café con hielo. Nosotros no aceptamos eso. El café lo tomamos caliente incluso con cuarenta grados. Forma parte de nuestra cultura.

 

-¿Es Brasil el país más africano de América?

-Es el segundo país más africano del mundo después de Nigeria.

 

-Brasil y Andalucía están gobernados por dos mujeres, Dilma Roussef y Susana Díaz...

-Tengo ganas de conocer a la presidenta andaluza. En esta visita no ha sido posible, vendré expresamente a verla cuando su agenda se lo permita.

 

-¿Cuántos brasileños residen en España?

-En torno a cien mil.

 

-¿Y españoles en Brasil?

-No hay cálculos fiables porque muchos van a Brasil con un contrato de la empresa. La dinámica del mercado brasileño y la pujanza del empleo hacen que fluctúe mucho.

 

-¿Qué dejó en Brasil la visita del Papa argentino?

-Creo que ha sido una visita muy positiva para Brasil, para la Iglesia y para el Papa, que ha podido contactar con lo más importante de una sociedad, la juventud. Sin ella no hay futuro.

 

-¿Qué peso tiene en su país la lengua española?

-El presidente Lula aprobó en 2004 una ley que ahora empieza a aplicarse que hacía obligatoria la enseñanza del español en las escuelas públicas. Es normal. Es la lengua que hablan los países vecinos. Brasil tiene nueve países vecinos donde se habla español y a nuestros ciudadanos hay que darles la capacidad de comunicarse con ellos. El español es la segunda lengua del país. Brasil es el país con más institutos Cervantes del mundo. Un total de nueve. 

 

-¿Cómo se ve en uno de los países con más tamaño del mundo que uno mucho más reducido, como España, corra el riesgo en Cataluña de un proceso de desmembración?

-Los brasileños tenemos una identidad nacional tan fuerte, un sentido tan marcado de la unidad, que cualquier tema de separación nos resulta muy difícil de comprender. Más en un mundo globalizado que tiende a entidades más grandes como la propia Unión Europea. ¿Qué pasa? Que en estos momentos tenemos en España un movimiento importante políticamente, nada pequeño, que quiere fraccionar, dividir. Aunque nos resulte incomprensible, no nos toca juzgar porque es una cosa española. De un país que tiene sus propias peculiaridades y una historia que puede explicar lo que está pasando. Que no entendemos desde nuestro sentido de la unidad, la cercanía y la proximidad entre los pueblos.

 

-¿Un lugar de Tokio?

-El parque Yoyogi-Koen, en el centro de la ciudad.

 

-Ha visto ganar a su país cinco veces el Mundial de Fútbol. ¿Cuál le llegó más?

-El de México 70. Tenía 18 años y lo disfruté muchísimo. Deberíamos haber ganado el de Francia 1998.

 

-Se toparon con Zidane...

-Tuvimos problemas en esa final que no habíamos tenido hasta entonces. El rendimiento en todos los niveles de la vida está sometido a una curva que sube y baja.

 

-¿Cómo surgió su vocación diplomática?

-Es algo que siempre tuve presente, el desarrollo de una actividad pública. No me veía nunca en una actividad privada. Fuera lo que fuera, siempre me vi en algo que tuviera lugar con el servicio a mi país y con el interés por lo que pasa en el mundo. Eso me ha permitido representarlo en lugares tan distintos como Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Japón y desde 2009 en España. 

 

-Ya no están Lula ni Zapatero en los gobiernos...

-Pero la vida sigue.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios