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Rut Nieves | Escritora

"En las redes se intentan satisfacer las frustraciones de la relaciones reales"

La escritora Rut Nieves mira a través de la ventana del Hotel Inglaterra.

La escritora Rut Nieves mira a través de la ventana del Hotel Inglaterra. / Antonio Pizarro

De hablar pausado, reflexivo, entrevistar a Rut Nieves supone un ejercicio de introspección. Cada una de sus respuestas obliga a cuestionarse hábitos y dependencias cotidianas. Graduada en Arquitectura, esta madrileña de 47 años decidió dejar esta profesión que ejercía en Alemania para adentrarse en el más complejo de los edificios: el ser humano. 

En poco tiempo se ha convertido en una de las escritoras de autoayuda más leídas. Su último libro es una declaración de intenciones: Recupera tu poder. Libera tu mente y tu cuerpo y vive tu propia vida (Editorial Planeta).

Con ella conversamos durante un día de promoción en Sevilla. Hablamos de la dependencia tecnológica, las redes sociales y de la necesidad de una educación emocional en los colegios. Por si gustan: 

-Lo que me ha quedado más claro de su libro es la importancia de respirar bien...

-La respiración es superpoderosa porque es lo que nos ayuda a calmarnos y a conectar con el aquí y el ahora. 

-Habla mucho de calma, pero vivimos en un mundo condicionado por la inmediatez. ¿Las prisas son contranatura?

-Totalmente. Más que nada porque nos hemos acostumbrado a las tecnologías y éstas hacen que consigamos las cosas más rápido. Si antes una persona quería ir de Sevilla a Madrid, ¿cuántos días tardaba? La inmediatez es antinatura. La naturaleza lleva su ritmo y la velocidad no suele ser lo más habitual. 

-¿La era digital nos ha hecho mucho más dependientes? ¿Las tecnologías dificultan encontrarnos con nosotros mismos?

-Todo el tema de las pantallas -los móviles de última generación, las tablets, los ordenadores o los televisores- nos roba la atención. Hay psicólogos, incluso hace poco leí al doctor Álvaro Bilbao, que alertan de la importancia de dosificar el uso del móvil en los niños. Ello se debe a que estas pantallas estimulan mucho el cerebro y una vez que se ha acostumbrado a la estimulación, cuesta mucho más concentrarse cuando no existe esa tecnología. Por tanto, las pantallas generan una adicción tremenda y provocan que nos resulte más díficil prestar atención a alguien cuando nos habla al no disponer de ese adictivo. De ahí, en buena medida, que haya tantos niños con problemas de atención. 

-¿Es aconsejable el uso de esta tecnología en el aula?

-Hay centros y profesores que se dedican a enseñar con tablet y a mí me parece contraproducente. Me parece que sería más útil enseñar a los niños a respirar, a relajarse y a concentrar la atención, porque los menores son muy inquietos y el uso de los móviles no contribuye. Pero es algo que también le ocurre a los adultos. Si una persona está atenta constantemente a las redes sociales, luego le cuesta mucho más trabajo estar presente en el mundo real. 

-¿Las redes sociales crean una falsa autoestima?

-Una falsa autoestima y desconectan de la realidad. Si las usas adecuadamente, pueden ser muy útiles. Pero si no sabes gestionarlas, acabarán dominándote a ti. Lo que vengo observando en las redes es que muchas veces se intenta satisfacer en ellas las frustraciones de las relaciones reales. Para otros muchos usuarios es la forma de sacar la rabia, la ira y el odio que no saben o no pueden manifestar en su vida real. 

"Para muchos usuarios, las redes son la forma de sacar la rabia, la ira y el odio que no saben o no pueden manifestar en su vida real"

-Nos educan en contenido y valores, pero no emocionalmente...

-Hace falta una educación emocional para niños y adultos. No nos han dado herramientas para expresar lo que sentimos sin dañarnos y sin dañar a nadie. De ahí la importancia de la respiración y del control de la atención para que no nos dominen las emociones. 

-¿Recomendaría un límite horario en el uso de las redes sociales y del teléfono móvil?

-Sí, por supuesto. Por ejemplo, en mi perfil de Instagram, dentro de una herramienta que ofrece la propia aplicación, tengo establecido un límite de tiempo de uso. Cuando lo sobrepaso, me salta un mensaje avisándome de que es el momento de cerrar esa red social. Además, yo tengo el móvil mucho tiempo en silencio e incluso desactivo los datos móviles para no distraerme. 

-Y luego están los grupos de whatsapp...

-Si tú miras el móvil cada vez que llega una notificación, el móvil te acaba sacando del aquí y del ahora. Yo creo que saber gestionar el whatsapp y las redes sociales nos ayudará a tener más tiempo para nosotros. 

-Además, en ciertos grupos de whatsapp cualquier comentario se puede interpretar de mil formas. Y no siempre de la mejor manera...

-Sí, hace poco me leí el libro de Elsa Punset, Fuertes, libres y nómadas, y hacía una reflexión muy interesante que decía: "El cerebro humano no ha sido creado para que nos comuniquemos a través del whatsapp, sino para que podamos mirarnos a los ojos y ver los gestos que hacemos para comprendernos". El problema de tantos malentendidos cuando chateamos es que no nos vemos las caras. Ahí es cuando nos desconectamos de la realidad y empezamos a montarnos una película en vez de saber lo que realmente nos quiere decir la otra persona.  

Rut Nieves muestra su nuevo libro que acaba de publicar. Rut Nieves muestra su nuevo libro que acaba de publicar.

Rut Nieves muestra su nuevo libro que acaba de publicar. / Antonio Pizarro

-Lo del método de liberación de corazas me suena a epopeya. ¿En qué consiste?

-Son una serie de ejercicios de estiramientos, flexiones y torsiones corporales que se realizan con pelotas de masajes o de espuma de diferentes durezas que ayudan a liberar la tensión que acumulamos en la fascia, es decir, el tejido que existe entre la piel y los músculos, el que envuelve los órganos. De hecho, entre los fisios los masajes de liberación fascial están muy en auge porque se ha demostrado que en esa zona del cuerpo acumulamos mucho líquido. Se hace con ejercicios muy sencillos y tiene una aportación importante, pues nos ayuda a liberarnos emocionalmente. A mí me ayudó a demostrar que poseía muchas emociones almacenadas en el cuerpo y que, incluso, llegan a cristalizarse en forma de contracturas. A veces penetran en los músculos y hasta en los órganos. 

-¿Es una metodología que ya ofrecen los gimnasios?

-Yo lo descubrí gracias al libro Liberar las corazas, de Marie Lise Labonté, a través del cual nos podemos formar para esta técnica. Hay personas que han aprendido con este manual y dan clases. Resulta muy sencillo para los que hayan ejercitado el yoga o pilates. No se requiere una fuerza física. Son muy sutiles. 

-¿Decir "no" es un privilegio que pocas personas pueden permitirse o es que existe miedo a ser políticamente incorrecto?

-Todas las personas tenemos la capacidad de decir no. Pero debido a las creencias asociadas a decir no, nos cuesta muchas veces decirlo. Esas creencias son pensar que no tenemos derecho a decir no, creer que está mal, el miedo a que ya no nos vayan a querer o a un hipotético enfado.

"Si yo no digo no a lo que no quiero, no me estoy respetando. Y si no me respeto, estoy abriendo la puerta a que no me respeten los demás"

-¿Y cómo se supera ese miedo a decir "no"?

-Cambiando esas creencias por otras que digan: "Tengo derecho a decir no", "a sentirme en paz", "a ser respetado" y "a ser tratado con amor". Está bien que digamos no y es necesario frente a lo que no quiero o no me sienta bien. Si yo no digo no a lo que no quiero, no me estoy respetando. Y si no me respeto yo, estoy abriendo la puerta a que no me respeten los demás. Porque después no voy a disponer de tiempo para las cosas que quiero o necesito. 

-¿Lo políticamente correcto es el mayor lastre del ser humano?

-Son creencias limitantes. 

-¿Conocerse a uno mismo es quizás el mayor reto de la vida?

-Es una de las cosas más poderosas que podemos hacer. 

-Usted que es arquitecta: ¿El ser humano es el edificio más complejo?

-La arquitectura corporal, mental y emocional es tan fascinante que todavía sigue habiendo misterios. Aún siguen estudiándonos.

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